Schneider Electric, reconocida como la empresa más sostenible del mundo, avanza en Colombia y la región con proyectos de electrificación, digitalización y descarbonización. Su estrategia combina impacto medible, innovación tecnológica e inclusión como pilares de un futuro energético sostenible.
Cuando Schneider Electric fue reconocida como la empresa más sostenible del mundo, el anuncio no solo representó un galardón simbólico, fue la confirmación de una estrategia corporativa que lleva más de una década integrando la sostenibilidad al corazón del negocio. Para Colombia y el clúster andino, el reconocimiento se traduce en un compromiso más exigente con la descarbonización, la eficiencia energética y la inclusión.
“Este reconocimiento valida nuestro camino y refuerza nuestra responsabilidad. No es un punto de llegada, es un punto de partida para acelerar la transición en mercados como Colombia”, afirma Javier Ortiz, presidente del Clúster Andino Norte de Schneider Electric.
La compañía ya muestra resultados tangibles. Su planta en Funza, Cundinamarca, se convirtió en la primera en Suramérica en recibir la certificación Net Zero CO₂ en emisiones directas, un hito que refleja cómo el discurso corporativo se traduce en acción local.
En 2008, Schneider Electric creó el Schneider Sustainability Index (SSI), una herramienta que comenzó como un barómetro interno y evolucionó hasta convertirse en un programa que vincula la remuneración de empleados y directivos al cumplimiento de metas sostenibles. Este mecanismo de gobernanza ha permitido cerrar la brecha entre la ambición y la acción.
Los resultados son contundentes, en 2024 el índice alcanzó una puntuación de 7.55 sobre 10, superando el objetivo anual. Además, el 74 % de los ingresos de la compañía provinieron de productos y soluciones que contribuyen directamente a la sostenibilidad.
La estrategia no se limita a cifras financieras. Desde 2018, la compañía ha ayudado a sus clientes a evitar 679 millones de toneladas de CO₂ y ha garantizado acceso a electricidad verde y segura a más de 56 millones de personas.
“Lo que marca la diferencia es tener métricas claras, transparentes y públicas. Eso genera disciplina y obliga a entregar resultados reales”, asegura Ortiz.
Impacto en clientes, cadena de suministro e inclusión
Más allá de sus operaciones, Schneider Electric busca transformar su ecosistema de valor. A través del programa Zero Carbon Project, la compañía ha involucrado a más de 1.000 proveedores para reducir emisiones en sus propias operaciones, gracias a esta visión, la cadena de suministro ha disminuido un 27 % sus emisiones de CO₂.
El impacto social también es parte de la estrategia. En 2024, las mujeres ocuparon el 32 % de las posiciones de liderazgo y el 41 % de las nuevas contrataciones, un paso hacia la meta de alcanzar el 50 %. Estos avances reflejan la convicción de que la sostenibilidad no puede desligarse de la diversidad y la inclusión.
Electricidad 4.0, la convergencia entre lo digital y lo eléctrico
La visión de Electricidad 4.0 es otro eje de la estrategia. Se trata de la convergencia entre digitalización y electrificación para hacer la energía más inteligente y sostenible. En Colombia y la región, esta visión ya se materializa en proyectos de edificios inteligentes, digitalización de plantas industriales y desarrollo de microgrids que fortalecen la resiliencia energética.
La movilidad eléctrica es otro frente en crecimiento. Schneider Electric despliega infraestructura de carga inteligente que no solo atiende la demanda de vehículos eléctricos, sino que optimiza la carga para alinearla con los momentos de mayor disponibilidad de energías renovables.
“La revolución tecnológica también toca la gestión energética. Con el auge de la IA agentic, la administración de emisiones dejó de ser un ejercicio de reporte para convertirse en un proceso dinámico y autónomo”, comenta Ortiz.
Los sistemas ya no solo miden, sino que simulan escenarios y toman decisiones en tiempo real para reducir consumos y emisiones. En centros de datos o plantas industriales, esta inteligencia permite optimizar recursos sin intervención humana, acelerando la descarbonización a una escala inédita.
El horizonte es claro, para 2050, el 70 % del consumo energético global provendrá de electricidad, y América Latina tiene una ventaja competitiva. La abundancia de recursos renovables, solar, eólico e hídrico, posiciona a la región como un futuro polo de industrias sostenibles.
“América Latina puede construir una de las matrices eléctricas más limpias del planeta y convertirse en un actor clave de la transición global”, explica Ortiz. Esa visión se apoya en la digitalización de redes eléctricas, la integración de energías limpias y el desarrollo de industrias verdes como la producción de hidrógeno.

La urgencia de actuar ahora
El mensaje de la compañía es contundente, el momento de actuar es hoy. Schneider Electric sostiene que la mayor parte de la tecnología para frenar el cambio climático ya existe; lo que falta es escalar su implementación.
Ortiz lanza un llamado claro, “la era de la ambición terminó. Ahora comienza la era de la acción. Tenemos la tecnología, pero necesitamos decisiones valientes e inversión con visión de largo plazo”.
Sin embargo, Ortiz dice que el desafío es compartido, gobiernos que diseñen políticas estables y ambiciosas, empresas que inviertan en digitalización y electrificación, y ciudadanos que ejerzan su rol como consumidores conscientes e “impact makers”.
La estrategia de Schneider Electric no es un manual corporativo, sino un modelo que combina gobernanza, innovación tecnológica e inclusión social. Los resultados globales y regionales confirman que la sostenibilidad es más que un compromiso reputacional, es una vía para generar eficiencia, resiliencia y competitividad.
En palabras de Ortiz, “la sostenibilidad no es un centro de costos; es el mayor motor de innovación de nuestra era, la urgencia climática ya no admite excusas y donde empresas, gobiernos y ciudadanos están llamados a cerrar, juntos, la brecha entre promesas y resultados”.
