De acuerdo con la Encuesta Nacional De Hogares (ENDS), entre 1990 y 2015 el porcentaje de mujeres de entre 15 y 24 años que tuvo su primera relación sexual antes de cumplir 15 años aumentó del 6% al 17%.
La Comisión Económica para América Latina (Cepal) señala que el matrimonio infantil se encuentra prohibido actualmente en nueve países de la región, pero este no es el caso de Colombia, en donde se permite bajo la idea de priorizar la autonomía y la libertad de decisión.
Nuestro país sigue siendo uno de los pocos en Latinoamérica donde adolescentes de 14 años pueden casarse con previa autorización de sus acudientes. El Observatorio ‘Contando lo Invisible’ de Fundación PLAN, con base en los datos del Censo de 2018, mostró que en el país existen 46.915 matrimonios y uniones que involucran a menores de entre 10 y 14 años: 54% de los casos son niñas, mientras que 46% son niños.
Así es. Los matrimonios infantiles afectan profunda y especialmente a nuestras niñas y, sin embargo, siguen siendo “invisibles” en nuestra sociedad. Las estadísticas y los grupos de derechos humanos que abogan a favor de las niñas han alzado su voz y aunque abiertamente ponen el tema sobre la mesa, este sigue siendo minimizado. Incluso, para muchos este es un mal que ocurre en lugares recónditos y olvidados, o peor aún, hay quienes los conciben como una buena oportunidad para las niñas, ya que garantiza su estabilidad económica.
Quizás esto tiene que ver con que las personas se imaginan, un poco ingenuamente, que estas uniones ocurren entre contemporáneos. Pero la realidad es muy distinta. Debemos tener en cuenta que las relaciones sexuales de las niñas están ocurriendo cada vez más temprano. De acuerdo con la Encuesta Nacional De Hogares (ENDS), entre 1990 y 2015 el porcentaje de mujeres de entre 15 y 24 años que tuvo su primera relación sexual antes de cumplir 15 años aumentó del 6% al 17%. Aunque para algunas de ellas puede que esto sea producto de una decisión consciente, para otras es una experiencia violenta con coerción e, incluso, embarazos tempranos con todas las complicaciones de salud y riesgos que esto conlleva.
Al igual que los matrimonios infantiles, los embarazos tempranos en su mayoría no se dan entre personas de la misma edad. Para las mujeres de 13 a 19 años que ya son madres, el padre de su primer hijo es, en el 45% de los casos, seis años mayor que ellas, y en el 24% de los casos, sus esposos les llevan diez o más años. No olvidemos además que, según la ley colombiana, los actos sexuales con menor de 14 años son considerados un delito.
¿Qué mensaje le estamos enviando como sociedad a nuestras niñas al permitir esto? Al validar estos matrimonios infantiles estamos legitimando prácticas que esconden todo tipo de violencias. Estamos tácitamente aprobando la normalización de las relaciones sexuales abusivas con el consentimiento de toda una sociedad. ¡Basta ya! Es urgente condenar estas prácticas. Como sociedad debemos garantizar que nuestras leyes y nuestras políticas sean conducentes a que las niñas tengan derecho a ser niñas, a disfrutar de su infancia, a una educación que les permita tomar decisiones de acuerdo con su ciclo de vida, a actuar sin temor y con confianza en entornos seguros y dignos que les aporten en sus procesos de desarrollo intelectual, físico, psicológico y emocional.
Para lograrlo, necesitamos de la sociedad entera, y es por esto que, desde WIC y Fundación PLAN, les invitamos a que formen parte de este movimiento en contra de los Matrimonios y Uniones Infantiles Tempranas y Forzadas en Colombia.
Por: Ángela Anzola de Toro*
*La autora es CEO de la Fundación Plan Colombia y miembro de Women In Connection
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.
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