Esta filosofía los ha llevado a innovar en su estrategia de sostenibilidad, incluso desde el acercamiento a otras industrias que son afines a su producto y a sus valores, como lo es la moda.

La promoción del deporte como un pilar para el impacto social ha sido la bandera de Milo durante años, destaca Carlos Madriñán, director de Negocios de Bebidas Achocolatadas de Nestlé. Con casi 30 años de trayectoria en la organización, Madriñán reafirma el compromiso con la sostenibilidad, desde la innovación y los valores de cada una de las marcas.

“En Milo, siempre hemos tenido el propósito de fomentar el deporte, fomentar hábitos de vida saludable en los niños y jóvenes, pero a la vez fortalecer los valores de vida como el respeto, el trabajo en equipo y la disciplina”, resalta en conversación con Forbes Colombia.

Lo que han buscado es integrar los componentes sociales, ambientales y de negocio en activaciones que tengan un impacto real. Ejemplo de ello fue su última campaña Milo Shoes, en la que se unieron a Calzado 70, una empresa de larga trayectoria en Antioquia, y a la Pontificia Universidad Javeriana para diseñar unos zapatos aptos para el deporte y con material reutilizado de los empaques de la marca.

“Desde hace ya unos años, el componente ambiental ha sido clave para nosotros. En nuestro 80° aniversario iluminamos unas piscinas con energía solar en Medellín, lo mismo hicimos en Bogotá pero con unas canchas multideportivas. Hemos hecho canachas de piso con cajas de material Tetra Pak reciclado. El fin último es buscar cómo ayudar al medioambiente y a su vez a las comunidades en las que tenemos impacto desde la promoción del deporte”, agrega el ejecutivo, para quien la sostenibilidad es hoy un valor agregado para el negocio.

Esta filosofía los ha llevado a innovar en su estrategia de sostenibilidad, incluso desde el acercamiento a otras industrias que son afines a su producto y a sus valores, como lo es la moda.

“Cada vez nos vamos metiendo más en industrias que también son muy afines a nuestros consumidores y que les interesa, de la mano de aliados expertos en lo que hacen y pensando en lo que le sirve a nuestros consumidores, como esta campaña que incursiona en la moda”.

Al respecto, Madriñán afirma que “cada año la idea es ir más allá. Siempre estamos viendo cómo podemos subir la vara en temas de sostenibilidad y aportar más al deporte, al desarrollo de los niños y jóvenes, e impactar a las comunidades y el planeta”.

En el marco de la campaña Milo Shoes se produjeron 100.000 pares de tenis, los cuales fueron diseñados bajo estándares de resistencia para cualquier tipo de deporte, sometidos a pruebas por el equipo de la Pontificia Universidad Javeriana y diseñados y producidos por Calzado 70 junto a Milo. En su producción se emplearon 200.000 empaques de productos de la marca post uso, que fueron reciclados y convertidos en una pasta para la elaboración de las suelas.

En términos de impacto social, los zapatos se conseguían por un valor mucho menor al de este tipo de calzado en el mercado, con el intercambio de empaques vacíos que sumarán 800 gramos y un aporte de $40.000. “De esta forma cerramos el círculo”.

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