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¿Qué futuro le espera a la Colombia de Gustavo Petro?

De seguir la corriente que defienden sus amigos, Colombia podría ser un país sentenciado, como muchas otras economías de América Latina que abrazaron al populismo.

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Colombia, un país que ha estado gobernado históricamente por liberales y conservadores, y que, incluso, alineaba sus intereses con los Estados Unidos y otras potencias del estilo, ha dado un giro inesperado en lo que a la gobernanza del país se refiere. Y hablo de un giro inesperado por la victoria que ha cosechado en las urnas el líder de izquierdas, Gustavo Petro, quien, tras vencer a las otras alternativas, será el primer líder de izquierdas que forme Gobierno en Colombia, al menos, desde que esta se convirtió en territorio independiente o república, en 1819.

Así, el exalcalde de Bogotá se convierte en el nuevo presidente de Colombia, sucediendo a Iván Duque tras una segunda vuelta de unos comicios que se presentaban como los más reñidos de la historia. Petro, quien antes, también, fue guerrillero y, de profesión, economista, arrebató la presidencia a Iván Duque, pero tras vencer a la otra alternativa principal, Rodolfo Hernández, a quien superó, con casi 700.000 votos más que el líder independiente. En resumen, la votación se saldó con un 51% de los votos para Petro, y un 47%, tras descontar la abstención, para el empresario y exalcalde de Bucaramanga.

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Tras las elecciones, muchos son los que se preguntan qué ocurrirá con la economía colombiana tras la victoria del líder izquierdista, así como el futuro que le depara a una economía que, pese a mostrar numerosas debilidades, sí estaba apostando por motores económicos, como es el comercio internacional, que la situaban a la cabeza en materia de crecimiento económico. Motores que, con esta victoria y con las propuestas realizadas por la formación del nuevo presidente, quedan en el aire, ante esas ganas de cambio que vemos en un Gustavo Petro que pretende dar un giro de 180 grados a la postura seguida hasta la fecha.

Y es que, al margen del ruido que siembran aquellos que tachan estas elecciones de “fraude”, sí es preciso analizar diversas cuestiones que, atendiendo a lo sucedido y ese cambio que el presidente pretende impulsar, merecen la pena tener en cuenta.

En primer lugar, debemos ser conscientes de quién es el vencedor de estas elecciones. Pues debemos saber que hablamos de un economista, pero también de un guerrillero que dice ser amigo de los principales enemigos públicos del mundo desarrollado. El Gobierno chino, Putin, Maduro, José Luis Rodríguez Zapatero… estos, entre otros, son algunos de los amigos del nuevo presidente de Colombia. Y esto queda patente en las declaraciones del propio Petro, quien nunca ha condenado la guerra de Ucrania y Rusia, promete un cargo a José Luis Rodríguez Zapatero entre sus asesores, admira a China e, incluso, se telefonea con Nicolás Maduro; quien, dicho sea de paso, celebra muy entusiasmado la victoria de la izquierda en Colombia.

Aunque pueda parecer una crítica poco fundamentada, debemos ser conscientes de lo que supone, hoy en día, ser amigo de este tipo de regímenes y economías. En un escenario globalizado, en el cual Colombia busca abrirse al exterior, sumarse a la globalización y, con ello, desarrollarse, tener apoyos como los citados no es más que un lastre para el resto de los acuerdos potenciales que, como el establecido con Estados Unidos o con la Unión Europea, presentan un mayor atractivo para la economía colombiana que los que podrían darse con economías como las citadas.

Por otro lado, tampoco deberíamos olvidarnos de otros aspectos, como la propia incertidumbre que suscita esta decisión por parte de la ciudadanía. En este sentido, la incertidumbre, como sabemos por la ciencia económica, es un factor que penaliza el crecimiento económico, el empleo, la inversión, entre otros aspectos relacionados con el crecimiento y el desarrollo económico. Ante semejante cambio, el nuevo escenario desata una incertidumbre que, hasta pasados unos meses, podría posponer muchas decisiones de inversión, de fusión, así como otras decisiones que, en esencia, benefician a la economía colombiana.

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Además, si tenemos en cuenta esos ruidos de fraude electoral, así como el miedo de los empresarios ante semejante victoria, hablamos de una incertidumbre que, en este caso, sí pretende penalizar a una economía que, a priori, se posicionaba como la economía que pretendía liderar el crecimiento entre las economías de la región.

Por último, atendiendo en esta ocasión a las medidas propuestas, debemos señalar que tampoco vemos medidas concretas que llamen la atención. La reforma fiscal y la reconciliación con las guerrillas parecen sus medidas estrella, teniendo en cuenta que el resto son políticas continuistas. Sin embargo, debemos señalar que, en el caso de la reforma fiscal, aún hay muchas dudas sobre el posible impacto de esta en la economía y, más importante aún, en la recaudación. Mientras que, en el caso de la reconciliación, debemos señalar que sí podría acelerarse, pero por el hecho de que es una negociación entre excompañeros guerrilleros que, un día, combatieron juntos.

En resumen, la victoria de Petro en las urnas trae aires de cambio que podrían beneficiar mucho a la economía colombiana, si de verdad, como dice, desarrolla el capitalismo como se debe. Sin embargo, de seguir la corriente que defienden sus amigos y aplicar este tipo de políticas, Colombia será un país sentenciado, como muchas otras economías de América Latina que abrazaron al populismo, pero que hoy lloran por la miseria.

Por: Francisco Coll Morales*
*El autor es economista, responsable de educación económica y financiera en Rankia. Analista, habiendo colaborado con organismos como el Foro Económico Mundial, el Foro de Turismo Mundial o el Secretariado de Transparencia Internacional.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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