Analistas dicen que el ahorro pensional no se puede destinar al gasto público. Pese a que Petro desmiente las declaraciones del presidente de Colpensiones, se amplía la polémica sobre lo que podría traer esa eventual reforma, que, según el Gobierno, se presentará en 2023.

A unas semanas de que el Gobierno Nacional presente lo que sería una eventual reforma al sistema pensional colombiano, se ha desatado en las últimas horas una polémica por las más recientes declaraciones del presidente de Colpensiones, Jaime Dussan.

Dussan, quien llegó al cargo el pasado 2 de diciembre, confirmó que en 2023 se presentará una reforma que estará enfocada en crear un solo sistema pensional para Colombia. No obstante, más allá de la propuesta de trasladar el dinero de los fondos privados a Colpensiones, el funcionario manifestó su intención de usar la plata de las pensiones para llevar a cabo obras de infraestructura anunciadas por el presidente Gustavo Petro.

“Los recursos que tenemos de ahorro los vamos a invertir en lo social, por ejemplo, podríamos pensar, que obras de infraestructura, anunciadas por el presidente, como el tren que vamos a llevar desde Buenaventura a Barranquilla, a Soledad, lo podamos hacer”, dijo Dussán.

El presidente de Colpensiones fue más allá e incluso insinuó que “se pueden incluir estos recursos para no tener que pedirle al Banco Mundial o al Fondo Monetario Internacional”, pues, según él, no se necesitaría la “banca usurera” cuando se podrían tener dichos recursos.

Aunque de entrada las declaraciones no fueron bien recibidas por algunos sectores, especialmente analistas y expertos, este lunes el presidente Petro tuvo que salir a desmentir a Dussan e incluso hablar sobre algunos elementos que tendría dicha reforma.

En primer lugar, el jefe de Estado explicó que “no es cierto que el ahorro que el gobierno haga de sus transferencias a Colpensiones hoy se gaste mañana, con la reforma, en infraestructura”. Según él, eso es justamente lo que hacen hoy los fondos privados con los billones de pesos que tienen de las cotizaciones: “Véalo en la Ruta del sol II y en el puente de Chirajara”, detalló.

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Petro argumentó que al lograr que parte de las cotizaciones que se hacen a los fondos privados vayan, a partir de la reforma, a Colpensiones, se garantiza la pensión de los cotizantes y además se logra la disminución de la parte del presupuesto que el gobierno gira a Colpensiones. “El ahorro presupuestal que se logra con la reforma y que no viene del dinero de los cotizantes, sino del presupuesto nacional, se gastará en el bono pensión de medio salario mínimo para los tres millones de adultos mayores que hoy están por fuera del sistema pensional”, confirmó.

Según las cuentas del mandatario, solo en los dos primeros años se gastará “la mitad del ahorro presupuestal en disminuir el déficit fiscal que se heredó”. Eso ayudaría, dijo, a disminuir los costos del endeudamiento nacional y producir así, “un segundo ahorro presupuestal que si puede ser destinado a inversión en infraestructura”.

Críticas a la propuesta

A partir de las declaraciones de Dussan y las explicaciones del presidente Petro, varios analistas, expertos y exministros le han salido al paso a la propuesta del gobierno, advirtiendo que se vislumbran grandes riesgos. Juan Carlos Echeverry, exministro de Hacienda, expresó que invertir los ahorros pensionales de 40 años en un tren entre Buenaventura y Barranquilla, imposible de construir y con rentabilidad negativa, equivaldría a botar los ahorros por el desagüe.

En esa misma línea, el exministro Juan Camilo Restrepo agregó que dichas declaraciones son graves a un doble título: uno, “por lo que dice: el tren Buenaventura- Barranquilla es una faraónica obra que se calcula valdría entre $650 y $ 700 billones, es decir, dos presupuestos nacionales; Y dos, por quien lo dice: financiar este elefante blanco con el stock de fondos de Colpensiones equivaldría a echar por la borda el ahorro pensional de los colombianos”.

El director de Colombia Risk, Sergio Guzmán, añadió a través de su cuenta de Twitter que “fue un error nombrar a este sujeto al frente de Colpensiones. El ahorro pensional no se puede destinar al gasto público”.

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Daniel Wills, vicepresidente técnico y de estudios económicos en Asofondos, gremio que agrupa a los fondos privados, o AFP, aseguró hace ya más de un mes y medio que la reforma pensional (como se ha planteado) se parece más a una reforma tributaria, que busca darle mayores recursos al gobierno.

Hoy, por ejemplo, el régimen de pensiones públicas y el privado funcionan muy diferente. En el público, los aportes de los cotizantes se usan para pagar las pensiones de quienes ya están pensionados; mientras que en el privado, dichos aportes se ahorran y se invierten. “Esos recursos también irán a pagar pensiones, pero no hoy sino cuando el trabajador dueño de los aportes se pensione. Así, estamos construyendo poco a poco los ahorros para pagar las pensiones de nuestra generación”, reiteró Wills el pasado 5 de noviembre a través de su cuenta de Twitter.

