Para Johanna Cabrera, gerente de Sostenibilidad de la aerolínea, la adopción de este tipo de combustible en vuelos está lejos de implementarse a una escala comercial en la región.

La industria de la aviación tiene el objetivo de cero emisiones netas para el 2050, un objetivo que requerirá -según un reciente reportaje de Reuters- que las aerolíneas aumenten el uso de combustible sostenible a 118.000 millones de galones anuales, lo que representa un aumento de 300 veces con respecto a la producción actual.

En esta línea, la compañía de origen chileno LATAM Airlines Group, comenzó la implementación de su estrategia de sostenibilidad en 2021 con el foco en: cambio climático, economía circular y valor compartido y con una inversión a 2030 de 100 millones de dólares. Dentro de estas, el combustible de aviación sostenible (SAF) es la medida más representativa para alcanzar el objetivo impuesto por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) de descarbonización. Sin embargo, para Johanna Cabrera, gerente de Sostenibilidad de la aerolínea, la adopción de este tipo de combustible en vuelos está lejos de implementarse a una escala comercial en la región.

En entrevista con Forbes, Cabrera -quien tiene 13 años dentro de la compañía y asumió el actual cargo en 2022- dice que en Sudamérica no se produce ni un litro de SAF, siendo Estados Unidos y Europa los líderes en su producción actual. A estos países, LATAM les compra este combustible limpio para vuelos chárter del segmento corporativo.

Pero, para el público general, lo ve como una posibilidad muy lejana aún, pues el jet fuel representa ya el 40% en los costos fijos de un pasaje aéreo, y el valor del SAF va de 2 a 5 veces más. “Lo que estamos buscando es que en la región se implementen políticas públicas que permitan la adopción de SAF de manera sostenible en la conectividad”.

Y hablando de conectividad, en términos de frecuencia aérea en Sudamérica, Chile tiene aproximadamente 1,2 vuelos anuales per cápita, Colombia 0,78 y Brasil 0,45 vuelos anuales per cápita; mientras que España registra una media de 4,5 vuelos anuales per cápita. Esta comparación deja en evidencia el desafío de aumentar la conectividad en Latinoamérica, teniendo en cuenta su geografía y la escasez de transporte alternativos. Por ello, el uso de SAF se ve aún más lejano.

Sin embargo, la compañía ha implementado el proyecto LATAM Fuel efficiency, que involucra más de 25 iniciativas para reducir el consumo de combustible con las que esperan lograr reducir alrededor de 8.000 toneladas de CO2 al año.

“Implementamos tecnologías que nos permiten tener rutas más directas, optimizadas, predecir ciertas condiciones. Por ejemplo, el AeroSHARK, que lo que hace es simular la piel del tiburón y se ubica en el fuselaje, donde se reduce la fricción con el aire, puede ahorrar 1% de combustible en la operación. Y esto ha permitido que LATAM haya dejado de emitir 6 millones de toneladas de CO2, que es más del 50% de las emisiones de países como Uruguay y Paraguay en un año”, detalla Cabrera.

La ejecutiva explica que, a través de tecnologías como la inteligencia artificial (IA), están tomando decisiones predictivas para que las condiciones del vuelo sean más acertadas, como el posicionamiento de la carga del avión, saber el porcentaje de personas que no consumen alimentos y de esta manera subir menos comida y reducir desperdicios, y tener la exactitud del peso para poder cargar el combustible necesario.

NUEVA FLOTA Y PROYECTO CO2BIO

LATAM tiene una flota de 360 aviones de modelos Airbus y Boeing. Están trabajando en un plan de renovación de esta y esperan cerrar el 2025 con 86 aviones “de última generación”. Para el 2030 alcanzarían 200 de estos aviones.

“Cuando tú cambias de un modelo a otro, según los fabricantes como Airbus y Boeing, podemos reducir hasta en un 25% las emisiones si lo comparamos con el modelo anterior”, indica Cabrera.

Por otra parte, pusieron en marca la iniciativa CO2Bio, que protege las sabanas inundables de la Orinoquía colombiana, ecosistema único por su capacidad de conservar biodiversidad y agua, mientras captura CO2. “Esto genera desarrollo sostenible para las comunidades locales y protege la fauna en estado de amenaza”, agrega. Según cifras de la empresa, a través del proyecto se ha logrado vincular 289 predios, 338 familias gestoras del ecosistema y más de 278.000 hectáreas.

“Hoy la sostenibilidad tiene que estar integrada porque en la industria aérea estamos hablando de la gestión en las emisiones. Desde el punto de vista de competitividad, cada vez hay más clientes que están preocupados y que quieren tener relaciones con compañías que compartan buenas prácticas; si lo ves desde el mínimo básico, tenemos que asegurar el cumplimiento de la normativa y, sólo en los mercados donde opera LATAM, le aplican 13.000 normas que tiene que identificar, evaluar y asegurar su cumplimiento; está la perspectiva económica con la reducción de combustible. Así que no puedes no hacerlo y por eso estamos considerados como la quinta aerolínea más sostenible a nivel mundial, según S&P Global”, indica Cabrera.

Para ella, el gran desafío en la región actualmente es poder trabajar con los gobiernos para avanzar hacia la descarbonización, pero de manera sostenible también con la conectividad. ¿Será posible y en cuánto tiempo?

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