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Economía y Finanzas

‘Queremos que el comercio bilateral entre Colombia y la UE sea un modelo para la región’

El embajador de la Unión Europea en Colombia, Gilles Bertrand, también elogió el informe de la Comisión de la Verdad, al que calificó como “el punto de partida” de un esfuerzo de diálogo nacional.

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Foto: Comisión de la Verdad

Una de las ventajas de la relación entre Colombia y la Unión Europea (UE) es que “tenemos exactamente las mismas metas de carbono neutralidad y de transición energética”. De ahí que la ambición del bloque comunitario es que el comercio bilateral entre ambos actores se pueda transformar en un ejemplo que se va a adaptar más rápidamente a las demandas de la economía global.

Incluso, el embajador de la Unión Europea en Colombia, Gilles Bertrand, comentó en entrevista con Forbes Colombia que los lazos entre nuestro país y los 27 estados miembros pueden ser “un modelo en particular para América Latina al alcanzar este comercio sostenible”.

Cabe destacar que el comercio bilateral entre Colombia y la Unión Europea ascendió a $46 billones para 2021. De ese total, las exportaciones del país al bloque comunitario llegaron a $19,7 billones, mientras que las importaciones alcanzaron $26,3 billones.

A su vez, la UE se mantiene como el segundo socio comercial de Colombia, cuyo acuerdo de libre comercio con el bloque comunitario también es cuadricular con Perú y Ecuador. Sobre su evolución, Bertrand detalló que en los últimos 10 años se ha visto una reducción del precio de las exportaciones mineras y energéticas de Colombia, así como un aumento de las exportaciones agrícolas.

Un comercio verde

Los objetivos del European Green Deal, estrategia implementada por la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, para impulsar el desarrollo de una economía más limpia, también han impactado el comercio internacional. Y es que la apuesta tiene como objetivo alcanzar la carbono neutralidad en 2050 y reducir 55% de las emisiones de gases de efecto invernadero hacia 2030.

“La idea es hacerlo dentro de la Unión Europea, pero obviamente usar el peso del mercado europeo para también acelerar la transición en el comercio mundial”, añadió Bertrand.

Dicho plan comenzó con seis productos que estarían sujetos a una certificación de procedencia, cuyo propósito es asegurar que no son producto de la deforestación. Se trata de la soja, el café, el cacao, la carne de res, la madera y el aceite de palma, considerados como elementos fundamentales para la economía colombiana.

“La idea es que no entre al mercado europeo ningún producto que dependa de prácticas que no son sostenibles en términos de deforestación. Lo que vamos a poner en marcha con el tiempo son más elementos de debida diligencia para tener garantías de que el comercio mundial con la UE se transforma en un comercio sostenible”, dijo Bertrand.

En vista de lo anterior, y con los 10 años de vigencia de las relaciones comerciales con Colombia, el diplomático sostiene que el acuerdo ha tenido un impacto “moderadamente positivo”, en el sentido que no ha sido un cambio revolucionario, pero sí ha aumentado y diversificado a las exportaciones de Colombia.

Con respecto a la próxima década, Bertrand tiene claros dos objetivos: el primero es esta transición hacia un comercio más verde, lo que aplica en particular a los productos agrícolas; el segundo apunta a los deseos de los estados miembros de ver más productos manufacturados colombianos llegar al mercado europeo.

Inversión y panorama empresarial

Según los datos de del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MinCit), la inversión extranjera directa acumulada de la Unión Europea hacia Colombia entre 2010 y 2021 ascendió a casi $40 billones, representando más del 21% de la inversión extranjera directa acumulada en todo el país durante ese periodo.

“Es una dimensión bastante fuerte de nuestra relación que es, por definición, el ejercicio de los de los actores privados, así que quizás se ve menos. Sin embargo, en términos de empleo, crecimiento y transferencia de tecnologías, es un punto muy importante”, aseveró el embajador.

Cabe destacar que la mayoría de los Estados miembros tienen empresas activas en el país en casi todos los sectores de la economía. No obstante, algunos de los más destacados apuntan a la transición energética, transporte, nuevas tecnologías y TIC, así como servicios a los consumidores.