En este momento, según el vicepresidente técnico de Asofondos, seis de cada 10 trabajadores está en un fondo privado y “por ello cerca del 60% de las cotizaciones que hacemos están yendo a construir el ahorro pensional”. Según el ejecutivo, construir ese ahorro no es un capricho, pues “por razones demográficas, vamos hacia un mundo con muchos más pensionados”.

“La construcción de estos ahorros también requiere que el gobierno ponga de su parte financiando el déficit que tiene el fondo administrado por Colpensiones. Lo anterior tiene un costo fiscal que hoy ronda los 15 billones (y sería menor si no hubiera subsidios). ¿Qué ha propuesto el Gobierno? Bajo el disfraz de pilares, propone pasar a más del 90% de los trabajadores a Colpensiones. ¿Por qué se beneficia? Porque como al ahorrar esos aportes, no tendrá que poner los 15 billones que pone para pagar las pensiones de Colpensiones”, dijo Wills.

Bajo este panorama, Wills argumentó en su momento que el gobierno aumentaría su balance en unos 15 billones anuales, más o menos lo mismo que recibirá por la tributaria aprobada. Por eso para el ejecutivo “dejar de ahorrar bajo la promesa que los próximos gobiernos tapan el hueco siempre será tentador porque se puede gastar lo que antes se ahorraba”. Sin embargo, es una medida irresponsable. El motivo. “Tomarse en serio el derecho a la pensión es asegurar que habrá recursos para pagar lo que se promete”.

Lo que se sabe de la reforma

El presidente Gustavo Petro y algunos miembros de su gabinete han reiterado que es necesario presentar una reforma pensional en 2023 que garantice que gran parte de quienes hoy no acceden a una mesada la tengan. Se trata de una iniciativa mediante la cual se buscaría que por lo menos 3 millones de colombianos (adultos mayores) puedan acceder a un bono de $500.000 mensuales para vivir.

Aunque no se ha conocido un texto formal de la reforma, lo cierto es que el gobierno ha dado puntadas a lo que le apuesta: un sistema de pilares, en los que parte de las cotizaciones que hoy quedan en fondos privados, o AFP, entren a Colpensiones.

Hoy el sistema se rige bajo los fondos privados (Porvenir, Colfondos, Protección y Skandia) y el régimen público (Colpensiones). Hay quienes cotizan en las AFP, donde ahorran mensualmente en una cuenta individual para recibir en su jubilación un bono pensional que promedie el dinero que ahorró el trabajador. Otros, por su parte, están en Colpensiones, donde se les garantiza que al cumplir la edad tendrán una renta mensual que la paga el gobierno.

Esto no es nuevo e incluso fue un esquema desarrollado por el Banco Mundial, en un estudio titulado ‘evitar la crisis de la vejez’ en 1994. Luego fue recogido en un informe de Fedesarrollo, en el que se pulió la idea y se estableció que dichos pilares, los que dice el presidente, apunten a que los colombianos formales que cotizan a pensión lo hagan en los dos regímenes, no como se está haciendo en este momento, en el que cada quien es libre de estar en una AFP o Colpensiones.

Según la propuesta del Gobierno Nacional, se busca entonces que este modelo cambie para que los dos sistemas ya no compitan, sino que se complementen. Es decir, pasar a un solo régimen para todo el mundo, que se estructuraría bajo el modelo de ‘pilares’.

Según Fedesarrollo, debería ser hasta 1 salario mínimo. Si alguien se gana 2 salarios mínimos, su contribución se dividiría en dos: lo correspondiente a 1 salario mínimo iría a Colpensiones y lo demás a una AFP”.

En un informe publicado por Fedesarrollo, se detalla que el diseño básico de esta propuesta estaría bajo cuatro componentes: “el Pilar Uno, manejado por el Estado a través del esquema de reparto, que busca garantizar acceso a una pensión básica para la población cotizante; el Pilar Dos de ahorro individual, usualmente administrado de manera privada, que eleva la prestación pensional y la tasa de reemplazo para los trabajadores con mayor capacidad de ahorro; y el Pilar Tres de ahorro voluntario, encargado de canalizar los excesos de ahorro de los hogares”.

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Estos se complementan “con el Pilar Cero o No Contributivo“, que suple la función
asistencialista de reducción de la pobreza y otorga subsidios monetarios focalizados en la población más pobre, que no contó con la capacidad para aportar durante su etapa activa”.

Ese Pilar Cero o No Contributivo, que explica Fedesarrollo, es el que Petro señala para que pueda otorgar $500.000 a esos adultos mayores que no tienen pensión.

Por ahora no se sabe cómo estará estructurada la reforma, pero con lo que se ha hablado se apunta a que parte de las cotizaciones de los fondos privados pasen entonces para el régimen público.

Cifras de Asofondos muestran que a agosto, por ejemplo, el ahorro pensional de las AFP ascendió a los $339 billones de una suma total de 18.5 millones de afiliados colombianos.