El Ministerio de Minas y Energía confirmó que el país no está en riesgo de un apagón, pero sí advirtió que se podrían encarecer las facturas.
Esta semana el Ideam confirmó que existe una probabilidad del 82% de que el Fenómeno de El Niño empiece en el mes de junio. De acuerdo con la entidad, las predicciones climáticas muestran que es altamente probable que se extienda desde mitad de año hasta enero o incluso febrero del 2024.
Con este escenario, se prevé un segundo semestre caluroso que se podría presentar un déficit de lluvias en varias regiones de Colombia. Esta proyección pone en alerta al Gobierno Nacional, las autoridades locales y el sector privado, pues de entrada se espera afectaciones en cultivos y un eventual encarecimiento de la energía en el país.
Aunque en varios sectores ya se han desplegado acciones puntuales para contrarrestar los impactos, una de las grandes preocupaciones están sobre si la industria energética está preparada para afrontar este fenómeno. Hoy Colombia produce su energía de diversas fuentes, entre ellas la energía hidráulica (agua), la energía térmica (gas y carbón) y las no convencionales, que se dan a partir del sol y el viento.
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Al tener una matriz energética en la que casi el 70% de la energía proviene de proyectos hidráulicos, la gran pregunta que surge es qué pasará ahora que se reducirán los niveles de embalses. Ante esta incertidumbre, la propia ministra de Minas y Energía, Irene Vélez, confirmó que en este momento no se tiene una alerta de racionamiento. “Eso es muy importante reiterarlo a la ciudadanía. Quien esté mandando ese mensaje, está generando pánico”, dijo.
El Ministerio de Minas y Energía informó que en este momento las reservas hídricas están por encima del promedio de los últimos 20 años y se han venido incorporando nuevos proyectos al sistema que bridan la confiabilidad esperada.

De acuerdo con XM, administrador del mercado eléctrico nacional, en este momento los embalses se encuentran en un nivel de 58,25%, mientras que los aportes de un 54,83%. Esto genera parte de tranquilidad a los actores del sistema, pero también abre nuevas preguntas sobre qué pasaría si disminuyen las lluvias y las reservas hídricas.
¿Hay riesgos?
Dada la incertidumbre que se ha generando en los últimos días, la presidenta de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen), Natalia Gutiérrez, reconoció que es necesario prepararse para este tipo de situaciones. “Para ello, los sectores público y privado debemos trabajar articulados para hacer seguimiento a variables climáticas y diseñar planes de manejo de crisis para tener soluciones en caso de escenarios críticos”, dijo.
De acuerdo con Gutiérrez, no hay claridad sobre qué tan largo o qué tan intenso podría ser un próximo Fenómeno de El Niño, pero lo cierto es que el sector tiene todos los mecanismos y las fuentes para generar confiabilidad y evitar un eventual apagón, tal y como sucedió hace 30 años en Colombia.
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El motivo se debe a que se tiene una matriz “hidro-térmica”, que es clave para contar con energía mayoritariamente limpia (a partir del agua) y para tener energía de soporte en momentos de baja hidrología, pues la energía térmica, al ser a partir de combustibles, se genera justo en el momento que la necesitemos”, dijo Gutiérrez.
Acolgen explica que en estas coyunturas, por ejemplo, las empresas generadoras a partir de agua hacen lo que de manera responsable les corresponde: ahorrar agua y dejar participar a la generación térmica (a partir de combustibles).
“¿Esto qué implica? Un alza en los precios de bolsa (menos del 7% de la factura) ya que el precio de la energía generada a partir del agua, si bien ha sido históricamente bajo, ahora tiene que subir para que se prenda la energía térmica (porque el nivel del agua está bajando y tenemos que cuidarla)”, agrega Gutiérrez.
Facturas podrían aumentar
Hoy todos los colombianos pagan en la factura de energía un cobro por cada servicio que integra la cadena. De esto, 35% corresponde a generación, 5% a transmisión, 38% distribución, 13% comercialización y alrededor de un 9% entre pérdidas y restricciones.

De la energía que se demanda, el 80% del precio ya se negoció varios años antes en contratos de largo plazo, por lo que permite la tarifa sea estable y ajena a las variaciones que pueda tener el otro 20% de la energía (energía de bolsa), que es la que se negocia “en tiempo real” entre las empresas.
Por eso desde el sector aclaran que en tiempos de estrés del sistema o en este tipo de coyunturas, lo que realmente podría incidir en la factura es el 20% restante que se negocia y de lo que eventualmente cuesta más prender una planta térmica, que trabaja a partir de gas natural o carbón.
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“Prender las térmicas siempre nos va a costar más que generar energía hidráulica”, destaca Gutiérrez. “Hacemos un llamado a todos los colombianos para hacer un uso eficiente del agua y de la energía, con el propósito de enfrentar juntos esta posible coyuntura de la mejor manera”.
Con este panorama, gran parte de los agentes de la industria creen que las facturas sí se podrían elevar a medida que avanza el Fenómeno del Niño. De hecho, aunque nadie se atreve a dar una cifra o un porcentaje sobre cuánto se podría elevar la tarifa, la ministra Irene Vélez confirmó que “es muy probable que las tarifas de energía aumenten mientras se mantiene la temporada seca en el país”.
