Una encuesta de Ipsos en cinco ciudades de Colombia revela que 8 de cada 10 taxistas mejoraron su servicio con las apps, y 9 de cada 10 usuarios respaldan este modelo como una opción legítima de movilidad.

Cuando Uber desembarcó en Bogotá hace más de una década, los taxistas la recibieron con protestas, demandas judiciales y bloqueos.

La aplicación móvil de origen estadounidense, que llegó conectando a conductores particulares con pasajeros, era vista como la gran amenaza que iba a destruir el sustento de miles de conductores de los carros amarillos. Pero en 2021, contra todo pronóstico, Uber se asoció con una empresa de taxis tradicional ,TaxExpress, para lanzar Uber Taxi, que integró taxis amarillos a la aplicación.

Cuatro años después, esa alianza empieza a mostrar cambios en los taxis y se ha convertido en un modelo que la compañía está exportando a otros mercados.

“Queríamos entender hacia dónde iba el taxi en Colombia, y para eso teníamos que escuchar a usuarios y conductores”, cuenta Ángela Mendoza, gerente general de Uber en Colombia, en entrevista con Forbes.

Ángela Mendoza, gerente de Uber en Colombia. Foto: Diana Rey Melo / Forbes.

El resultado fue una transformación, según un estudio de Ipsos que encuestó a pasajeros y taxistas en cinco ciudades del país.

El 80% de los usuarios de taxi ya prefiere pedirlos por aplicación, el 86% los usa para trayectos cotidianos, y 2 de cada 3 dicen sentirse más seguros al hacerlo vía app. Incluso, el 93% asegura que su relación con los taxistas ha mejorado gracias a las plataformas digitales.

“Lo hicimos por seguridad, tanto para usuarios como para conductores”, explica José Alejandro Hernández, gerente de TaxExpress. “Ser taxista en Colombia es considerado un trabajo de alto riesgo, y con Uber los conductores se sienten más seguros. Hoy no tienen que perder el tiempo dando vueltas, la app les ayuda a maximizar ingresos”.

Uber compite con otras aplicaciones que también ofrecen trayectos de taxis, como Cabify, Didi, InDrive y Yango.

Antes de Uber Taxi, Uber ya había topado con un techo de crecimiento: su base de conductores particulares competía entre múltiples plataformas y su flota no podía escalar fácilmente. La alianza con los taxis le abrió acceso a miles de vehículos adicionales y una base de usuarios que valoran más la seguridad, la trazabilidad del viaje y la posibilidad de pagar sin efectivo.

Belén Romero, directora regional de Uber para la Región Andina, resalta que uno de cada tres taxistas de Bogotá ya usa la aplicación. “Uber Taxi está presente en 10 ciudades de Colombia, y ha crecido más de 50% año tras año. Además, este modelo se ha exportado a lugares como Cancún, en México; República Dominicana y Bahía Montero, en Jamaica”.

Los conductores también han encontrado en la tecnología una oportunidad económica. El 84% afirma que ha mejorado su servicio gracias a las apps, 4 de cada 10 redujeron su tiempo muerto y 8 de cada 10 aseguran que lograron cumplir metas personales con las ganancias, desde pagar deudas hasta ahorrar.

“La tecnología transformó el estándar del servicio, pero también la dignidad del trabajo del taxista”, dice Mendoza. “Hoy muchos dependen exclusivamente del taxi para generar ingresos, y eso nos hace responsables de seguir invirtiendo en seguridad y eficiencia”.

Con herramientas como FlexPay, que permite a los conductores retirar sus ganancias a diario, y nuevas categorías de servicio, Uber quiere llegar a todos los segmentos del mercado: desde su línea premium “Black” hasta los trayectos en moto.

La alianza entre Uber y el gremio amarillo se dio en medio de un ambiente jurídico tenso. En 2023, la Corte Suprema de Justicia desestimó una serie de demandas por competencia desleal interpuestas por sectores del gremio contra la plataforma, zanjando una disputa legal de años y allanando el camino para una integración más formal del taxi a la economía digital.

A pesar del progreso, aún hay desafíos. El 40% de los conductores cree que las regulaciones actuales limitan su servicio a través de apps, y Uber insiste en que el entorno normativo debe modernizarse para acompañar la transformación tecnológica.

“La pregunta ya no es si esto es viable, sino qué tan rápido podemos avanzar”, concluye Mendoza. “El taxi cambió, y es parte del futuro de la movilidad urbana en Colombia”.