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La economía se apaga y no podemos estimularla

No es posible combatir la inflación si antes no frenamos el crecimiento económico. Una situación que pone en riesgo a muchas economías que aún no se han recuperado.

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Foto: Diana Rey Melo / Forbes Colombia.

A lo que comenzaron llamando “recuperación económica”, hoy lo llaman “enfriamiento global”.

Los análisis que se han ido publicando sobre la economía nos dicen que se avecinan curvas a nivel mundial. Estados Unidos, Europa, Latinoamérica… todos los países y continentes analizados presentan unas previsiones que, como poco, deberíamos tener en cuenta. La difícil situación que atraviesan las distintas economías, que conviven con una recuperación cada día más debilitada y una inflación cada vez más fortalecida, sigue complicándose; y ya hay quien, a la luz de estos datos, habla de una próxima recesión económica global.

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Puede que esta introducción nos ponga los pelos de punta, teniendo en cuenta la situación que venimos atravesando desde que la pandemia llegara a nuestras vidas, pero debemos señalar que hablamos de una situación relevante, teniendo en cuenta que muchas economías en el planeta aún no se han recuperado del duro shock que supuso la pandemia.

En este sentido, la situación a la que nos enfrentamos presenta una alta complejidad, debido a los fenómenos que conviven en las distintas economías a lo largo y ancho del planeta. Ni el propio John Maynard Keynes, el economista más influyente del siglo XXI, fue capaz de prever un escenario semejante, teniendo en cuenta que él consideraba que ambos fenómenos no podían producirse en una economía de manera simultánea. Pero se equivocaba, la estanflación es una realidad como lo es el hecho de que se avecina una recesión económica, y los síntomas que vemos en la economía nos dicen que esta podría estar más cerca de lo que nos imaginamos.

Como bien sabemos, la inflación sigue creciendo, en tanto en cuanto va perdiendo ese carácter transitorio que, a priori, otorgaban los bancos centrales. Atendiendo a la inflación en los Estados Unidos, por ejemplo, esta se situó en mayo por encima del 8,6%, siendo este su mayor nivel en 40 años de historia.

En la eurozona, por su parte, la inflación se situó en un nivel muy similar, llegando a superar, de la misma manera, el 8,5%; en otras palabras, su mayor inflación desde que se comenzara el registro con la unión monetaria. Sin embargo, esta situación, incluso, se agrava cuando analizamos algunas economías una a una, pues lo que vemos es que la inflación, en determinados países, ha llegado a situarse en niveles de dos dígitos.

Ante semejante situación, el deterioro de las familias con motivo de la pandemia, sumado a esa pérdida de poder adquisitivo generada por esta inflación, los bancos centrales han iniciado lo que conocemos como “normalización monetaria”. En otras palabras, la fuerte reactivación de la demanda contrastó con una oferta muy escasa, lo que derivó en un shock de oferta que provocó esa escalada de los precios. En este escenario, la normalización monetaria tiene como fin relajar una demanda que sigue provocando presiones inflacionarias por ese desacople con la oferta, pudiendo, de esta manera, controlar la inflación en el medio plazo.

Es por ello que, en los próximos meses, se espera un fuerte endurecimiento de las condiciones monetarias.

En esta línea, los bancos centrales cuentan con herramientas para controlar la estabilidad de precios, siendo ese su principal objetivo. Estas herramientas, principalmente, son los tipos de interés, entre otras acciones que estimulan, o restringen, la actividad económica.

Mediante estas herramientas, los bancos centrales actúan, subiendo o bajando los tipos de interés, en función de si se desea restringir o estimular el crecimiento y la inflación. Y dado que hablamos de una elevada inflación provocada por un fuerte incremento de la demanda, lo correcto en este caso pasa por relajar la demanda, subiendo los tipos de interés.

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En estos momentos y ante semejante nivel de inflación, los bancos centrales han iniciado una subida de tipos de interés. En otras palabras, han optado por relajar la demanda para, mientras dure el shock de oferta, no seguir alimentando las presiones inflacionarias. Para que nos hagamos una idea, la Reserva Federal ha iniciado su mayor subida de tipos de interés desde 1994; el Banco Central Europeo (BCE), que sigue una política continuista respecto a la FED, ya prevé una subida muy pronto ante la insostenibilidad que presenta esta situación; y nada que decir de otros bancos como el Banco de la República, Banxico, u otros bancos centrales que llevan subiendo los tipos desde hace más de un año.

Sin embargo, debemos ser conscientes de lo que supone esta situación. Pues una relajación de la demanda, como sabemos, es una relajación de la actividad económica y, por ende, del crecimiento. Dicho de otra manera, no es posible combatir la inflación si antes no frenamos el crecimiento económico. Teniendo en cuenta que muchas economías aún no se han recuperado del todo, frenar el crecimiento económico es un suceso que podría seguir ensanchando sus debilidades estructurales. Además, de persistir los sucesos que originan esa escasez en la oferta, que no son de origen puramente económica, la inflación podría continuar presente, llegando así a un escenario de estanflación.

Y esta, en conclusión, es la situación en la que nos encontramos. Estados Unidos, ante semejante subida, ya prevé entrar en crisis en 2023. De la misma manera, entrará en una desaceleración pronunciada la Unión Europea y, al igual que estas, el resto de las economías. Como vemos, una situación a tener muy en cuenta, pues las sombras en el horizonte vuelven a aparecer, y esa luz al final del túnel que veían muchas economías, hoy, está un poco más lejos.

Ahora bien, ¿Cómo afectará esta recesión en Estados Unidos a la economía colombiana? Hoy hemos analizado la situación global; la próxima semana responderemos a esa pregunta.

Por: Francisco Coll Morales*
*El autor es economista, responsable de educación económica y financiera en Rankia. Analista, habiendo colaborado con organismos como el Foro Económico Mundial, el Foro de Turismo Mundial o el Secretariado de Transparencia Internacional.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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