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Economía y Finanzas

Alimentos y arriendos caros: el drama de los hogares más pobres y vulnerables en Colombia

Con un alza de 5,62% en la inflación para el 2021, el golpe para las familias de menores ingresos es más fuerte, lo que podría impactar las líneas de pobreza para este año.

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Aunque a todos les ha parecido que los precios de la comida, los corrientazos, los servicios públicos y los arriendos han pesado más en el bolsillo en el transcurso del 2021, para los hogares vulnerables y pobres el descuadre ha sido mucho peor.

Para entender mejor la magnitud del golpe en estas familias primero hay que recordar que la inflación de todo el año 2021 cerró en 5,62%, 4 puntos porcentuales más que el dato que Colombia registró en 2020, según información del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane). Y para esos hogares, el aumento de los precios fue de 6,58%.

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Entre los motivos detrás de este incremento de los precios, como lo han señalado los expertos en varias ocasiones, está la acelerada recuperación económica, la escasez de insumos por el contexto internacional y el desabastecimiento durante algunos meses derivado de los bloqueos en el paro nacional.

En ese contexto, los precios de los alimentos son los que más se han disparado. Para dimensionarlo, cabe mirar los datos del Dane que muestran que más de la mitad del incremento de los precios al consumidor durante el 2021 están explicados por la inflación de los alimentos, los arriendos y los servicios públicos.

Como explicó María Paula Castañeda, economista de BBVA Research, “la división de alimentos, dentro de las 12 divisiones de gasto, contribuyó con más de la mitad de la aceleración de la inflación en el año especialmente en el último semestre, cuando las proteínas animales comenzaron a registrar los mayores incrementos y se observó un aumento de los precios internacionales de los insumos que afectó la estructura de costos del sector agrícola y se ha ido transmitiendo sobre otros rubros como los restaurantes“, anotó.

Según el Dane, el aporte de los alimentos al dato final fue de 2,73 puntos porcentuales, seguido de alojamiento, electricidad, gas, agua y otros combustibles (1,22 pps) y restaurantes y hoteles (0,85 pps).

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El mes en el que los precios se vieron más afectados durante el 2021 fue mayo, cuando el país se paralizó por manifestaciones y protestas que iban, principalmente, en contra de la reforma tributaria propuesta por el Gobierno. En ese periodo, la variación mensual de la inflación fue de 1%, la más alta de todo el año.

Y si se mira el caso de los arriendos y los servicios públicos, la explicación de este incremento tiene que ver con que se empezaron a normalizar los precios que se habían congelado durante el 2020 por cuenta de la pandemia.

En ese sentido, Jackeline Piraján, economista de Scotiabank Colpatria, explicó que “precios como los de los arriendos o gasolina, incluso el de los servicios públicos bastante afectados durante la peor fase de la pandemia volvieron a generar sus reglas de indexación y nuevamente vimos como estos precios se están normalizando en línea con una actividad económica más dinámica”.

El golpe a los más vulnerables

Ahora bien, como se ha alertado en otras ocasiones, los hogares de menores ingresos son los más vulnerables al incremento generalizado de los precios, sobre todo para los rubros de alimentos, alojamiento y servicios públicos.

Muestra de eso es que la inflación para estas familias pesa más que el total nacional, pues según reveló el Dane, el incremento de los precios para ellos es del 6,58%, mientras que para la clase media el alza es de 5,78% y para la alta de 4,39%.

¿Pero por qué el golpe es peor para los más más pobres? Según detalló Juan Daniel Oviedo, director del Dane, eso tiene que ver con que los hogares más vulnerables asignan una mayor proporción de sus ingresos en alimentos y arriendo.

Para ilustrarlo mejor, Oviedo citó un cálculo que presentó el departamento administrativo en 2019 en el que muestra que alrededor del 31% de los gastos de los hogares más pobres se van en comidas por dentro y fuera del hogar, mientras que para el promedio de todos los hogares el dato es de 24,4%.

Y si se miran los gastos en alojamiento y servicios públicos, las familias más pobres gastan casi la mitad de sus ingresos mensuales en ese rubro, con un 40,1%.

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Para Natalia Galvis, consultora en política social, con ese incremento de precios, es probable que la pobreza extrema aumente, particularmente en las zonas rurales del país. “Recordemos que la pobreza monetaria extrema compara el ingreso de cada miembro del hogar con el costo de adquirir una canasta básica de alimentos y hoy esa canasta es muchísimo más costosa (subió la papa, la leche, los huevos, y la res, por poner algunos ejemplos). Por lo que es inevitable que las condiciones de vida de los pobres se vean más deterioradas y enfrenten más dificultades para acceder a esos bienes dadas sus restricciones en los ingresos”.

Eso podría ser un agravante a la foto de pobreza en Colombia, pues el 42,5% de la población está en esa condición, según datos del Dane de 2020. Y el golpe de la pandemia fue tal que 3,5 millones de personas entraron a esa condición en ese año.

Y ante medidas como las del incremento de 10,07% del salario mínimo para este año, Galvis agrega “que eso no representa ningún beneficio directo para los hogares en pobreza porque son justamente los más pobres quienes están excluidos de los mercados de trabajo formal. La mayoría de las personas en pobreza tienen muy poco capital humano acumulado y desarrollan actividades económicas de subsistencia y en la informalidad, en esa otra cara de la moneda del mercado laboral, los beneficios del aumento del mínimo no serán visibles“.

Lo que se viene

Ahora bien, la otra pregunta que surge en medio de este panorama es hasta cuándo seguirá el ritmo de alza de precios. Para Castañeda, la inflación podría tener un pico en el primer trimestre del año.

Las razones del alza son una normalización de precios por políticas implementadas por el Gobierno, la indexación a de precios a una inflación más alta, el incremento del salario mínimo muy por encima de la inflación y un efecto rezagado de  la reciente devaluación del tipo de cambio en los precios y el incremento internacional de los insumos“.

Por su parte, Piraján dice que con el ajuste de tasas que haga el Banco de la República en los próximos meses puede haber un ajuste. “Estamos estimando que potencialmente puedan haber subidas de 75 puntos básicos en la tasa de referencia durante los meses de enero y marzo y que, en adelante, la espera de que la inflación pueda estabilizarse ya en la segunda parte del año. Con eso, podríamos ver una tasa del Banco Central terminando en el 5% en el 2021”.

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