Piqueo Snacks esperan doblar sus ingresos este año. Sus fundaodres contaron a Forbes cómo lo están logrando.

Aunque en principio querían vender unas ensaladas a domicilio en la época de pandemia, Esteban Londoño y Cristian Campos, que estudiaron juntos administración de empresas en el Cesa, terminaron inspirándose en el picoteo español para lanzar Piqueo.

“Con las ensaladas vimos que la regulación era más complicada”, recuerda Esteban.

A la primera semana de haber lanzado pruebas de los primeros aperitivos de Piqueo Snacks, habían vendido $5 millones entre familiares y amigos.

Con sus pasabocas como Mix Chili-Limón y Mix Miel Mostaza, armaron un portafolio pensado para todas las edades, desde niños que quieran saborear algo diferente hasta adultos que quieran acompañar un trago.

Recientemente se mudaron a una nueva planta en Bogotá desde donde procesan y empacan los piqueos de habas, garbanzos y maní tostado que importan desde España, con una capacidad de producir hasta 10.000 piqueos mensuales.

“Empezamos fabricando en una casa que teníamos en arriendo. Desde ahí sacamos Invima y salimos a vender en tiendas especializadas y en licoreras. Ahora estamos en Rappi Turbo, en hoteles de lujo y estamos en negociaciones para entrar en tiendas grandes”, señala Cristian Campos.

Foto: Diana Rey Melo / Forbes.

Con Rappi, de inmediato escalaron a vender en seis ciudades colombianas y para el próximo año, esperan exportar a Estados Unidos, México y Centroamérica.

“Estamos desarrollando junto con una chocolatera un maíz tostado cubierto de chocolate”, anticipa Campos.

Este año, esperan cerrarlo facturando más de $1.000 millones, doblando sus ingresos del año pasado.

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