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Economía y Finanzas

Cómo puede América Latina ser el socio ideal del Reino Unido ante una “tormenta perfecta” en el comercio global

El ministro de Comercio e Igualdad del Reino Unido, Michael Freer, destacó la estabilidad del ambiente político y un marco regulatorio amigable en el caso colombiano.

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El pasado 31 de enero de 2020, el Reino Unido concretó su separación de la Unión Europea con la entrada en vigor del Brexit, movimiento que le dio vía libre para establecer sus propias relaciones comerciales a nivel global. Sin embargo, la llegada de la pandemia, la crisis de suministros que aún persiste y el fenómeno inflacionario que azota al mundo han creado una tormenta perfecta.

Lo más complejo del asunto es que el impacto es difícil de medir debido a la irrupción de la pandemia, según comentó a Forbes el ministro de Comercio e Igualdad del Reino Unido, Michael Freer, quien destacó que los servicios fueron probablemente los más afectados por la pandemia debido a la incapacidad de sectores como el turismo para operar a plenitud.

Después del Brexit, la gente pensaba que era demasiado difícil comerciar por nuestra cuenta, así que tuvimos que reeducarlos para que vieran que es posible”, destacó el jefe de la cartera exportadora en entrevista con Forbes Colombia.

América Latina en el mapa

“Creo que cualquier lugar en el que haya una alineación de valores, hace que cualquier empresa esté más propensa para entrar en un mercado. Muchos países de Latinoamérica, incluyendo Colombia, han destacado en el apoyo a Ucrania contra la agresión de Rusia. Eso es muy apreciado en el Reino Unido”, dijo Freer.

El ministro está convencido de que, cuando se tiene esa alineación de valores y una larga amistad, las empresas británicas vendrán y harán negocios. Por ello, no es de extrañar que resalte la fortaleza que tiene la presencia de Latinoamérica en el Reino durante las últimas décadas y la región en muchos países.

Bajo su criterio, uno de los beneficios de estar fuera de la Unión Europea es que ahora pueden poner la atención donde creen que pueden hacerlo, en lugar de seguir las reglas de los 27 estados miembros. “Por eso se empieza a ver que ahora vienen muchos más ministros a Colombia y a otros países sudamericanos, las empresas británicas tienen ganas de trabajar aquí en defensa, educación e infraestructura”, mencionó.

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Parte del trabajo de Freer es asegurarse de que las empresas británicas conozcan las oportunidades que hay en la región, y demostrar que es un entorno abierto a los negocios. “Mi trabajo es vender para el Reino Unido, y un buen vendedor viene por los beneficios”, complementó.

Al mismo tiempo, manifestó su deseo de que el Reino Unido no tenga una reputación de ‘hit and run’. Sobre ello, resaltó el estado actual de sus relaciones con la región, a la que ve como socios a largo plazo que “sabrán que pueden confiar en nosotros, que proporcionamos calidad y que nos quedaremos”.

“Queremos trabajar con socios y que la población local también vea los beneficios, por lo que sabemos que los exportadores pagarán más al ser empresas más rentables. Sabemos que suelen tener puestos de trabajo altamente cualificados, así que eso también es bueno para la población local”, subrayó.

El caso colombiano

Al igual que en la región como un todo, Freer aseguró que las empresas colombianas pueden tener una inversión importante en el Reino Unido, planteando una relación que no implique un camino de ida, sino una asociación a largo plazo.

Para ambas partes, la mayor ventaja viene desde la estabilidad que refleja el otro. “Lo que hemos visto en Colombia es un ambiente político estable, un marco regulatorio y una base tributaria amigables, una economía que va bien, y un apetito por la modernización de la infraestructura, convirtiendo a un país de ingresos medios en uno de primer nivel”, mencionó.

Frente al tema de infraestructura, el jefe de la cartera comercial destacó los proyectos de 5G que están arrancando en el país, así como el liderazgo que han aportado las empresas del Reino Unido. En este punto, se refirió al hecho de que han participado en ellos aportando experiencia que puede ir desde los procesos de construcción y valor añadido con servicios profesionales, hasta gestión de proyectos y consultoría.

Además, resaltó el rol de las agencias de financiación de exportaciones del Reino Unido en el mundo, que cuentan con “gran apetito por aterrizar en estos proyectos”. “Tiene que haber un mínimo del 20% de contenido británico en un proyecto, pero eso puede ser utilizando la consultoría, así que estamos ahí para ayudar a financiar. Eso es lo que se nos da bien”, dijo.

Panorama global

Una de las relaciones comerciales que se ha recuperado satisfactoriamente tras la irrupción del Covid ha sido la que sostienen el Reino Unido y la Unión Europea tras su separación. Al respecto, Freer comentó que ya hay control sobre el tráfico comercial cruzado, y el nivel que atraviesa las vías comerciales está fluyendo sin problemas.

Al mismo tiempo, destacó que el comercio de bienes con el organismo internacional va bien, pero en servicios ha estado un poco lento, al igual que en el panorama general. Su análisis apunta a que esto está más relacionado con la pandemia que con el Brexit, “porque nuestro servicio en Gran Bretaña se basa más en el turismo o en los viajes de empresas británicas que aún no han vuelto a la normalidad“.

