La empresa tolimense Roott + Co prepara un plan de inversión en Colombia con el que espera abrir una tienda al mes por los próximos tres años. Hoy sus ventas alcanzan los $150.000 millones sin importar ni una prenda. Su éxito se debe 100% a su apuesta por conquistar el mercado colombiano. Esta ha sido su estrategia.

César Ramos no imaginó que el negocio de ropa que atendía en el San Andresito de Ibagué hace 28 años iba a llegar a tener 100 puntos de venta en Colombia; y menos, que este iba a alcanzar ventas por 150.000 millones de pesos enfocado solo en atender el mercado local y sin exportar ni una sola prenda.

A ambas conclusiones llegó por casualidad, a través del ensayo y error. Se convirtió en empresario por causa del divorcio de sus padres. Compraba y vendía ropa mientras era estudiante de colegio, para conseguir recursos extra, y para el último año de bachillerato ya tenía un espacio en el San Andresito de Ibagué, en donde ofrecía ropa de marcas internacionales. Pero los cambios en el precio del dólar empezaron a dificultar la compra de prendas en el exterior y entonces se planteó por primera vez la posibilidad de confeccionar prendas propias.

En ese camino inició comprándoles a maquiladores de la región –que cuenta con más de 980 de estas empresas– y vendía bajo su marca Roott+Co. Hoy, detalla a Forbes, sigue manteniendo parte de esos inicios en el modelo de negocio actual: más de 60 maquiladores producen parte de las prendas de Roott+Co. La diferencia es que ahora la mayor parte del catálogo de prendas se fabrican en una planta de producción propia ubicada en esa misma ciudad. Actualmente el 90% de su oferta es 100% hecha en Colombia, mientras que el 10% restante se fabrica en China: accesorios, zapatos y maletas.

El ensayo y error también lo llevó a tomar la decisión de no exportar. Tuvo un primer acercamiento a mercados como Panamá y Venezuela hace 15 años, pero el proceso económico y político de este último terminó llevando a la marca a cerrar en ese país. “Básicamente entendimos que no era provechoso para el negocio. Nos dejó un mal sabor y desde entonces no hemos querido volver al mercado internacional. Tampoco sentimos que lo necesitemos. Colombia es un mercado tan bueno, sólido y con tanta proyección, que nos enfocamos en crecer en él. No nos equivocamos”, comenta.

Incluso en años como el 2023, en donde la industria de la moda tuvo un decrecimiento en unidades del 3%, y una inflación de al menos el 8%, según datos de Inexmoda, su estrategia ha sido apostar por crecer. La marca anunció una ambiciosa meta de cara a los próximos tres años: abrir una tienda al mes en las principales ciudades y centros urbanos de Colombia. Para cuando esta estrategia termine, habrán sumado al menos 50 nuevos locales a la red de 100 con los que cuenta actualmente.

Crecer en la incertidumbre

Además de desafiante, el 2023 ha tenido un alto grado de incertidumbre. La volatilidad, la inflación y el panorama político actual han sido protagonistas de los negocios. Sin embargo, para Ramos “este es el momento en el que más hay que creer en el tejido empresarial colombiano”.

En línea con ese pensamiento, Roott+Co alista una inversión por 2,5 millones de dólares para aumentar en un 70% la capacidad instalada de su planta de producción como parte de la reactivación de la marca luego de la pandemia.

A la fecha, el proyecto avanza con la compra de terrenos pero tiene frenado el inicio de la construcción por cuenta de las tasas de interés altas que se han mantenido durante el 2023. “Preferimos esperar a ver si en 2024 hay mejores condiciones financieras. Lo que queremos es invertir en mejores prácticas de sostenibilidad, mayor capacidad y mejores amenidades para los empleados”, resalta.

Dentro de las novedades de este espacio se contemplan cambios importantes para reducir la huella de carbono, pero mientras la construcción termina dan pasos significativos como: el uso de bolsas reutilizables y de tintas eco amigables en procesos de producción. “Hemos empezado a trabajar con telas de fibras recicladas, que se hacen a partir de otras prendas que ya se usaron y también telas hechas con plástico PET. En la nueva planta implementaremos iniciativas de energías limpias y reutilización de aguas lluvias”.

Del lado de producto, los esfuerzos están puestos en mantener entre 300 y 400 nuevas referencias anualmente, distribuidas en 11 colecciones que presenta Roott+Co, que se suman a las que lanzan al mercado Moving, su marca enfocada en ropa deportiva; y Blue In, que vende directamente a distribuidores. “Queremos democratizar la moda a buen precio”, dice.

“Nos está afectando el tema inflacionario, que se traduce en precios más altos para el consumidor, pero en materia de insumos ya hay estabilidad”. Pese a la caída generalizada de las ventas, la marca proyecta un crecimiento del 25% anual y ha logrado estabilizar y bajar precios en otras categorías para compensar la volatilidad. En 2022 su facturación alcanzó los $120.000 millones y este año llegarán a los $150.000 millones.

El poder del trabajo conjunto

“Crear empresa en Colombia es difícil”, dice sin dudar. “Sobre todo en épocas como estas, en donde se estigmatiza al empresario como si fuera el malo del paseo, el que se está lucrando. Ser empresario es tener una función social porque hay familias que dependen del negocio”.

Desde que fundó su compañía, Ramos se propuso hacer que quienes hacen parte de su negocio crezcan a la par con él, una de las premisas del “capitalismo consciente” que otros empresarios colombianos también citan. Actualmente, por ejemplo, su red de franquicias la componen en su mayoría exempleados suyos, “les brindamos financiamiento a empleados para que monten franquicias propias de la marca y sean independientes. Esto lo empezamos a hacer hace dos años y ya llevamos 10 casos de éxito. La función de la empresa no es solo generar riqueza, sino mejorar la calidad de vida de la sociedad en todos los aspectos”.

En 30 años que lleva involucrado en la industria, dice, el negocio se ha transformado y ahora más que nunca Colombia vive un contexto en donde los jugadores de este sector son protagonistas. Pero tiene claro que la propuesta no puede limitarse a vender prendas, sino a desarrollar marca, identificar oportunidades de desarrollo creativo, transformar el segmento de consumo y generar desarrollo.

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