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Economía y Finanzas

¿Colombia realmente necesita renegociar sus tratados de libre comercio?

Los tratados de libre comercio han sido una herramienta clave para posicionar a Colombia en el mercado internacional, pero las condiciones adversas de los mercados y las finanzas a nivel mundial han creado un escenario no tan favorable. Tanto así, que la idea de una renegociación de los pactos vigentes a la fecha no suena descabellada, pero… ¿es el camino correcto?

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Colombia firmó su primer tratado de libre comercio (TLC) hace más de 50 años, cuando suscribió el pacto con la Comunidad Andina (CAN) en 1969, año en el que también entró en vigencia. Desde entonces, el país ha signado 17 acuerdos comerciales con 65 países, incluidos aquellos de alcance parcial, que le dan a la nación un acceso preferencial a más de 1.500 millones de consumidores en el mundo, según el Ministerio de Comercio. 

Esos acuerdos, que en varios casos cuentan con negociaciones en materia de inversión extranjera, no están sometidos a término, sino que permanecen activos hasta que una de las partes proponga su renegociación. La idea ha adquirido relevancia en las discusiones de la contienda electoral, a pesar de que los TLC han ayudado al país a insertarse en el mundo. 

“No vemos esa necesidad. Cada acuerdo comercial tiene Comisiones Administradoras, integradas por representantes de cada parte, que se reúnen periódicamente y hacen un seguimiento de cómo avanza el acuerdo. Ahora bien, en los acuerdos comerciales hay una cláusula que permite, de común acuerdo, hacer modificaciones”, explicó a Forbes la ministra de Comercio, María Ximena Lombana. 

En este escenario, las partes involucradas inician un proceso de negociación donde cada una presenta sus intereses. Una vez se concuerden los cambios, deberán cumplir los requisitos legales de cada país; en el caso de Colombia, debe ir tanto al Congreso de la República como a la Corte Constitucional. Es ahí cuando se establece una fecha para la entrada en vigor de la enmienda y se incorpora al acuerdo.

¿Hay razones para considerarlo?

Las exportaciones totales de bienes crecieron a una tasa promedio anual del 4,6% en valor y un volumen del 2,5% entre 2005 y 2019. Sin embargo, la tasa de crecimiento se redujo a 2,6% en valor y 2,3% en volumen para 2020, como consecuencia de la pandemia.

Los acuerdos comerciales también han diversificado las oferta colombiana, pues el 55% de exportaciones no minero energéticas corresponde a nuevos productos. Además, el número de empresas exportadoras y productos está directamente relacionado con el tiempo de vigencia del acuerdo. 

“Se puede decir que, entre mayor es el tiempo de vigencia, crece el número de empresas que aprovechan un acuerdo”, sostuvo Lombana.

La jefa de la cartera comercial agregó que, en materia de importaciones, un TLC permite a los empresarios adquirir, a precios competitivos, materias primas y bienes de capital para transformar y exportar.

De hecho, la comparación de diferentes indicadores de la economía colombiana entre 2005 y 2020 muestran resultados positivos. Según el último informe sobre los acuerdos comerciales vigentes en Colombia, publicado en 2021 por el Ministerio de Comercio, aspectos como las exportaciones resultantes de los TLC sobre el indicador total del país, así como la participación de la formación bruta de capital fijo en el PIB tuvieron crecimientos importantes (ver gráfico).

Las únicas excepciones apuntan a las variables directamente afectadas por el Covid-19, como la tasa de crecimiento del PIB (- 6,8%), la tasa de desempleo (15,6%) y las exportaciones netas como porcentaje del PIB (-6,6%).

Con respecto a la balanza comercial de bienes, hay que tener en cuenta que las exportaciones colombianas se han visto afectadas desde 2005 debido a la contracción de la demanda mundial, la crisis financiera internacional, el deterioro de los términos de intercambio por la caída en los precios de productos básicos, así como la contracción económica provocada por la pandemia.

Sin embargo, uno de los más impactantes tuvo que ver con la apreciación del tipo de cambio real entre 2004 y 2014, además del comportamiento de la demanda interna. Estos factores combinados restaron competitividad al aparato productivo colombiano e incidieron en los acuerdos comerciales que suscribió el país, que entraron en vigencia durante la última década en su mayoría (ver gráfico).

En 2011, antes de la entrada en vigencia de los TLC con EE.UU. y la Unión Europea (UE), la balanza comercial de bienes tenía un saldo positivo de US$5.358 millones. Sin embargo, la cifra era negativa en el caso de las naciones con las que se sostenían acuerdos comerciales, arrojando un déficit de US$3.077 millones. Para el año siguiente, la balanza comercial con países con tratado fue positiva en US$4,648 millones (ver gráfico).

Posteriormente, el saldo comercial cayó a mínimos de -US$15.581 millones, dejando el déficit con los países con acuerdos comerciales en US$9.210 millones. Esto se explica por el efecto de la caída de los precios de los bienes básicos, de la contracción de la demanda mundial y restricciones comerciales de otros países, según la ministra.

Casos clave: EE.UU. y la UE

Para la directora de la Cámara de Comercio Colombo Americana (Amcham Colombia), María Claudia Lacouture, “hoy tenemos una autopista comercial que facilita los negocios en doble vía”, sobre todo tras la conmemoración de los 10 años de la entrada en vigor del acuerdo entre Colombia y EE.UU.

Por ello, consideró importante que los candidatos presidenciales que proponen renegociar el TLC “conozcan las oportunidades que estaríamos perdiendo, porque renegociar implica que el otro país también cambia las condiciones de acceso”.