“En enero, cuando las regulaciones entraron en vigor, hubo un pico de camiones en ambos lados que fueron devueltos, ya que el papeleo no era correcto. Esto se resolvió rápidamente y ahora hemos vuelto a los niveles de normalidad”, añadió Freer.

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Frente a la crisis de suministro global, sostuvo que hay una variedad de factores que han causado los problemas relacionados con los contenedores. Después de la pandemia, las compras han cambiado, lo que ha provocado un desmantelamiento de los buques portacontenedores, aspecto que no les ha ayudado.

Como resultado, los costes de las importaciones se dispararon. Esto debido al uso de un barco de contenedores de China a América al Reino Unido. Bajo este panorama, no se trata solo de no poder llevar las mercancías a puerto, sino de sacarlas de allí, porque “no tenemos los conductores, y eso se repitió en todas partes”.

Si bien hay mucho trabajo para aumentar los conductores de suministro, Freer prevée que los precios de los contenedores se estabilizarán este año. Esto puede explicarse en parte a las exportaciones, aspecto que Freer destacó por no ser un problema para el Reino Unido.

Encontramos que sólo el 18% de las importaciones se utilizan para ser convertidas en exportaciones. Además, los buques portacontenedores entran en el Reino Unido en lleno, pero salen menos llenos, por lo que hay un excedente de capacidad que no deja los mismos picos de precios en los contenedores que se utilizan las exportaciones del Reino Unido”, añadió.

El conflicto ruso/ucraniano

A pesar de la crudeza del conflicto que cumplirá dos meses en pocos días, Freer asegura que el impacto del mismo no fue tan grande en Reino Unido como en otros países, sobre todo en el campo energético, ya que solo 24% de su energía proviene de Rusia. Esto unido al hecho de que en los cuatro países de territorio británico (Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte) ya se inició la transición hacia otras fuentes de energía.

El primer paso fue hacer esa transición a hidrógeno, actividad que estaba financiada en un 50% por el gobierno del Reino Unido, que proporcionó las energías renovables y posibilitó la reducción de la dependencia de energías relacionadas con el carbono y combustibles fósiles desde 2010, año en el que abarcaban 60% del total. En la actualidad, apenas llega a 10%.

Sobre las importaciones de petróleo y gas, Freer no desconoce que van a tener un impacto en la economía, pero no duda en subrayar que el Primer Ministro Británico, Boris Johnson, está poniendo énfasis en acelerar el abandono de estas alternativas.

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En esa iniciativa destaca el hecho de que, en 2030, el Reino Unido materializará el Hornsea 2, considerado el parque eólico marino más grande del mundo con 165 turbinas y 1,32 GW de capacidad.

“Lo que está mirando en tierra es probablemente menos fácil, pero también sacar algunas de las estaciones de gas, pero igualmente mirando a los nuevos reactores modulares pequeños en el Reino Unido. Sí, hay un impacto, pero no creo que los precios de la energía afecten al Reino Unido tanto como a Francia o Alemania”, sostuvo.

Frente al impacto que ha generado la guerra en el segmento de los alimentos, Freer aseguró que el asunto no se trata de que Ucrania y Rusia sean el granero del mundo, sino que Ucrania también proporciona un gran porcentaje de fertilizante. De hecho, los países de Sudamérica dependen de las importaciones de fertilizantes de Ucrania para cultivar sus productos.

“También tendrá un impacto. Así que es un poco complejo, pues la gente se olvida ahora cuan interconectado es el comercio mundial”, apuntó.

Cambio climático

“Veremos al Reino Unido a la vanguardia de las energías renovables y compartiendo su experiencia y financiación con otras empresas y países que quieran hacer lo mismo”, aseguró Freer.

Para justificar su afirmación, reveló que la nación ya no aporta dinero al carbono, pero sí destina mucho capital a los proyectos que aportan nuevas energías (parques eólicos y solares, energías renovables y suministros en baterías). Al mismo tiempo, sostuvo que trabajan de manera estrecha con socios en el extranjero, que van desde empresas hasta países, para intentar descarbonizar el transporte, aspecto en el que resalta como el mayor productor global de vehículos eléctricos y de gas.

“Vamos a ver cómo lo han hecho, cómo han conseguido poner la infraestructura de carga y cómo se encontraron con lo que cualquier gran ciudad debe enfrentar al tratar de pasar a la electricidad, debido a la infraestructura de carga que se requiere para suministrar eso”, detalló.

Frente a los resultados de la COP26, Freer mencionó que los países involucrados en la misma están teniendo una alineación de valores que no es sólo política o económica, sino que plantea un objetivo común para la descarbonización con alianzas que se basan en la experiencia. Según el ministro, Bogotá es de las ciudades más comprometidas para la inversión en nuevas infraestructuras a nivel global.

“Con seguridad mirará a aquellas ciudades que tienen la experiencia, y verás respuestas que pueden ser a nivel de ciudad, pero a veces serán a nivel regional o a nivel de país”, concluyó.

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