La compañía colombiana lidera 36 casos de uso de inteligencia artificial y experimenta con equipos híbridos de humanos y agentes, explicó a Forbes Ana Margarita Albir, presidente de ADL Digital Lab.

Ana Margarita Albir, presidente de ADL Digital Lab, no duda en usar palabras grandes para describir el momento que atraviesa la entidad que lidera.

“Yo veo esto, el punto en el que nosotros estamos, como la revolución industrial. Igual, o sea, de esa magnitud”, dice en entrevista con Forbes Albir, con la calma de quien sabe que tiene a la mano un arsenal de datos, algoritmos y más de 700 profesionales colombianos listos para desplegar inteligencia artificial (IA) a escala.

Desde su creación, ADL, firma y consultora tecnológica que hace parte Grupo Aval, se propuso construir ventaja competitiva en datos y analítica.

Esa inversión temprana le permitió diferenciarse en un mercado saturado de pilotos y experimentos fallidos con IA.

“Lo más importante del 2025 ha sido cómo logramos capitalizar esas inversiones en las ventajas competitivas que tenemos en datos, para no solo desplegar, sino escalar casos de inteligencia artificial generativa”, afirma Albir.

El resultado es que ya llevan 36 implementaciones de este tipo en empresas como Porvenir y Metrocuadrado. Y los casos de uso ya son tangibles.

“Gurú es el agente que desplegó Porvenir para entrenar a toda su fuerza comercial en la reforma pensional. Lograron entrenar a toda la fuerza en un tiempo récord”, explica.

Otro es Pedrito Cuadrado, agente virtual de Metrocuadrado que guía a los clientes durante todo el ciclo de búsqueda de vivienda, que va desde financiación y seguros hasta recomendaciones personalizadas de barrios.

La fórmula se repite hacia adentro: automatización de PQRs, agentes de recursos humanos y flujos internos end-to-end. Pero Albir insiste en que la captura de eficiencia no ocurre por arte de magia.

“Muchas veces se confunde la eficiencia que genera la inteligencia artificial con ahorros automáticos. Y no pasa automáticamente. Para que eso pase, tiene que estar embebido en un flujo end-to-end”, apunta.

ADL también decidió aplicar la IA en su propio corazón: el desarrollo de software.

“Diría que somos la primera compañía colombiana que tiene equipos híbridos entre personas y agentes”, asegura Albir.

En sus plataformas de ingeniería, los agentes participan en todas las fases del ciclo de vida del código, desde Jira hasta pruebas automatizadas, siempre bajo la supervisión de talento senior.

“Estamos viendo unas aceleraciones en time-to-market como del 50%”, dice.

Aunque reconoce que esas eficiencias no se traducen de manera directa en los estados financieros, sí representan una duplicación de la productividad en pruebas y resiliencia del código.

El laboratorio cuenta con un plan de inversiones de millones de dólares para varios años. Hoy, la IA generativa acapara la mayor parte de ese presupuesto.

“Lo que pasa con inteligencia artificial generativa es que ahora esas iniciativas toman un porcentaje del pastel mucho más grande que antes, porque el impacto que prometen es bastante superior”, anota.

Esa apuesta no ha estado exenta de resistencias.

“Yo creo que hay una etapa natural de miedo… la concepción de que la inteligencia artificial generativa nos va a reemplazar a los humanos”, señala. “Pero después eso transiciona a un entendimiento de que no es un reemplazo, sino una potencialización de la productividad”.

Albir no solo lidera la adopción de agentes en ADL, también los usa personalmente.

“Yo utilizo agentes que son como proxies de mis miembros de junta, que me ayudan a pensar en sus perspectivas frente a propuestas. También agentes que me ayudan a contestar correos, a hacer market research y hasta un travel agent que ya sabe mis preferencias de viaje”, cuenta. Entre risas admite que incluso los ha usado como coaches improvisados.

Si algo enorgullece a la ejecutiva es que esta transformación se hace con ingenieros locales. “Me pone muy contenta estar haciendo esta transición con talento colombiano”, resalta.

El perfil de ese talento, sin embargo, cambió: ahora se requieren más habilidades senior, capaces de supervisar y co-crear con agentes, además de soft skills como adaptabilidad continua.

En cuanto al headcount, Albir descarta los escenarios fatalistas.

“No estoy viendo impactos ahora tan grandes en headcount total. Pero sí, agresivamente, de transformación. No es ambiguo, es radical”, sostiene.

Con presencia en 10 industrias y más de 150 proyectos ejecutados desde 2020, ADL ha impactado a más de 23 millones de usuarios en Colombia.

Su enfoque de “transformación digital humana” se refleja en productos como la tarjeta CarroYa–AV Villas, que en seis meses ya representa el 30% de las colocaciones mensuales del banco y devuelve hasta $500.000 en cashback a conductores.

Mirando al futuro, Albir se obsesiona con la evolución humana con estos “amigos digitales”.

“Me llama muchísimo la atención pensar cómo vamos a tener estos socios embebidos en nuestras vidas, y cuáles van a ser las áreas de mayor apoyo. No tengo la respuesta, pero nos espera un futuro fascinante”, añade.

Mientras tanto, 2025 cerrará con metas cumplidas.

“Ya tenemos los equipos y estamos en proceso de escalamiento a nuestros distintos clientes. Ese era el hito más grande para nosotros este año y pues me siento muy orgullosa que lo logramos”, concreta.

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