El alza en frutas, carnes y comidas fuera del hogar explica buena parte de la inflación de agosto, que se aceleró a 5,1%. El Banco de la República mantendría su cautela en las tasas de interés.

La inflación volvió a encender las alarmas en agosto, al ubicarse en 5,1% anual, superando nuevamente el umbral del 5% tras haber permanecido por debajo durante apenas dos meses. 

Así lo revela un análisis de ANIF con base en las cifras más recientes del DANE, que confirman la persistencia de presiones inflacionarias y alejan al indicador del rango meta de largo plazo (2%-4%).

De acuerdo con el centro de estudios, tres divisiones del gasto explicaron el 68,1% de la inflación: alojamiento y servicios públicos, alimentos, y restaurantes y hoteles. Dentro de estas, los alimentos tuvieron un papel central, con una variación anual del 6,1% y un aporte de 1,2 puntos porcentuales a la inflación total. Carnes bovinas y tomate lideraron las presiones, mientras que las frutas frescas se destacaron en la inflación mensual, aportando 0,06 puntos porcentuales.

El aumento en los precios de alimentos y comidas fuera del hogar refleja no solo choques de oferta en productos agrícolas, sino también mayores costos de servicios asociados al consumo.

ANIF advirtió que estas dinámicas complican el panorama para el Banco de la República, que mantiene su tasa de referencia en 9,25% y probablemente opte por conservar una política monetaria restrictiva en lo que resta del año.

Además, el centro de estudios señaló que la expectativa de un fuerte aumento del salario mínimo en 2026 podría añadir más presión sobre los precios, reduciendo el margen para recortes de tasas y postergando la convergencia de la inflación al rango objetivo.