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Factura US$635 millones y ve a Colombia como su motor de crecimiento en la región en el negocio logístico

Tiba de España acaba de adquirir la colombiana Bemel, que factura más de $66.000 millones al año. La meta es seguir creciendo en el país.

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Esta compañía tiene una tradición de más de 100 años. Javier Romeu forma parte de la cuarta generación de un grupo familiar que ha hecho fortuna a pulso en el negocio de la logística internacional de mercancías desde España.

Se trata de Tiba, una firma que ya factura más de US$635 millones y que acaba de incorporar a su portafolio Bemel, empresa colombiana, que llega a aportar en la estrategia de crecimiento, según lo afirma Romeu.

“Nuestro crecimiento está centrado en Latinoamérica, por todas las características de la región que son muy parecidas a las de España: idioma, economía y hasta religión. Aquí en Latinoamérica estábamos hasta antes de esta transacción en 11 países y solo nos quedaban Brasil y Colombia”. Este es el negocio de compra de Bemel.

De izquierda a derecha: Luis Fernando Barragán. gerente de Bemel; Javier Romeu, CEO de TIBA y
Óscar Chacón, deputy country manager de TIBA Colombia.

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Bemel es una firma destacadísima en el mercado de los servicios logísticos en Colombia, la tercera del ranking en esta industria, según Romeu, y tiene un comportamiento de ingresos muy destacado. El año pasado logró facturar cerca de $66.600 millones, casi que el doble de los $34.800 millones que había facturado en 2020, según los reportes de la Cámara de Comercio de Bogotá.

“Estuvimos buscando firmas para adquirir en Colombia y Perú por allá en 2017. Adquirimos entonces algo en Perú, pero en el viaje de prospección a Colombia no tuve la suerte de conocer a Bemel”, recuerda el empresario. Luego retomaron el interés en 2019 y cuando dieron con Bemel, estuvieron a punto de finiquitar el negocio, pero llegó la pandemia. Romeu estaba en Colombia, cuando llegó el virus y prácticamente tuvo que salir corriendo por el inminente cierre de fronteras que se venía. Entonces no se pudo concretar la transacción.

Pero retomaron las negociaciones y finalmente se pudo divulgar este año.

“Colombia me encanta. Es el país que más me gusta de Latam: me encanta la gente y ahora me arrepiento de no haber llegado antes. Es el país número 12 de nuestro portafolio. Empezamos la expansión en México hace 25 años. Colombia es un país fantástico. El hecho de estar en el Pacífico y en el Atlántico ofrece flujos comerciales más equilibrados”.

También destacó la estabilidad macroeconómica y especialmente el hecho de ser productor de petróleo, industria que genera divisas. Eso le añade una cierta protección macroeconómica que lo hace todavía un país más interesante.

Ese fue uno de los argumentos para sostener la inversión que acabamos de hacer”. Por eso recalca que Colombia “es, de largo, el motor de nuestro crecimiento en la región”.

Al hablar de Bemel, dice que es una muy buena empresa. “Estamos aprendiendo mucho y exportando buenas prácticas a nuestros otros mercados. El desarrollo regional de las rutas comerciales con Colombia es pilar para otros países”. 

Dice que se enamoraron de esa empresa porque cuando empezaron a hablar con los accionistas colombianos, “prácticamente era como hablar de la misma compañía. Así que el proceso de integración ha sido muy sencillo. Hay fusiones y adquisiciones que acaban destruyendo valor, por eso resulta importante respetar la cultura y los valores”. Así que este es el negocio de compra de Bemel.

Es claro que hay desafíos como por ejemplo la crisis logística mundial. Eso si bien beneficia a parte de los servicios de logística, porque aumenta las tarifas, es problemático, porque los clientes son los que sufren.

“Ellos -los clientes- están hoy pagando los mayores precios de la historia por el peor servicio de la historia”, destaca al señalar lo difícil que se está haciendo, por ejemplo, la coordinación de cupos en los barcos de carga del mundo.

“A nuestra gente de operaciones la afecta mucho y mal porque tienes que trabajar cuatro veces más para lograr lo mismo. Para reservar un contenedor, antes mandabas un email y ya. Habías reservado y te olvidabas. Pero hoy no puedes dar nada por sentado y tienes que cambiar reserva 1,2,3,4,5,6,7 y 8 veces”.

Ahora, si se logra superar el problema del transporte marítimo, aparece el otro desafío grande que es llevar los productos del puerto a su destino final.

“En toda la industria hay un gran desgaste emocional y estamos tratando de ayudar a nuestra gente, contratando más colaboradores para que haya más manos. Hemos redoblado nuestras inversiones en temas informáticos también para encontrar más eficiencias”.

Si bien cree que puede haber medidas para superar este fenómeno, señala que el mundo seguirá dependiente mucho de la oferta de productos de China, básicamente porque ofrecen mejores precios que en cualquier parte.

Para Romeu, el “nearshoring” (reubicación de plantas de producción en otras partes del mundo) va resultar siendo un excelente plan B, para ganar seguridad en la cadena de suministro, pero el mundo va a seguir necesitando a China.

El grupo de los Romeu cuenta también con una participación en ITT, una firma estadounidense que ofrece servicio de transporte en isotanques para químicos y alimentos.

No descartó que haya otras oportunidades de inversión en Colombia, aunque ahora mismo están concentrados en consolidar la operación integrada. Este es el negocio de compra de Bemel.

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