Los socios de Sur Holdings, el fondo que controla Wom Colombia, afirman que si el país no toma medidas que proponen para el sector de telecomunicaciones, la empresa desaparecerá porque la inversión no llegaría.

“Podemos morir, pero no nos rendimos”. La frase la dijo Vitaly Podolskiy, socio de Sur Holdings, el fondo que controla Wom Colombia, el jueves en una rueda de prensa en Bogotá.

La compañía, que en 2024 registró pérdidas por $1.3 billones, acababa de conseguir la confirmación de su acuerdo de reorganización por parte de la Superintendencia de Sociedades, una movida con la que pretenden mantener viva a la empresa, que desde que llegó al país ha saltado de controversia en controversia.

La situación era tan urgente, que tres de los cuatro socios de Sur Holdings, llegaron a Colombia desde San Francisco (Estados Unidos) y Londres (Reino Unido), para ser parte de la negociación, de la que dependía la subsistencia de la empresa.

El acuerdo, aprobado por el 85,92% de los acreedores, reorganiza un pasivo total de $3,22 billones (unos US$830 millones) con un horizonte de pago de hasta 18 años, aunque la mayoría de las deudas se cubrirán en los primeros 10.

Según la compañía, este mecanismo no solo garantiza su operación continua, sino que también protege más de 5.000 empleos directos e indirectos y asegura la prestación del servicio a más de seis millones de usuarios en todo el país.

Wom aterrizó en 2019 a Colombia con la promesa de romper el dominio histórico de Claro, Movistar y Tigo. Llegaron con comerciales irreverentes y con los precios más bajos del mercado.

En marzo de 2024, según cifras del Ministerio TIC, Wom tenía 6,6 millones de líneas de telefonía móvil, lejos de los 39,7 millones de Claro, pero suficiente para convertirse en un cuarto jugador relevante. En accesos a internet móvil, su participación era menor (3,3 millones), pero no despreciable. La empresa ha logrado ganarse un lugar, pero con un alto costo financiero.

En enero de 2025, Wom ya se había salvado cuando Sur Holdings, un grupo de inversores de Estados Unidos y Reino Unido, en una transacción cuyo valor no fue revelado, compró la compañía a Novator Partners. Por la oferta desfilaron cerca de 400 fondos de inversión que manifestaron desinterés.

No obstante, los cuatro socios -Alexey Reznikovich, inversionista de capital privado; Stan Chudnovsky, inversionista de capital de riesgo y exvicepresidente global de Facebook; Vitaliy Podolskiy, socio de un fondo de inversión; y Mat Travizano, inversionista argentino radicado en Silicon Valley- aseguran que, desde que asumieron el control de la compañía, han invertido en ella más de US$40 millones

“Primero, pueden confiar en nosotros. Si decimos algo, lo hacemos”, enfatizó Podolskiy. “Y hasta ahora, todo lo que hemos dicho, interna o externamente, lo hemos cumplido”.

Wom sostiene que ha sido transparente con sus empleados, el gobierno y sus socios, pero afirmando que la estructura del mercado ha jugado en su contra.

“Colombia ha tenido una compañía que ha aprovechado su situación y que ha obtenido muy buenas ganancias y probablemente no ha invertido lo que debería haber invertido si estuviera en un mercado más competitivo”, sostuvo el ejecutivo, sin mencionar directamente al operador líder del mercado -Claro-. “Colombia está atrasada entre cinco y quince años frente a mercados más avanzados, no por su economía o su población, sino por una estructura ineficiente”.

La admisión del acuerdo parece ser un acto de supervivencia que no garantiza del todo la permanencia del operador. Los directivos recalcaron que sin condiciones regulatorias que garanticen un mercado de tres competidores, no habrá inversión ni Wom.

“Queremos invertir más de US$100 millones, pero existen condiciones para que eso se de. No es acerca de invertir US$100 millones o no”, dijo Alexey Reznikovich, socio de Sur Holdings. “Es que Wom no va a sobrevivir en un sistema de duopolio… No solo no habrá inversión, no habrá Wom. Será un mercado de dos jugadores”.

La declaración fue directa. De no cumplirse condiciones que han propuesto al Gobierno, la empresa se liquidaría.

Wom solicitó una serie de medidas regulatorias para asegurar su permanencia en el país. Entre ellas, destacó como “el condicionamiento más importante” el acceso al roaming nacional en condiciones equitativas y reguladas, que le permita, junto con otros operadores entrantes, utilizar la red de la empresa fusionada (en una eventual fusión de Tigo-Movistar) con “precios justos, cobertura suficiente y capacidad adecuada” mientras continúa desplegando su infraestructura. También pidió prohibir la migración automática de sus usuarios tras la integración y garantizar la portabilidad libre de penalizaciones, incluso para quienes tienen servicios empaquetados.

La compañía propuso además limitar temporalmente la venta de paquetes fijos-móviles por parte del operador fusionado y establecer reglas claras que impidan prácticas anticompetitivas o discriminatorias. Advirtió que, sin este tipo de medidas, no solo desaparecería Wom, ningún tercer operador sería viable en un mercado con estructura de duopolio. Esto, según ellos, pondría en riesgo la calidad del servicio, elevaría los precios, frenaría la inversión extranjera y afectaría la competitividad del país.

“Las cosas que estamos pidiendo no son nada especial. Son las que se han otorgado al tercer jugador en muchos países alrededor del mundo”, afirmó Podolskiy.

