En la experiencia, los ejecutivos pasan por módulos en los que simulan situaciones reales a las que deben reaccionar.

Para entrenar a sus clientes, Mauricio Ferro no necesita ir presencialmente a sus oficinas. Pueden estar en Bogotá o en Singapur, y todo lo que necesitan los clientes para el entrenamiento son unas gafas de realidad virtual.

Ferro es un ejecutivo de marketing y comunicaciones que, tras liderar estas áreas en compañías como Black & Decker, Microsoft y FTI Consulting, en 2008 se atrevió a emprender con varios socios en su propia firma de relaciones públicas, que en 2015 fue comprada por Edelman, una firma global.

Después de un tiempo sabático y tras cumplir períodos de no competencia, volvió a crear una firma de relaciones públicas, pero con un enfoque diferente al tradicional: integrando herramientas analíticas impulsadas por IA que predicen el nivel de interacción de una publicación en redes sociales y un spin-off llamado PrejaVú (déjà vu antes del hecho), que aprovecha la realidad virtual para entrenar a empresas y ejecutivos en la gestión de crisis, bajo la premisa de que las simulaciones de situaciones de crisis en vivo son el mejor mecanismo de capacitación.

“El objetivo es elevar la experiencia, que se sienta muy real, y lo estamos logrando”, explicó a Forbes Ferro, quien considera que, con su propia metodología usando lentes de realidad virtual, hace que sus servicios estén disponibles en todo el mundo. “Tenemos entrenamiento de crisis, para hablar en público, en ventas y en negociación. Queremos extenderlo a muchos tipos de negociación”.

En la experiencia, los ejecutivos pasan por módulos en los que simulan situaciones reales a las que deben reaccionar. Según Ferro, estos contenidos son escalables y los están ofreciendo a clientes en distintos países.

Con la aparición de dispositivos como las Meta Quest 3 de Meta, las Apple Vision Pro de Apple, las Samsung Gear VR de Samsung y las HP Reverb de HP, la adopción de la realidad virtual (RV) en los entrenamientos corporativos es una realidad. Esta tecnología inmersiva permite a las empresas ofrecer experiencias de formación más efectivas y atractivas, facilitando la adquisición de habilidades en entornos simulados que replican situaciones reales sin los riesgos asociados.

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