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Criptomonedas

De artista a criptoartista: esta es la historia del colombiano Joaquín Restrepo en el mundo de los NFT

El artista antioqueño ha empezado a explorar su camino en el criptoarte y ha logrado vender una obra y está preparando más proyectos para poder trasladar su trabajo al metaverso.

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Joaquin Restrepo NFT
Joaquín Restrepo, artista plástico.

Hace 20 años, la idea de comprar una obra de arte por medio de un computador o incluso explorar una exposición completa a través de una pantalla era solamente producto de la imaginación, y solo tenía lugar en la ciencia ficción. Hoy es una realidad.

Joaquín Restrepo es uno de esos artistas que aunque su carrera ha estado en la presencialidad, en lo tangible, su nuevo norte está atravesado por la tecnología.

En conversación con Forbes Colombia, Joaquín cuenta que casi que nació con un computador bajo el brazo. O eso cuenta este artista antioqueño que ya empezó a explorar el mundo de los Non-fungible Tokens (NFT) y ya vendió su primera obra por allí.

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Para Joaquín, su relación con la tecnología está desde que era pequeño y siempre ha buscado maneras de acercarse a esta.

“En los ochentas, cuando la gente se tenía la primera comunión en Medellín podían pedir una fiesta o un viajecito. Y yo me acuerdo, muy chiquito, que yo no quería ninguno de los dos sino un computador, que era ese aparato mágico que la gente visitaba y pasaban cosas“, cuenta Restrepo con entusiasmo en una videollamada desde Suiza con Forbes Colombia.

Con entusiasmo, Restrepo revela que aunque siempre tuvo interés en este nuevo universo que abrían los computadores, su camino para llegar a vender sus obras en el mundo del criptoarte se dio de manera paralela a su vida como artista plástico y escultor.

Joaquín Restrepo, artista plástico.

“Mis papás juraban que yo iba a estudiar como ingeniería de sistemas o algo así, porque yo me la pasaba todo el tiempo intentando entender todo lo relacionado con la computación. En esa época no había internet, entonces me tenía que ir a la biblioteca para aprender a programar. Ahí me la pasaba enredado en ese tema, pero mi amor por el arte también fue muy importante“, cuenta.

Contrario a lo que pensaban sus padres cuando lo veían tan inmerso en la tecnología, Joaquín Restrepo empezó su vida como artista en el Centro de Bellas Artes de Medellín entre el 2000 y 2003. Luego fue a Bogotá para estudiar en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Los Andes.

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“Yo me fui a Bogotá a estudiar arte y cuando estaba en la universidad me enfoqué mucho en la parte de informática. A todo lo de computadores le metía importancia, tanto así que metí clases de programación. Yo estaba feliz ahí hasta que el profesor me sugirió que parara ahí porque uno de artista tiene unas ideas muy locas“.

Restrepo reconoce que a pesar de su interés por la tecnología, en ese entonces, su arte se volvió completamente análogo. “Siempre ha habido esa conexión, pero en todo lo que era el arte me vuelve completamente análogo. Con eso, me puse a buscar una a una todas las tradiciones artesanales colombianas para comprenderlas y entender la manera en la que funcionaban“.

En más de 10 años de carrera, la obra de Joaquín Restrepo ha llegado a exposiciones en varios países del mundo como China, México y Estados Unidos.

Con sus esculturas, hechas la mayoría en bronce y en hierro, Restrepo también ha sido invitado a participar en varios proyectos como por ejemplo el diseño de esculturas en el corredor verde más grande del mundo ubicado en Chengdu, China.

El mundo del criptoarte

En medio de las exploraciones que este artista ha hecho para su obra, se topó con el mundo del criptoarte y los NFT y vio que ese podía ser un camino casi que trazado para su carrera. Y la pandemia fue un primer impulso.

Cuando llegó todo lo de la pandemia, una cantidad de exposiciones muy interesantes que tenían se cancelaron. Y también todo en lo que venía trabajando durante años se frenó todo y ahí dije ¿ahora qué?”, relata Joaquín.

En ese momento, su interés por la programación también lo llevó a empezar un proceso para convertir todas sus obras en 3D. “Conversando con un amigo yo le conté lo de las obras en 3D y entonces me dijo, venga, usted por qué no saca la exposición virtual suya”.

Con esa idea, Restrepo empezó a buscar información sobre la programación y se topó en los NFT y el metaverso. “Lo que hace eso es empezar a mezclar todos los
gustos porque por un lado tú tienes los NFTS, que son unas piezas virtuales y que solo viven dentro del mundo virtual, pero por el otro lado tienes obras que te permiten volver a lo físico”.

Por eso, Joaquín Restrepo cuenta que ya ha avanzado en su incursión en los NFT y ya vendió su primera obra a través de la plataforma Foundation, llamada ‘Intimus I’, que fue vendida por 0,71 ethereum, lo que equivale a alrededor de 1.900 dólares.

“Si tú tienes un enemigo, eso te ayuda a volverte mejor, porque la competencia es agradable. Y en este caso, los computadores, el espacio y la tecnología son el enemigo”, concluye.

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