La pasión por el diseño y la arquitectura de este grupo de amigos los llevó a repensar el uso del concreto en el paisajismo urbano y en interiores. Así fue como forjaron un sólido negocio con presencia en 12 mercados: Estados Unidos, República Dominicana, Perú, Guatemala, Honduras, Panamá, Venezuela, Ecuador, Costa Rica, Chile, México y Colombia.
Cuatro amigos transformaron el concreto en un producto de alta calidad en diseño, textura y color, con aplicaciones para el espacio público y el hogar, que les ha abierto las puertas al mercado internacional de mobiliario. La curiosidad por el diseño y la arquitectura juntó a Luis Franco, a los hermanos Mesa y a Felipe Eusse en Konkretus, que ya exporta a más de 10 países.
Franco es arquitecto de la Universidad Pontificia Bolivariana y complementó su formación en la Universidad de Sao Paulo en Brasil y la Universidad de Los Andes. Daniel Mesa es ingeniero mecánico de la Universidad Bolivariana de Medellín y tiene un MBA en la Hult Business School en Boston. Andrés Mesa es ingeniero industrial de la Universidad de Los Andes y suma una especialización en gerencia de mercadeo de la Universidad del Rosario y un MBA en finanzas corporativas y estrategia de la Universidad de Duke en Estados Unidos.
Corría el año 2012 cuando empezaron a construir su proyecto empresarial.
A ellos se unió Felipe Eusse, director de diseño, quien cuenta con un máster en diseño industrial y de productos del IED Madrid y un máster en arquitectura de la Universidad Pontificia Bolivariana enfocado en Paisajismo.

Con su ingenio, este grupo ha ganado presencia en el mercado de Colombia, Estados Unidos, República Dominicana, Perú, Guatemala, Honduras, Panamá, Venezuela, Ecuador, Costa Rica, Chile y México. Tal ha sido su expansión que incursionaron en el modelo de franquicias, instalando una planta de producción en Ecuador, aparte de la principal ubicada en Antioquia.
En el 2022 alcanzaron una facturación de $7.546 millones y para el cierre de 2023 proyectan un crecimiento del 57% en sus ventas globales y del 43% en las de Colombia, frente al año anterior.
En conversación con Forbes, Franco cuenta que vieron una necesidad de modernizar la construcción en el país, que veían todavía muy artesanal comparado con lo que estaba pasando en el mundo. Y encontraron en el diseño la herramienta perfecta para transformar el uso del concreto en el sector.
Arrancaron con prefabricados en concreto para obras de construcción y dos años más tarde se le midieron a la línea de mobiliario urbano, con Konkretus Urban, con piezas pensadas para el espacio público, como bancas, bolardos, jardineras, bicicleteros, entre otros.
“Pero ese negocio tenía una condición: el proceso de venta era muy largo y estacionario. Había dos años muy regulares y dos años muy buenos, correspondientes a los periodos de gobierno departamental y municipal”, dice Franco. En la primera mitad del cuatrienio, explica, es poco lo que se ejecuta y por tanto las ventas bajan, mientras que al final del periodo es que se ponen en marcha las licitaciones, y se generan las buenas ventas. Explorando la versatilidad del material encontraron la solución para compensar el efecto estacionario.
Concreto en casa
“Veníamos un tiempo en esos ciclos y teníamos que identificar de qué forma romperlos”, relata Franco. Y en 2018 dieron en el clavo con la creación de una nueva línea de negocio enfocada en el hogar, a la que llamaron Konkretus Home, que incluye lavamanos, lavaplatos y bañeras. Esa incorporación marcó un antes y un después, “le dio el pasaporte a Konkretus”, dice jocosamente.

Daniel Mesa, quien está hoy en la dirección de la empresa y lidera su expansión, recuerda muy bien esa evolución del negocio, porque valorizó su portafolio. “Llegamos a esta línea de una manera accidental, por solicitud de unos arquitectos, y gracias a ello nos dimos cuenta de que el litro de concreto que nosotros vendíamos en el espacio público, lo podíamos vender en el baño o en la cocina a 4 o 5 veces más y cuando lo exportamos lo podemos vender 20 veces por encima del precio que teníamos en Colombia”.
Su ventaja, afirma, radica en que este es un material que en interiores es prácticamente inexistente, pues el usuario está acostumbrado a porcelana y otras superficies sólidas. También jugaron a su favor las posibilidades logísticas de Colombia para exportar estos productos terminados.
Para Felipe Eusse, que está a cargo del diseño, parte del éxito también ha sido tumbar la percepción de que el concreto es un material rígido, frío e incómodo. “La madera no es más blanda que el concreto al tacto”, asegura entre risas durante la entrevista. El experto menciona que hay unos elementos sutiles en el diseño de la pieza que cambia inmediatamente dicha percepción y reafirma que es un material que puede estar en la casa. Tan cierta es su teoría que con el diseño de un lavamanos de su serie ‘Lotus’ ganaron el premio Red Dot.
Los números
El equipo espera una contracción en su línea urbana, que responde a la naturaleza de los ciclos de gobierno de los que hablaron, pero son optimistas frente al 2024 y prevén un crecimiento del 30%, apalancado en su línea de hogar y su fortalecimiento en el mercado estadounidense.

Para Konkretus, Estados Unidos es, después de Colombia, el país más importante dentro de su expansión, puesto que suman más de 70 puntos donde venden sus productos, en 12 de los 50 estados, y representa el 80% de su facturación total.
Aunque pareciera un producto duro de exportar, su meta es que la mayor parte de la producción (entre un 75% y 80%) vaya al mercado internacional, con foco en Centroamérica y Estados Unidos.
“Es un aterrizaje mucho más tranquilo porque venimos de Colombia, con un material diferente, un diseño único y una amplia variedad de colores. Nos salimos del mercado tradicional y es en esos pequeños nichos de negocio que esas grandes corporaciones norteamericanas no tienen cómo ni cuándo atender que el exportador colombiano tiene un potencial gigantesco de crecimiento”, resalta Daniel Mesa.
Su propósito es enseñar la versatilidad del concreto y sus múltiples aplicaciones, al tiempo que transmiten el mensaje de que no solo son una marca ‘made in Colombia’, sino también ‘Proudly colombian’, porque su origen, desde la cuenca del Río Claro en Antioquia de donde extraen la materia prima para el cemento, es motivo de orgullo.
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