Más allá de hacer una crítica de la posición ideológica de Milei, el ejemplo de Argentina tiene mucho por enseñarnos.

Javier Milei dio un discurso en el foro económico mundial; donde anuncia que Occidente está en peligro por las ideologías “colectivistas”, pregonando que éstas son las que han imposibilitado el avance de la humanidad y que irrevocablemente cualquier mecanismo de ordenamiento que no sea el libre mercado y el fetichismo de la libertad individual conduce irrevocablemente al socialismo; manifestando al socialismo como una ideología fracasada, anticuada y malévola.

Considero que lo que hace al discurso de Milei algo tan atractivo para los ciudadanos de este mundo polarizado y dado a las respuestas simplistas y con poco sustento conceptual es que él crea un enemigo: los progres que se esconden en criticar cualquier cosa para afianzar su ideología “anti-progreso”. Es una táctica que históricamente ha dado muchos frutos; crear falsos enemigos con el objetivo de incitar la agresividad del pueblo y poder afianzar el propio proyecto político. En caso de Milei, ese proyecto político es la hiperindividuación de la sociedad: Que los gobiernos pierdan el poder de organizar la economía para que las industrias más limpias sean las más exitosas, reducir el gasto público y los programas sociales y en general dejar al propio aparato económico definir su camino hacia la “eficiencia”.

Más allá de hacer una crítica de la posición ideológica de Milei, de la cual estoy absolutamente en desacuerdo (sobre todo en la posición del mercado sin límites como el que debe definir el camino de nuestras sociedades) llamo la atención sobre su énfasis en declarar una “guerra cultural”; en donde están los buenos capitalistas/individualistas y los malos socialistas/colectivistas. Son esas narrativas las que terminan definiendo las realidades políticas de nuestras naciones y las que ahondan cada vez más a nuestro planeta en la polarización y el populismo. ¿Qué hacer? ¿Vale la pena ponerle atención a estos discursos o eso les da cada vez más poder? ¿Por qué estas narrativas simplistas y polarizantes atraen tanto nuestra atención?

Volviendo a Milei, creo el ejemplo de Argentina tiene mucho por enseñarnos. Argentina estaba cansada de lo que dejó el Kirchnerismo en materia del manejo económico y de la precariedad social con la que vivían. Eso fue lo que permitió que una ideología tan radical como la de Milei saliera victoriosa. Mientras vemos a nuestro mundo transitar hacia momentos de cada vez más incertidumbre, con una crisis climática cada vez menos atajable, pareciera ser que esas narrativas populistas cogerán más y más poder ante la incapacidad de los gobiernos de manejar estas crisis.

Aún así, lentamente millones están despertando ante la realidad de la crisis ecológica y social que hemos vivido; y entendiendo que necesitaremos nuevos marcos conceptuales, sociales y culturales para afrontar el nuevo mundo que nos afronta; no las mismas ideologías recocinadas de los tiempos del más puro neoliberalismo que Milei busca pregonar.

Por: Daniel Gutiérrez Patino*

*El autor es fundador de Saving The Amazon

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