Desde el humor y la tragicomedia, Simón Mesa Soto retrata los laberintos del arte y las complejidades de la vida en Un poeta, su segundo largometraje, galardonado en el Festival de Cannes.
“Durante la pandemia de salud estaba terminando mi primera película y tuve que guardarla debido a la situación. Fue difícil realizarla y andaba con el ánimo un poco bajo, porque sentía que era un proceso bastante complicado hacer cine en Colombia”, recuerda Simón Mesa Soto al evocar ese momento en donde, incluso, pensó en dejar atrás el séptimo arte.
Ese sentimiento de desencanto con el arte como oficio —y su paradoja entre pasión y subsistencia— sembró en el director de cine la idea de hacer una película que abordara los dilemas entre creador y artista. Pero no desde el drama, sino desde el humor que le permitiera reírse de sí mismo y de esos dilemas.
Fue así como Un poeta tomó forma rápidamente y se convirtió en una vorágine creativa difícil de contener. La historia sigue a Óscar Restrepo (interpretado por Ubeimar Ríos), hombre entrado en años que escribe poesía en Medellín y quien entabla una inesperada conexión con Yurlady (una joven con un talento innato para las palabras). Así, la cinta indaga en tono ligero —pero conmovedor— sobre el fracaso, el arte y las tensiones sociales en el país. “No se trata de criticar, sino de reírnos de este juego que es la creación artística”, dice en entrevista con Forbes Life.
El resultado es un relato profundamente entrañable que llamó la atención en el Festival de Cine de Cannes 2025, al grado de ser reconocido con el Premio Especial del Jurado en la sección “Una Cierta Mirada”. Un espacio que no le es ajeno a Simón Mesa, puesto que en 2014 se alzó con la Palma de Oro al Mejor Cortometraje.
“La idea de ‘Un poeta’ no es criticar, es más bien reírnos de este juego que es la creación artística”.
Simón Mesa Soto, director de cine
Sin embargo, aclara, esta coproducción entre Colombia, Alemania y Suecia nació libre, sin pensar en festivales. “Quería jugar con la comedia. Y como la historia se burla un poco del mundo artístico, no sabíamos cómo la iba a recibir el jurado”, comenta, mientras reflexiona sobre el largo, y a veces tortuoso, proceso de hacer cine. Por eso su encomienda fue disfrutar su realización.
En ese camino de “no autosabotearse”, encontró la forma de reconectarse con su amor por el oficio. “Hacer cine es uno de los actos más bellos que hay; es profundamente hermoso”, menciona visiblemente emocionado, aunque es consciente de lo complejo que resulta apostar por la cinematografía en el país.
Por esa razón el éxito de Un poeta lo entusiasma sobremanera. Ver que la película conecta de manera natural con la crítica especializada y el público, así como el haber logrado que fuera distribuida en otros países, significa mucho para él. “Eso es muy positivo para el oficio. Te devuelve la esperanza”, menciona con una sonrisa, fiel al espíritu de su filme.
Con ironía y un guiño tragicómico, la cinta reflexiona sobre la obsesión con el éxito y el reconocimiento que, en palabras de su director, a veces se vuelve desmedido y narcisista. “¿Cuál es la noción de éxito?” Se pregunta y responde de inmediato: “hay que disfrutar el proceso y no perder esa idea romántica y nostálgica que uno encuentra desde que es joven y empieza con gran pasión a realizar cortometrajes. Es importante no perder ese entusiasmo”.
Es esa misma chispa la que mantiene encendido el entusiasmo de Óscar Restrepo, un personaje que, pese a las presiones sociales que lo orillaron al alcoholismo, no pierde la motivación para escribir poesía y anima a jóvenes talentos como Yurlady (interpretada por Rebeca Andrade) a seguir escribiendo.
Para Simón, esta es su película más personal. “El poeta también soy yo. Hay mucho de mis frustraciones como escritor, de los años intentando hacer cine en Colombia”, declaró tras ganar el premio en Cannes.
Aunque su plan inicial era trabajar con actores profesionales, encontró en Ubeimar y en Rebeca la autenticidad que sus personajes requerían, pese a que ninguno de los dos había actuado antes.
Créditos: Ocúltimo y Medio de Contención
“Ubeimar se impuso por su estilo de hablar, de expresarse, la manera en cómo la gente se conecta de una forma tan emotiva con él. Porque consigue generar un vínculo fuerte con la audiencia, inclusive, es el personaje más empático. Eso se veía desde el principio y le daba ligereza a la película”, asume Simón, tras recordar que durante el proceso de audición un amigo se lo recomendó (aunque omitió decir que era su tío).
“Mi primera impresión fue distinta: no pensaba darle el protagónico, sino el papel de uno de los poetas secundarios”. Sin embargo, su naturalidad al actuar terminó por convencerlo y le dio la certeza de que era el indicado para el personaje.
“He llegado a la conclusión de que para mí no existe una diferencia entre un actor no profesional y un profesional”, asegura el cineasta y remata diciendo: “lo importante es que sea la persona ideal para cada personaje”.
Quizás es por esa espontaneidad en las actuaciones, así como en la aproximación de reírse de sus propias tragedias -sin dejar de hacer un pronunciamiento certero sobre lo complejo que es dedicarse al arte- que el filme conectó con la crítica especializada. Eso mismo espera lograr con el público con su estreno este 28 de agosto en las salas de cine nacionales.
Los espectadores, entonces, descubrirán una historia que recurre al humor colombiano, a sus referencias; que habla de todos ellos y sus contradicciones ante el arte, la vida…y la poesía.