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Capital Humano

“No es lo mismo ser emprendedor que ser empresario”: director del Inalde

Para el director del Inalde, el empresario es el que logra consolidar un proyecto y hacerlo sostenible.

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Cortesía Inalde

El país está pasando por un boom de emprendimiento que deja buenas señales sobre el impulso innovador de los colombianos. Sin embargo, este fenómeno no es del todo positivo y por eso hay que advertir la diferencia entre ser emprendedor y ser empresario.

“Hay enormes diferencias entre ser emprendedor y ser empresario: el empresario es el que es capaz de llevar un emprendimiento a tener prácticas estables que le permitan la continuidad en el largo plazo”, aseguró Alejandro Moreno Salamanca, director del Inalde, de la Universidad de la Sabana y una de las más importantes escuelas de negocios de Colombia .

Según él, “emprendedores hay muchos, pero los que tienen éxito son los que logran establecer un proyecto de larga duración. Me preocupa una faceta de este boom, porque para ser competitivo y productivo no es suficiente con emprender”.

Según el directivo, lo clave para vislumbrar la capacidad de un proyecto empresarial en el largo plazo es la competencia.

“En el emprendimiento lo que puede pasar es que uno va muy bien, pero no está en un mercado donde hay otros jugadores relevantes. En realidad el que es capaz de pasar su emprendimiento a empresa es el que logra ganar market share y compite contra otros en alguna categoría”, explicó.

Hay otros factores que se están volviendo relevantes para los empresarios hoy. Cada vez más las empresas se entienden como unidades que forman parte de un ecosistema y por eso su valoración va más allá de la simple entrega de resultados financieros reflejados en el PyG y el balance general. Esto significa un desafío adicional a la hora de dar el salto del emprendimiento a la empresa consolidada.

“Una empresa no es viable en un ecosistema que no es sano. Un empresario en el fondo se debe preocupar más por el ecosistema, porque al final de cuenta la sociedad civil le da permiso de operación a la empresa”, explicó.

Al explicar que el propósito empresarial no son solo las utilidades y su vocación de integración y largo plazo Moreno dijo: “una empresa necesita utilidades para ser viable, pero la empresa no se hace para las utilidades. En realidad la empresa es una escuela de virtudes, de crecimiento humano. Una empresa es no solo generadora de riqueza sino también un espacio en donde la gente florece, los empleados y los grupos de interés”.
Esto es lo que ha llevado a una mejor comprensión del papel de las empresas en las sociedades: “esa institución que se llama empresa es la que tiene mayor poder de transformación social. La sociedad se ha dado cuenta de que también tiene derecho a exigirle para que vaya más allá de generar empleo o riqueza”.

Por esta razón es que hay que distinguir la diferencia entre ser emprendedor y ser empresario, porque el país necesita consolidar compañías sólidas y de gran impacto en sus ecosistemas.

Formación de ejecutivos

Según Moreno, Inalde está hoy atravesando un muy buen momento, porque ya al cierre del primer semestre están logrando los presupuestos que tenían para todo el año.

“El comportamiento nuestro refleja el comportamiento de la vida empresarial de Colombia. El crecimiento que ha tenido la economía colombiana lo hemos sentido reflejado en todas las unidades estratégicas que tenemos”. Para confirmar este hecho, aseguró que acaban de lograr el programa de Alta Dirección Empresarial con el mayor número de matriculados de la historia.

Inalde cuenta con tres unidades estratégicas que son la Executive Education dedicada a la alta dirección, el MBA y los programas de Middle Management.

“La causa de este ritmo para el Inalde es la dinámica económica del país”, comentó.

Destacó que las empresas están buscando capacitación para sus directivos, porque la pandemia y la revolución tecnológica han puesto a las compañías a vivir en versión Beta. “Actualmente todo es temporal: los procesos, las políticas, las estrategias, los enfoques”, advirtió el académico. Por eso, la capacitación está en la agenda diaria de las firmas.

Destacó que la institución se adaptó y hoy están teniendo, gracias a la virtualidad, alumnos no solo en muchas ciudades de Colombia, sino también de Centro y Suramérica.

El futuro del trabajo

Otro de los cambios evidentes que hoy se está dando está relacionado con los trabajadores. Aunque recalca que muchos de esos cambios no se darán en el corto plazo.

El primero es el ya evidente sobre la primacía de las habilidades blandas frente a las habilidades técnicas.

“Los reportes del Foro Económico Mundial acerca del futuro del trabajo muestran que toda las disrupción tecnología va a cambiar las habilidades técnicas. En adelante, las habilidades más importantes de la fuerza laboral son habilidades sociales”, advirtió. Esto será aún más evidente para los niveles directivos de las compañías, porque “los directivos que crecen en sus organizaciones son los que tienen esas habilidades blandas desarrolladas y que se preocupan por desarrollarlas más”.

Otro de los fenómenos que se va a poner en evidencia en los próximo años es el de la relevancia que va a adquirir el recurso humano por encima del capital.

“Toda esta reflexión sobre el capitalismo consciente deja ver un nuevo panorama. El capitalismo se llama así porque el recurso escaso durante muchos años en la historia de la humanidad fue el capital. ¿Qué está pasando hoy en día? El capital ya no es un recurso escaso, por eso hay fondos de inversión por todo lado. Tenemos ejemplos en Colombia ya de unicornios”.

Para él, la creciente demanda por empleo en sectores como la agroindustria o la tecnología muestran que cada vez más el capital ya no será el recurso escaso sino el trabajo.

“Yo creo que vamos a pasar no solo por una reflexión ética distinta sino por una realidad práctica distinta: de una economía de libre mercado donde el capital tiene menos peso y es una economía de mercado más humanista en cuanto que el trabajo va a ser más representativo”.

Para él es evidente que en el mundo hay actualmente exceso de liquidez y por eso muchos no saben dónde poner su capital. 

“La gente no va a saber dónde invertir y eso va  a hacer que baje el peso del capital con respecto a la propiedad de la empresa, incluso conceptual y jurídicamente creo que ahí viene un cambio enorme. Hay países como Ecuador donde jurídicamente el empresario tiene que entregarle una parte de las utilidades a los empleados. Eso es sui generis porque se entiende que el que produjo la riqueza no fue solo el dueño del capital sino también el dueño del trabajo”, explicó.

Todos estos factores marcan la diferencia entre ser emprendedor y ser empresario.

El futuro de la agroindustria

El Inalde abrió una nueva línea de trabajo con énfasis en la agroindustria. Para Moreno, es claro que en este sector hay mucho potencial para el país y por eso es necesario trabajar para empezar a ser productivos y competitivos en este frente.

“Colombia tiene condiciones geoestratégicas y ventajas comparativas de clima. En la agroindustria hay una fuente grande, potente, de competitividad para el país. Tenemos una frontera agrícola inexplorada. Hay en el país 40 millones de hectáreas de las cuales solo 7 millones están cultivadas. La tierra está ahí, lista y sin necesidad de tumbar un solo árbol, para ser productiva”, finalizó.

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