Entre 2019 y 2020 el número de colombianos con productos financieros activos aumentó en 2,9 millones. Pero aún con este avance al sector le quedan importantes retos por resolver: cobertura y desconocimiento de las plataformas digitales son algunos de ellos.

La era de la información marcó un antes y un después en la historia de la humanidad, las llamadas TIC (tecnologías de la información y comunicación) cambiaron el rumbo de múltiples dinámicas sociales, económicas, empresariales, entre otras.

Desde la digitalización de los modelos de negocio, pasando por nuevos hábitos en las personas derivados de las redes sociales, hasta el acceso y uso de servicios que antes era impensable adquirir a través de un computador o simplemente utilizando un dispositivo móvil. Pasar de gastar días a tan solo unos minutos y algunos clics para recibir una cita médica gracias a la telemedicina u obtener una tarjeta de crédito de la manera más sencilla son tan solo dos ejemplos.

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A propósito de esto, vale la pena traer a la conversación una serie de cifras que pueden evidenciar mejor lo que estoy hablando. La primera proviene de un estudio que realizó la firma Branch en donde se afirma que en Colombia hay más celulares que habitantes. Según este reporte en el país hay un poco más de 65 millones de dispositivos y 35,5 millones de colombianos con conexión a internet. En otro extremo podemos hablar de cifras que tampoco son menores: acceso a productos financieros.

Según Banca de las Oportunidades el número de colombianos con productos financieros activos se incrementó en 2,9 millones entre 2019 y 2020. En esa medida, la pandemia aceleró las dinámicas de uso de lo digital para la gestión de las finanzas.

Sin embargo, aun con este importante avance, los retos en la materia siguen siendo importantes y podríamos clasificarlos en dos categorías: Exógenos y endógenos. El primero se trata principalmente de cobertura, dado que hay una diferencia muy marcada en el acceso a productos financieros entre lo urbano y rural o incluso entre hombres y mujeres.

Por otro lado, frente a los desafíos endógenos, se tienen por ejemplo, el desconocimiento del uso de las herramientas digitales para la gestión de los recursos, desinformación en cuanto a gestión financiera y desconocimiento en el dominio de aplicaciones móviles.

Esto lo corroboramos gracias a un sondeo de percepción que realizamos recientemente a mil clientes y con el que identificamos, entre otras cosas, que 52% de las personas no usa ninguna herramienta financiera para planear y controlar sus gastos, no los conoce y por lo tanto pierde el control sobre ellos.

De igual forma, en cuanto a las plataformas que utilizan los colombianos para consultar y gestionar sus finanzas las aplicaciones y páginas web son las más usadas, aun así con un bajo porcentaje entre la población encuestada (26%), teniendo una mayor proporción por parte de los jóvenes menores a 25 años (38%). Es aquí cuando conviene centrar la atención y generar acciones que permitan a las personas tener mayor comprensión y conocimiento sobre el manejo de su dinero y su bienestar financiero, definido como la posibilidad para satisfacer sus obligaciones económicas plenamente, sentirse seguros del futuro y tener capacidad para tomar decisiones en pro de disfrutar y alcanzar sus retos.

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¿Cómo lograrlo? Entre otros, podemos empezar por brindar a las personas información simple, transparente y precisa que permita tomar decisiones informadas acerca de cómo acceder, por ejemplo, a productos financieros. Y una vez los tienen, entregar contenido de calidad sobre el uso, rendimiento y otros aspectos de su vida crediticia. Entregar datos no es suficiente, por eso debemos generar herramientas que, a través de la comunicación, empoderen a los ciudadanos.

El avance acelerado de la digitalización necesariamente llevará a cada vez más compañías a transformar estos procesos, pero más importante aún, a evolucionar en la manera en la que se comunican con sus clientes y en la que les permiten tener el control a partir del conocimiento y la información. Y como dice el dicho: muchas veces “menos es más”.

Por: Catalina Bretón*
*La autora es gerente General de Nu Colombia.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.