Una encuesta entre 21 analistas anticipa una decisión dividida de 4 a 3. El repunte inflacionario en agosto y la incertidumbre fiscal pesan más que el entorno internacional.
La encuesta más reciente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) entre 21 analistas del sector financiero y académico concluyó que la Junta Directiva del Banco de la República mantendrá inalterada su tasa de intervención en 9,25% en la reunión de mañana.
El resultado obedece principalmente al repunte inflacionario registrado en agosto, cuando la variación anual se ubicó en 5,1%, frente al 4,9% de julio.
De acuerdo con el sondeo, 20 de los analistas se mostraron en equilibrio entre lo que recomiendan y lo que esperan que decida el Emisor, mientras que Lulo Bank sugirió un recorte de 25 puntos básicos, aunque también anticipa que no habrá cambios en esta ocasión.
El consenso, sin embargo, no será unánime dentro de la junta: el 85,7% de los consultados estima que la votación se dividirá 4 a 3, con Germán Ávila, Laura Moisá y César Giraldo como los miembros que votarán por una reducción de al menos 25 puntos básicos, tal como ha sucedido en las últimas sesiones.
El repunte de los precios de alimentos —que pasaron de una inflación del 4,9% en julio al 6,1% en agosto—, junto con incrementos en bienes y servicios diversos y bebidas alcohólicas, consolidó las expectativas de mayores presiones inflacionarias en lo que resta del año. Aunque los analistas proyectan que la inflación cerrará 2025 en torno al 5% y convergerá hacia el 4% en 2026, el escenario de corto plazo exige cautela.
En un evento reciente, Leonardo Villar, gerente del Emisor, reconoció que factores internos han dificultado una reducción más acelerada de precios: los incrementos significativos del salario mínimo —que encarecieron en 11 % la contratación de personal en ese nivel— y el deterioro de las cuentas fiscales, con un déficit que superará 7 % del PIB en 2024 y se mantendrá por encima de 6 % en 2025.
“Esperamos cerrar 2025 cerca de 5 % y llegar al rango meta a mediados de 2026”, dijo.
La suspensión de la regla fiscal, recordó, elevó las tasas de los TES y aumentó la percepción de riesgo país.
En este contexto, la Junta del Banco de la República ha optado por prudencia. Desde octubre de 2024 solo ha recortado su tasa de interés en tres ocasiones hasta 9,25% y, pese a ello, la demanda interna crece a ritmos superiores al 5 % y el PIB avanza entre 2,3 % y 2,5 %.
“Queremos bajar la tasa y que la economía crezca más, pero debemos ser cautelosos”, explicó Villar al recordar que otros bancos centrales (Brasil) debieron subir sus tasas después de haberlas reducido inicialmente para combatir la inflación.
De hecho, tal como lo señala un análisis de Investigaciones Económicas, IE, del Banco de Bogotá en las minutas de julio, el grupo mayoritario de la Junta recalcó que un ajuste sustancial del salario mínimo en 2026, repitiendo lo ocurrido recientemente, sería un obstáculo para que la inflación vuelva al rango menta, limitando el espacio de recortes de tasa.
Por lo tanto, para IE, la fase de recortes en tasa solo se retomaría hasta que: 1) la inflación y sus expectativas vuelvan a mostrar una tendencia contundente hacia el rango meta; 2) exista una mejora importante de la situación fiscal; y/o 3) haya un revés en la actividad que exija flexibilizar la postura.
La decisión de mantener la tasa contrasta con el giro más expansivo de la Reserva Federal de Estados Unidos, que en septiembre recortó su tasa en 25 puntos básicos hasta un rango de 4,0%-4,25%.
Sin embargo, los analistas coinciden en que el contexto local —con inflación al alza, riesgos fiscales y la negociación del salario mínimo en puerta— limita el margen del Banco de la República para seguir esa tendencia.
Los pronósticos de los analistas consultados para el cierre de este año aún se alejan del techo del rango meta (4,0%), con una mediana de 5,0% (mayor al 4,8% reportado en julio), pero se anticipa una convergencia para 2026 (con 4,0%).
De confirmarse el consenso de la encuesta de Anif, Colombia cerrará 2025 con una tasa de intervención de 9,25%, manteniendo una postura monetaria restrictiva. El mercado anticipa que solo a partir del segundo semestre de 2026 podría haber espacio para recortes más sostenidos.
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