Mildred Niebles ha llevado su café a los mercados internacionales, imprimiéndole un sello de calidad. Durante dos décadas ha trabajado para que otros caficultores puedan seguir sus pasos.

A Mildred Niebles no le corre sangre en las venas, sino café… y de buena calidad. Desde muy niña su vida estuvo influenciada por el grano que ha sido uno de los tesoros más preciados de la economía colombiana. Sus padres tenían una finca y cuando era pequeña solía ayudar a su familia con las labores del campo, le gustaba llevarle el café a su papá al monte y acompañarlo durante la jornada.

“Yo siempre era como su compañera, y así fue que nació el amor mío por el campo”, contó en entrevista con Forbes Colombia. Fue tal su pasión que, cuando sus padres enfermaron, ella se hizo cargo de la finca y llegó a destacarse tanto en lo que hacía que en el 2005 se convirtió en agente de compra de las cooperativas de caficultores de Magdalena.

Niebles siempre se preocupó por los productores, en cómo mejorar sus capacidades y la calidad del café que sacaban de sus fincas. Se volvió en una experta: obtuvo la certificación como Catadora Q Grader y ha transferido sus conocimientos durante 20 años a otros caficultores.

Asumió la jefatura de calidad en la Red Ecolsierra, de la que hacía parte desde su fundación, y se centró en elevar la calidad del café de su finca y sus aliados. Lo que quiere decir que es la garante de calidad de cerca de 2 millones de kilos de café que genera la red por cosecha, para que estos cumplan con los estándares exigidos por el mercado.

“Yo anualmente recorro las 24 sociaciones de base, llevándoles capacitaciones y actualizándolos en temas de calidad. La meta mía a futuro es que cada productor conozca su café”, enfatizó. Para ella, es importante que cada una de las familias caficultoras aprecien el café que sale de sus fincas y que luego llevan a los mercados internacionales.

Tal como lo hizo en Campo Alegre, su finca. En Sierra Nevada hay 3.502 hectáreas de café, que corresponden al 20% de la caficultura del departamento; distribuidas en 910 fincas en 29 veredas. La suya, Campo Alegre, está ubicada en el corregimiento de Santa Marta, en la vereda Central Córdoba, más específicamente en Minca.

Allí, según la cosecha, produce entre 8.000 y 10.000 kilos. Sus cafés diferenciados de tipo honey y naturales, que ya han llegado a los mercados internacionales.

“Nosotros en red Ecolsierra hemos quitado intermediarios de la cadena y hemos logrado vender no solo el café de Sierra Nevada, sino también el café de Mildred Niebles, de Hernán Becerra, de Víctor Cordero, le hemos puesto rostro a cada café que se encuentra en una tienda en Berlín, en Estados Unidos, en Colombia”, destacó.

*Sacos de café.

Durante el 2022, la red realizó un recorrido por 12 ciudades de la región de Ruhr, una de las más pobladas de Alemania, compartiendo sus variedades de café y promoviendo el consumo del grano colombiano, bajo los parámetros de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Y es que la red Ecolsierra tiene un compromiso con el Comercio Justo o Fairtrade, que es una forma de comercio promovida por las Naciones Unidas. Este conjunto de normas buscan que haya una relación justa en todos los eslabones de la cadena.

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Para ella, la especialización de la labor ha sido la clave del crecimiento de la red, pero también donde se encuentra el secreto para afrontar el relevo generacional en el campo, pues los jóvenes están perdiendo el interés por el café. Esos cambios estructurales en la mejora de la recolección, en la producción de cafés especiales -desde honey, semi lavado, lavados, naturales- dan una perspectiva diferente.

El futuro de las nuevas generaciones en el campo depende de tres factores, dijo: el primero es que desde la educación en casa se resalten las posibilidades del agro, que se reconozca el valor de esta actividad primaria.

Lo segundo es que haya voluntad política de crear las herramientas necesarias para desarrollar dichas posibilidades, porque son necesarios recursos y oportunidades. Y lo último es mostrar cómo se pueden involucrar los jóvenes en el campo no solo en la producción, también en los procesos de transformación, de comercialización o de consumo.

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