A pesar del riesgo, la visión de los inversionistas sobre Colombia sigue siendo optimista. “Vemos una oportunidad en el sector de telecomunicaciones, por la estructura de competencia y la dominancia de un jugador por los últimos cinco años”, explicó Reznikovich,. “Somos luchadores, vemos que aquí hay una oportunidad de negocio y que puede ser una oportunidad de negocio de muchos millones de dólares”.

Su apuesta no es solo financiera, sino estratégica. “Cuando entiendes ciertas cosas sobre el mercado que gente de afuera todavía no entiende, eso usualmente representa una oportunidad”, dijo. “Y eso es lo que generalmente vemos y lo que generalmente nos gusta”.

La cuenta regresiva para la fusión de Tigo-Movistar

Mientras Wom Colombia celebra la aprobación de su acuerdo de reorganización, la compañía sabe que el verdadero reto apenas comienza. La supervivencia dependerá no solo de ejecutar el plan de pagos, sino de lograr que el entorno competitivo no se cierre sobre ella. Y eso significa, principalmente, que el gobierno actúe para evitar un ‘duopolio’.

“Queremos un campo de juego equilibrado”, afirmó Alexey Reznikovich. “No le tememos a la competencia, de hecho, cuanto más competidores, mejor. Pero sin reglas claras, no hay forma de que Wom resista frente a dos gigantes”.

La advertencia que hacen es que si la fusión entre Tigo y Movistar se aprueba sin medidas correctivas, Wom no solo dejaría de invertir: liquidaría su operación en Colombia.

En marzo de 2024, Tigo contaba con 15,1 millones de líneas móviles y Movistar con 20,7 millones. Su eventual integración daría lugar a un segundo operador que se acercaría a Claro en tamaño, pero que, según Wom, desplazaría por completo a los competidores más pequeños.

“Eso les da una idea de qué es lo que puede pasar si llegamos a una situación de duopolio”, advirtió Podolskiy.

El llamado es directo a la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), que deberá pronunciarse sobre la operación. Wom exige que se adopten medidas similares a las que se han aplicado en otros países ante escenarios de consolidación: acceso garantizado a infraestructura, condiciones de roaming, y separación funcional de redes en zonas críticas.

“Eso ya se ha hecho antes. No estamos inventando nada”, insistieron los ejecutivos.

Foto: Wom Colombia.

El pacto de la billonaria deuda

Uno de los principales acreedores de Wom es, de hecho, el propio Estado colombiano. La empresa tiene obligaciones por $1,5 billones con el Ministerio TIC por concepto de licencias de espectro, que se extienden a 20 años. Wom enfatizó que no se trata de deudas vencidas, sino de compromisos futuros que, por norma, deben incluirse en el proceso de reorganización.

“Gracias a la indexación, al finalizar el plan de pagos en 2043, el Ministerio habrá recibido casi el triple del monto original”, señaló la compañía.

A pesar de que el acuerdo de reorganización fue aprobado por el 85,92% de los acreedores con derecho a voto, un grupo que representa al menos el 14% expresó su desacuerdo con los términos propuestos.

Entre los acreedores que no votaron a favor del plan se encuentran entidades como Bancolombia y Banco de Bogotá, dos de los principales actores del sistema financiero colombiano, que al parecer confían en el respaldo de las garantías. No obstante, Wom aseguró que cumplirá con todas las obligaciones reconocidas en el marco del acuerdo, incluyendo aquellas contraídas con los acreedores disidentes, reafirmando su compromiso con la transparencia financiera y la continuidad operativa.

Los directivos se mostraron agradecidos con la cartera TIC, la Superintendencia de Sociedades y los acreedores por su respaldo.

“Este acuerdo es un ejemplo de cómo el régimen de insolvencia empresarial permite salvaguardar unidades productivas estratégicas”, dijo Billy Escobar, superintendente de Sociedades. “Se evita la salida de un competidor relevante del mercado de las telecomunicaciones, protegiendo la libre competencia”.

Wom también asumió compromisos prioritarios: en 2026 pagará a cerca de 2.000 pequeñas empresas acreedoras (aquellas con obligaciones inferiores a $100 millones) y continuará el despliegue de su red 5G, esencial para su competitividad futura.

Con el camino legal despejado, la compañía tiene ahora un objetivo: ser rentable.

“Nuestro enfoque ahora será alcanzar un desempeño empresarial y financiero sostenible”, declaró Alfayez. Aunque evitaron precisar una fecha para lograr el punto de equilibrio, aseguraron que presentarán las cuentas en las próximas semanas, acompañadas de anuncios importantes.

No quisieron anticipar nuevas verticales o apuestas estratégicas, porque dicen que quieren hablar con acciones y no con anuncios.

En medio de las dificultades, el equipo de Wom insiste en que sigue creyendo en Colombia.

Stan Chudnovsky también intervino durante la sesión, aunque con tono más reflexivo que técnico. “Muchas cosas en Colombia han cambiado en las últimas décadas”, señaló, advirtiendo que esa transformación aún no ha sido asimilada por muchos actores internacionales. “Es muy difícil para quienes están afuera entender ese cambio tan rápido. Lo que para ustedes es obvio, para muchos en el exterior no lo es”.

Su lectura fue respaldada por los demás socios: entender el mercado colombiano a profundidad, más allá de sus cifras, representa una ventaja estratégica que todavía no ha sido capturada por la mayoría de inversionistas globales.

“Aquí hay una oportunidad única. Es un país hermoso, con estado de derecho fuerte, y con una transformación que muchos afuera todavía no entienden”, dijo Podolskiy. “Y cuando eso pasa, es cuando vale la pena quedarse y pelear”.

Por último, los socios de Wom aclararon que no están en búsqueda de un CEO, tras la renuncia de Ramiro Lafarga el pasado mes de febrero.