“Creo que también son relaciones que se basan en una en una cultura empresarial común en relaciones entre empresarios colombianos y europeos que son muy fuertes y antiguas en muchos casos, así que es una conexión de beneficio mutuo”, sostuvo.

Otro de los puntos clave en estas relaciones apunta a la financiación de la transición energética desde los países desarrollados hacia las economías emergentes, fijada en US$100.000 millones durante la COP21 celebrada en París. Al respecto, Bertrand destacó que el gobierno colombiano ha trabajado de la mano de muchas empresas europeas en el desarrollo de parque eólicos y en otras fuentes energéticas.

Asimismo, el embajador explicó que la forma en la que se ha acompañado el proceso de transición apunta a que la Unión Europea, pero también varios Estados miembros, tienen programas de apoyo en todo el ciclo de la transición. Estos apuntan a la lucha contra la deforestación, el apoyo a la economía circular y de negocios verdes, así como al Sistema de Parques Nacionales.

También es importante resaltar que el programa de cooperación fijado de 2021 a 2024 cuenta con el medio ambiente como eje central por primera vez en la historia, aunque va “más o menos en igualdad con la paz en términos de recursos”.

La paz como prioridad

Además de la cruzada medioambiental, Bertrand hizo referencia a la paz como una prioridad que se juega en todos los territorios, traducida como una apuesta de la Unión Europea para las zonas rurales de Colombia y, en su mayoría, periféricas. Pese a que el bloque comunitario ya tenía presencia allí desde antes del acuerdo firmado con las extintas Farc en 2016, se ha intensificado con los proyectos de Fondo Europeo para la Paz.

En total, el Fondo Europeo para la Paz ha invertido €135 millones como parte de un trabajo común entre Estados miembros, la misma Unión Europea y dos estados que no son miembros del bloque: Chile y el Reino Unido.

Dichos proyectos también cuentan con un enfoque más ambiental que va en la misma dirección de proyectos productivos y del desarrollo económico para las regiones con prácticas sostenibles que permiten ingresos alternativos a los cultivos ilícitos.

Unido a ello, Bertrand resaltó que la apuesta del presidente Gustavo Petro sea la implementación integral del acuerdo de paz, que se ha considerado como un modelo a seguir frente a los proyectos llevados a cabo en otras partes del mundo. Esto debido a que se centra en una metodología pensada para 15 años, además de varias “originalidades” centradas en la forma de poner a las víctimas en el centro del acuerdo, as ícomo la apuesta muy clara para la no repetición.

“Lo que hemos hablado con el presidente y también con el canciller es precisamente esta intención que tienen de implementar la totalidad del acuerdo de paz. Hemos hablado mucho también de estos territorios más remotos y donde la paz todavía no ha llegado debido al conflicto que sigue vivo en distintas partes de Colombia”, sentenció Bertrand.

Un factor clave dentro de estos esfuerzos ha sido el diálogo permanente con la Comisión de la Verdad. Al respecto, Bertrand subrayó que la UE ha apoyado política y financieramente los esfuerzos de la Comisión para llegar a los territorios más alejados del país, permitiendo que su trabajo de recolección de testimonios se haga realmente en todo el territorio nacional.

“Nos parece que el informe de la Comisión puede ser realmente el punto de partida de un esfuerzo de diálogo y de acercamiento colectivo de Colombia a la verdad”, apuntó Bertrand.

Si bien el embajador reconoció que las regiones del país no son iguales frente a la paz, la verdad y el diálogo, pues el proceso de reconocimiento entre las víctimas y los victimarios, que casi no ha empezado en algunas zonas, también recalcó su convicción de que Colombia puede lograr la no repetición. Esto se debe principalmente a “mis conversaciones con la nueva generación de colombianos”.

“Hay toda una generación que ya ha salido mentalmente del conflicto, que obviamente lo ha heredado, pero quizás como una cosa un poco más exterior que las generaciones de antes. Creo que la juventud colombiana tiene la determinación y la apuesta para lograr esta no repetición y para hacer esos esos puentes que todavía hay que construir para trazar otro futuro para el país”, concluyó.

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