Tras la aprobación de la reforma tributaria del gobierno de Gustavo Petro, surgen cuatro preguntas fundamentales sobre lo que viene en materia fiscal. Juan Guillermo Ruiz, socio de Posse Herrera Ruiz, hace un análisis sobre este panorama.

Por: Juan Guillermo Ruiz, socio de Posse Herrera Ruiz

Finalmente, la Reforma Tributaria ha sido aprobada por el Congreso, y surgen hacía el futuro inmediato cuatro preguntas fundamentales: la primera es el destino del recaudo, en qué se va a gastar o invertir el ingreso adicional derivado de la Reforma. La segunda es cuánto del valor recaudado se va a destinar a aliviar el elevado déficit fiscal que nos afecta. La tercera, no menos importante, es cómo la Reforma podría afectar la inversión extranjera y la inversión nacional en los próximos años. Y la cuarta es cómo la Reforma puede afectar el recaudo futuro y la estabilidad macroeconómica de mediano plazo.

La primera pregunta es el destino y la utilización de los ingresos adicionales que serán recaudados. Si bien el Gobierno y la mayoría parlamentaria indicaron inicialmente que los recursos adicionales de la Reforma Tributaria se destinarían a atender deuda pública y a inversión social, ahora se ha indicado que el recaudo de la Tributaria se destinará exclusivamente a inversión social en educación, agua potable, subsidios para madres cabeza de hogar, e inversión productiva en el Banco Agrario.

Muy importante analizar el contenido del proyecto de adición presupuestal que será presentado en las próximas semanas para confirmar el destino y la utilización de los recursos derivados de la Tributaria. En esto, y más en esta coyuntura, no podríamos equivocarnos.

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La segunda pregunta no es menos importante que la primera, la pandemia ha incrementado los niveles de déficit fiscal por encima del 7% del PIB, cuando a estas alturas, según el marco fiscal prepandemia, debíamos estar en niveles de déficit del 1% de PIB. La urgencia macroeconómica de reducir el déficit general no da espera. Este fue otro de los principales argumentos para defender la Reforma.

El CARF en su pronunciamiento número 4 sobre el Presupuesto General de la Nación y Marco de Gasto de Mediano Plazo, indicó que los recursos adicionales recaudados por la Reforma, provenientes de ciclos económicos y petroleros positivos, o de transacciones de única vez, deberían ser ahorrados, con lo cual se contribuiría al ajuste ordenado de las finanzas públicas.

Sería interesante y deseable que el CARF se pronuncie sobre la Reforma Tributaria con anterioridad a que se cite a sesiones extraordinarias para someter a aprobación del Congreso la adición al presupuesto general de la Nación para 2023. Ello indudablemente contribuiría al debate legislativo.

La tercera pregunta es qué tanto afectará la Reforma Tributaria la inversión colombiana y extranjera. Según el equipo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, la Reforma Tributaria podría generar la caída de la tasa de inversión de Colombia en 2 puntos porcentuales, con lo cual pasaría de 23% a 21%. Si a esto se suman otros factores económicos como el mayor costo de financiamiento (subida de tasas de interés) la tasa de inversión podría caer incluso a 20,2%, indica el informe.

Aquella proyección de caída de la tasa de inversión podría estar generada por los siguientes factores: la elevada tarifa combinada de impuesto de renta y dividendos, las sobretasas sectoriales, las medidas tendientes a limitar la depuración del impuesto sobre la renta para personas jurídicas–incluida la no deducibilidad de las regalías-, y el impuesto al patrimonio, entre otros.

Es importante tener en cuenta que, el CARF indicó que cualquier medida que desincentive la inversión en el sector de hidrocarburos representa un riesgo elevado para la sostenibilidad fiscal y cambiaria de Colombia.

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Finalmente, la cuarta pregunta se refiere a la afectación futura del recaudo como consecuencia de la Reforma tributaria. Según Fedesarrollo, la Reforma Tributaria podría representar una pérdida de ingresos fiscales del 0,12% del PIB, en promedio por año. Lo que generaría mayores presiones a las finanzas públicas del país. Dicha disminución sería consecuencia directa del aumento sustancial y excesivo de la carga fiscal, incluidos sobretasas, incremento de impuesto a los dividendos, impuesto al patrimonio, no deducibilidad de regalías, limitación y condicionamiento de beneficios.

Sin duda, las respuestas a estas cuatro preguntas se irán concretando a lo largo del tiempo. Sinceramente deseamos que sean las más favorables, por el bien del país. El debate en torno a las consecuencias de la Reforma Tributaria apenas comienza.

Columnista invitado*