Los fundadores de Kira contaron a Forbes lo que quieren lograr con esta nueva compañía.
Tras más de un año operando en silencio, la fintech Kira busca permitir que cualquier empresa, sin ser un banco o una startup de tecnología financiera, pueda lanzar productos fintech globales como pagos internacionales, remesas, nómina en dólares o cuentas con rendimiento en stablecoins. Todo, mediante una sola API.
La startup fue fundada por el dominicano Edrizio De La Cruz, el colombiano Camilo Jiménez y el mexicano José Alberto “Beto” Díaz. En apenas 14 meses en modo stealth, ya ha generado más de US$3 millones en ingresos y cerró una ronda pre-semilla de US$2 millones para escalar su plataforma, que opera activamente en México y ahora se prepara para lanzar en Colombia.
“En vez de priorizar el hype sobre la sustancia, nos enfocamos en hablar con clientes, entender sus problemas y construir lo que realmente necesitan”, dice De La Cruz, exfundador de Arcus, adquirida por Mastercard, quien también llegó a ser socio de la prestigiosa aceleradora Y Combinator. “Este mes vamos a generar más de US$3 millones en ingresos”, añade.
Esa validación, según los fundadores, fue suficiente para salir del anonimato.
La propuesta es ser “fintech global como servicio”. Para empresas que no son fintechs, como retailers o bancos, Kira ofrece la posibilidad de integrar pagos en tiempo real, billeteras en dólares, remesas o cumplimiento normativo sin construir desde cero ni lidiar con la regulación.
En palabras sencillas, explica De La Cruz, “si tú eres un exportador en Colombia y quieres permitirles a tus clientes recibir pagos en dólares, ganar intereses con esos dólares y que el dinero llegue rápido, eso debería ser fácil. Nosotros lo hacemos posible a través de nuestra infraestructura”.
El producto se apoya en stablecoins, inteligencia artificial y un backend regulatorio automatizado. Su API ya está conectada a más de 35 países, y permite pagos a cuentas bancarias o billeteras digitales. También ofrece onboarding automático y cumplimiento (KYC/KYB, AML, listas de sanciones) en tiempo real.
Entre sus clientes figuran Banco Industrial, Banco N1co y uno de los retailers físicos más grandes del mundo. También es utilizada por startups como Suku, Borderless y Factcil para lanzar soluciones financieras en EE.UU., Europa y América Latina.
La historia de los tres fundadores es, en sí misma, un reflejo del mercado que buscan transformar. De La Cruz, inmigrante dominicano que trabajó como mecánico de aviones antes de pasar por JP Morgan y fundar Arcus, resume el origen de Kira como una evolución lógica.
“Después de vender Arcus, me reuní con Beto y luego con Camilo, y nos dimos cuenta de que podíamos usar todo lo aprendido para construir algo más ambicioso y útil para más empresas”, anota De La Cruz.
Camilo Jiménez fue CTO y cofundador de Littio, una plataforma de dólares y euros digitales a través de criptomonedas estables, que pasó por Y Combinator, y previamente había fundado un agregador de aerolíneas que fue adquirido por Hopper.
“Desde entonces me obsesioné con cómo el software puede generar impacto a escala”, cuenta. “Con Kira queremos empoderar a más Littios en el mundo”.
Por su parte, “Beto” Díaz fue product manager en Clip y Stori, dos unicornios mexicanos. “He sido emprendedor desde los 5 años, cuando vendía piedras fuera de casa de mi abuela”, recuerda. “Este proyecto se alinea con mi misión personal: mejorar la eficiencia de los pagos transfronterizos para millones”.
Los tres fundadores han vivido de cerca lo mejor y lo peor del venture capital. Por eso, son enfáticos en lo que no van a repetir. “Un error común es optimizar el negocio para levantar más dinero en lugar de generar valor al cliente”, afirma Jiménez. “Ahora lo hacemos al revés: probamos el producto, vendimos, y luego levantamos capital para escalar”.
Díaz lo resume así: “Muchas fintechs levantan capital para validar una idea. Nosotros ya teníamos validación. Hoy tenemos más de 40 clientes firmados. Ahora es ejecución con eficiencia”.
Parte de los US$2 millones levantados se están destinando a contratar talento en ventas, ingeniería, cumplimiento y operaciones. El equipo actual de Kira cuenta con 12 personas, distribuidas entre Estados Unidos y América Latina.
Uno de los casos de uso más comunes de la API de Kira hoy es con plataformas que atienden exportadores en Colombia. “Gracias a nuestra infraestructura, esos exportadores reciben pagos en cuestión de horas, en dólares, y con posibilidad de generar rendimiento con stablecoins respaldadas por bonos del Tesoro”, explica De La Cruz.
El reto ahora, dicen, es mantener el foco. “Decir que no es mucho más difícil que decir que sí”, admite De La Cruz. Pero han decidido enfocarse en clientes reales, productos con impacto y evitar distracciones: “No tenemos ni sitio web. Pero tenemos clientes y facturación”.
Para final de año, el objetivo es duplicar su volumen procesado actual, que ya supera los US$300 millones anualizados. Y aunque el equipo no revela aún nuevos nombres, aseguran que pronto estarán integrados en compañías de peso en la región.
“Estamos acelerando un futuro donde todos los productos financieros estarán impulsados por stablecoins e inteligencia artificial”, dice De La Cruz. “Y queremos que cualquier empresa pueda participar de ese futuro, sin fricción técnica ni complejidad regulatoria”.
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