JJ De La Torre, CEO de la consultora Raven, dijo a Forbes que con la reciente expansión a México, buscan replantear la forma en cómo las empresas invierten en tecnología.

Juan José De La Torre, conocido como ‘JJ’, se ha recorrido los países hispanohablantes de América Latina revisando estrategias de transformación digital y su evaluación es desoladora: por un lado, compañías que invierten grandes sumas de dinero sin irrumpir sus propios negocios y por el otro, un problema de mercado en el que existen consultoras tradicionales que no tienen capacidad de ejecución ni experiencia relacionada con la disrupción.

“Nos dimos cuenta de que en América Latina las empresas continúan digitalizándose y la disrupción ni siquiera se está tocando. Vemos ahí una gran oportunidad para que las empresas tradicionales den un salto directo para dirigir, reestructurar o actualizar su propuesta de valor. Las empresas tradicionales son un trasatlántico tan grande que moverlo un poco no da resultados. Hay que enfocarse en buscar eficiencias y digitalizar”, dijo De La Torre, quien hace tres años volvió a su país Chile para unirse como socio a la firma Virtus Partners, luego de dos décadas de carrera en Europa y Asia en compañías como IBM.

Ahora, concebida como un spin-off de Virtus Partners, Raven, una agencia boutique de disrupción, quiere reforzar su operación en Santiago de Chile, Bogotá, Berlín y Madrid con una reciente expansión a Ciudad de México, sirviendo a sectores como la banca, el comercio minorista y la industria.

Raven, cuyo nombre proviene de la palabra cuervo en inglés, hace referencia a una antigua creencia de que un tipo especial de cuervo podía llegar de un punto a otro antes que cualquier otro mensajero. Con su propuesta han adelantado 45 proyectos en 7 países diferentes y un crecimiento de ventas de más del 300% a sus clientes.

“La mayoría de las organizaciones tienen una visión de inversión en tecnología o infraestructura que no siempre está ligada a la evolución del negocio o la experiencia del cliente, habilitando cosas en el negocio que muchas veces no son necesarias y que generan poco impacto para el usuario final, que no ve nada tangible y se queja más”, sostiene De La Torre. “Le decimos a nuestros clientes qué pasa si hacemos una propuesta de valor en la que tú eres el disruptor, en lugar de mirar hacia atrás y quejarte de cómo las startups vienen a comerse tu asado”.

En Raven aseguran que el total de sus consultores ha tenido puestos operacionales y que son ellos quienes orientan a inversiones a habilitar y evolucionar la propuesta de valor.

“Si hablo de transparencia y comunicación fluida, definir qué tecnología necesito para hacer eso, al servicio del negocio, algo que la mayoría de las organizaciones lo tienen mal planeado”, anota De La Torre. “No tenemos miedo de decirles a los clientes las cosas que no quieren escuchar”.

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