A su vez, la directiva agregó que la conversación se debe orientar a cómo aprovechar mejor el TLC. Justo allí resaltó las alianzas público-privadas para trabajar en temas como la productividad y competitividad empresarial, así como la posibilidad que las empresas tengan en las exportaciones y en Estados Unidos su plan estratégico de crecimiento “para no depender solo de una tasa de cambio”.

También consideró esencial seguir avanzando en los procesos de acceso fitosanitario para productos agrícolas y estimular el nearshoring. Esto teniendo en cuenta que Estados Unidos, tanto con la tensión comercial con China como por la crisis Rusia-Ucrania, ve con más importancia la necesidad de contar con proveeduría cercana, estabilidad y afinidad política, elementos que ofrece Colombia para los inversionistas estadounidenses.

Por su parte, el embajador de la Unión Europea en Colombia, Gilles Bertrand, resaltó que este año marca el décimo aniversario de la firma del acuerdo comercial, que calificó como “un caso claro de beneficio mutuo”. 

“Gracias a las preferencias arancelarias, en combinación con la operación eficiente de las aduanas, el acuerdo alienta a las micro, pequeñas y medianas empresas a participar en el comercio bilateral entre las partes (…) Tiene un efecto estabilizador y promueve la diversificación del comercio”, agregó. 

Por otro lado, Bertrand señaló a Forbes que los productores agrícolas de Colombia son los que más se benefician de esta diversificación, tanto en productos tradicionales (banano, café, aceite de palma y flores) como en la apertura de nuevas oportunidades, como el aguacate o los productos elaborados con mayor valor añadido.

Del lado de las importaciones, sostuvo que el crecimiento de la economía colombiana implica un aumento en la demanda de todo tipo de bienes y servicios, como bienes de capital desde la UE, que consideró necesarios para sostener el desarrollo industrial del país.

Bertrand también resaltó que la UE es el mayor inversionista en Colombia, particularmente en industrias como las comunicaciones, las manufacturas o el sector hotelero, promoviendo así la creación de empleos formales. Para 2020, el monto que el bloque destinó al país fue de US$3.206 millones, cifra que creció 24% frente a 2013.

Incluso, subrayó que los acuerdos comerciales ofrecen la estabilidad e institucionalidad necesaria para recibir este capital extranjero. Además,  mencionó que las normas de origen más favorables ayudan a Colombia a convertirse en una plataforma clave de ensamblaje y exportación.

Reino Unido: el próximo TLC

A falta de un anuncio oficial sobre su ratificación, es factible asegurar que el acuerdo con el Reino Unido se convertirá en el TLC número 18 que tiene Colombia en la actualidad, firmado el 15 de mayo de 2019. 

Para entonces, dicho mercado representó cerca de US$470 millones para las exportaciones colombianas, de los cuales 65% abarcaron productos agrícolas y agroindustriales. Para finales de 2021, el comercio bilateral entre el Reino Unido y Colombia representó alrededor de US$1,25 billones, según la oficina de estadísticas del Reino Unido. 

Mientras que los principales productos de exportación colombianos fueron frutas y verduras, café, té y cacao, el Reino Unido exportó vehículos, bebidas alcohólicas, productos médicos y farmacéuticos.  En servicios, Colombia se enfocó en transporte, gobierno y viajes, mientras que el Reino Unido aportó al país en seguros y pensiones, telecomunicaciones, viajes y servicios financieros.

“Este acuerdo permitirá potencializar las oportunidades existentes y abrir nuevas en múltiples sectores tales como infraestructura, energías renovables, agroindustria, ciencias de la vida y tecnología, entre otros”, dijo a Forbes el embajador del Reino Unido en Colombia, Colin Martin-Reynolds.  

A su vez, agregó que el gobierno británico ha trabajado con la administración nacional en iniciativas clave como el fortalecimiento de la red ferroviaria, el desarrollo de la hoja de ruta de energía eólica costa afuera, el mejoramiento de la capacidad agrícola y el fortalecimiento del sector salud.

¿Cómo destacar a futuro?

Lombana aseguró que el país sigue trabajando en su política de comercio exterior, que incluye una estrategia de aprovechamiento de los TLC, a través de la cual se ha avanzando en profundizaciones de los mismos.

La ministra también el aporte de las recomendaciones de la Misión de Internacionalización para cerrar brechas en materia tecnológica y de conocimiento frente a países líderes y estrechando su relación con el mundo. Esto a través del capital-talento humano, las empresas, el comercio de bienes y servicios, y el ecosistema de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Asimismo, resaltó el mantenimiento de programas como Fábricas de Productividad, Fábricas de Internacionalización o Bancóldex Más Global, con los que cuenta el país para apoyar a las empresas en su proceso de inserción a la economía mundial o en sus objetivos de exportar más y con mayor calidad. “Esta es la ruta que se debe seguir”.

Si bien hay retos importantes por superar en materia de comercio exterior, las cifras revelan que los tratados vigentes a la fecha han ayudado a posicionar a Colombia como un destino internacional atractivo. Bajo esa perspectiva, el próximo gobierno tendrá que mover sus fichas de manera inteligente para incrementar el potencial del país, si no quiere perder lo que se ha logrado en el último medio siglo. 

#NuestraRevista | Este es un artículo publicado en nuestra edición de la revista Forbes Colombia de junio.  Si desea recibir esta información de primera mano en nuestra revista física, ingrese aquí para suscribirse.

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