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La apertura de la economía colombiana

Colombia plantea su hoja de ruta para incrementar su participación en los mercados internacionales. Una decisión que llega en el momento oportuno.

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Foto: Diana Rey Melo / Forbes Colombia

Colombia ha sido, desde siempre y entre los economistas, un país al que podemos considerar de corte proteccionista. Es decir, es un país que se mostraba más reacio que otros a participar en los mercados internacionales, en el comercio global. Pese a que estamos hablando de la cuarta economía del continente latinoamericano, Colombia ha sido una economía que, en la práctica, no ha aprovechado un motor económico como el comercio internacional tanto como podía haberlo hecho. En resumen y quitando el café y el petróleo, su apertura comercial es bastante limitada.

Sin embargo, esta tendencia se ha comenzado a revertir con el paso del tiempo. La apuesta por parte del Gobierno de abrir la economía al exterior, teniendo en cuenta los precedentes con los que cuenta el presidente Iván Duque en numerosos vecinos muy cercanos, es bastante firme. El peso del sector exterior en el PIB ha ido creciendo hasta situarse en el 37% del PIB, y la intención de esta economía es que la ratio siga creciendo hasta situarse en los niveles que muestran muchas economías vecinas, las cuales superan el 50% y, en algunos casos, incluso el 80% y el 90%.

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La Alianza del Pacífico, encabezada por Colombia, sumada a otros 16 tratados comerciales que siguen vigentes, muestran los deseos de una economía que busca incrementar su peso en los mercados internacionales. Pues debemos saber que la economía colombiana, además de estar integrada en los acuerdos de Mercosur, entre otros muy importantes, mantiene vínculos con economías como la de Estados Unidos u otras economías de la Unión Europea. Acuerdos que, atendiendo a la estrategia del presidente Iván Duque, pretenden impulsarse cada vez más.

Si atendemos al ejemplo de un vecino como México, hoy en día, su PIB supeditado a los mercados internacionales asciende por encima del 80%. Las exportaciones sobre PIB en el país azteca rebasan el 40%, y su relación con Estados Unidos va tan viento en popa, que ha logrado convertirse en su principal socio comercial, por delante de China y otras muchas economías. Acuerdos como el TLCAN, hoy renombrado bajo el nombre T-MEC, y, en esencia, su participación en el mercado exterior dio a México una capacidad de estimular su economía hasta tal punto que, gracias al comercio, parte de esta economía se mantuvo activa, incluso, durante la pandemia.

Por esta razón, el Gobierno sigue trabajando en esa tarea de abrir la economía al exterior y, con ello, seguir potenciando una economía que este año pretende liderar el crecimiento de la región, superando a todas sus economías vecinas en lo que a crecimiento económico se refiere. Para ello, el mismo Gobierno sigue trabajando en una hoja de ruta que hoy pretende articular bajo cuatro ejes estratégicos con los que se espera que Colombia logre ser una economía abierta y participativa en los mercados. Desde el Departamento Nacional de Planeación (DNP), un documento recoge las recetas que el país pretende aplicar para impulsar esa apertura.

Empezando por becas internacionales y acabando con la instalación de empresas y hubs en el país, y pasando por la promoción del comercio de bienes y servicios y, en especial, la promoción de las exportaciones colombianas, el Gobierno plantea mecanismos que potencien la presencia colombiana en los mercados, con tecnología, empresas competitivas, administraciones facilitadores, instituciones seguras, garantías, así como todo aquello que precisan y requieren estos mercados y, en esencia, los clientes que en estos participan.

Además, es preciso señalar las palabras del presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (por sus siglas, BID) la pasada semana. En una rueda de prensa, habló de la oportunidad que representa para América Latina la reorganización de las cadenas de valor que estamos observando ante lo ocurrido durante la pandemia con la dependencia asiática. El peligro que suponía esa dependencia de China, en la que China se presenta como la fábrica del mundo, puso de manifiesto la necesidad de diversificar y relocalizar unas cadenas de valor que podrían recaer en América Latina.

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Por esta razón, es una gran noticia que, precisamente en un momento en el que Colombia, como decíamos, se postula como la economía líder en la región en materia de crecimiento económico, la apuesta de abrirse a los mercados internacionales llegue, y encima llegue en un momento en el que los inversores se encuentran en búsqueda de nuevos territorios y nuevos socios en los que encontrar esa mayor cercanía y, en esencia, la garantía de que el suministro, de cara a futuros sucesos similares que pueden darse, no se detendrá, con las consecuencias que ello tiene para estas empresas.

Los datos, el BID, el escenario. Todo el contexto invita a apostar por ese comercio por el que el Gobierno colombiano ha apostado. El momento es ahora, y la oportunidad que supone esa desglobalización, como la denominan algunos expertos, es única y favorece el éxito en la ejecución. Además, dicho sea de paso, el atractivo que supone ser la economía que liderará el crecimiento los próximos ejercicios no es para nada desdeñable. Por esta razón, es conveniente seguir trabajando en esta línea y, sobre todo, que gane quien gane en las urnas, no tome otra decisión.

Por: Francisco Coll Morales*
*El autor es economista, Redactor jefe y jefe de análisis de Economipedia. Analista económico en más de 40 medios, nacionales e internacionales.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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