Aunque antes era impensable vivir en un mundo en donde las barreras éticas y tecnológicas no existieran, ese mundo cada vez es más real. ¿Cómo prepararse y preparar a los más jóvenes?
Un mundo feliz. Así como la novela de Aldous Huxley que imaginaba un mundo futurista que para el año 1984 tendría importantes avances tecnológicos, pero también grandes dilemas éticos frente al manejo y el uso de esos nuevos descubrimientos, hoy nos enfrentamos a un mundo nuevo que cada vez avanza más rápida y vertiginosamente.
Hace tan solo 40 años nos enfrentábamos a una era de grandes contrastes y cambios. Un mundo que vivía las tensiones de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética; el terrorismo mundial no daba tregua; la localidad ucraniana al norte de Kiev, Chernóbil, se convertía en el símbolo del riesgo continuo de la técnica nuclear, y tan solo unas pocas décadas antes las mujeres habían tenido acceso al voto y otros derechos fundamentales como la educación. Un mundo donde hablar de equidad de género, diversidad, inclusión, derechos sexuales y reproductivos, derecho a la educación, libertad de culto y tantas otras temáticas que hoy son tema de conversación permanente y obligada, resultaba no solo incómodo, sino inapropiado e inconveniente.
Hoy, en pleno 2023, la incursión en un mundo digital cada vez más rápido genera nuevos espacios, discusiones y conversaciones sobre el nuevo rol de los seres humanos en la construcción de sociedad y sobre el papel fundamental que puede cumplir la tecnología en el camino a un mundo más igualitario y equitativo. El acceso y el exceso de contenido les han permitido a nuestros niños y jóvenes entrar en contacto con información que hace tan solo unas pocas décadas estaba reservada únicamente para los mayores.
Por esta razón desde Women In Connection, y en alianza con el Gimnasio Moderno, tomamos la decisión de generar un impacto positivo en las nuevas generaciones al crear la Cumbre de Líderes por la Equidad de Género, con el fin de que los jóvenes de hoy, que serán los líderes del mañana, cuenten con las herramientas adecuadas para liderar, inspirar e impactar positivamente a la sociedad. Para que cuestionen y se formen opiniones informadas sobre el mundo que los rodea.
- En Colombia, un estudio local del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) indicó que en el país hay alrededor de 3,1 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan.
- El reporte de LEE dice que el 67% de los jóvenes que no estudian ni trabajan son mujeres.
- Cerca del 26% de los jóvenes de 14 a 28 años no realizan ninguna de estas dos actividades en el país.
Brindarles a los jóvenes un espacio de empoderamiento es también permitirles conectarse con otros entornos, ayudarlos a reflexionar sobre desafíos importantes relacionados con la equidad de género y la inclusión.
Por: Natalia González*
*La autora es gerente General de Women in Connection.