El salario mínimo podría superar los $1,7 millones en 2026. Aunque un alza de doble dígito mejoraría los ingresos de los trabajadores, también encarecería la contratación y dificultaría alcanzar la meta de inflación
El salario mínimo en Colombia podría superar los $1,7 millones en 2026, incluyendo el auxilio de transporte, si se mantiene la tendencia de incrementos reales de los últimos años. La negociación, que se dará en medio de un ambiente político y electoral, ya anticipa un aumento de doble dígito con efectos que van más allá del bolsillo de los trabajadores.
Si el Gobierno decreta un alza del 10%, el salario básico pasaría de $1.423.500 a $1.565.850 mensuales. El auxilio de transporte, hoy en $200.000, subiría a $220.000. Así, el ingreso mínimo legal de un trabajador formal alcanzaría los $1.785.850.
El ministro de Hacienda, Germán Ávila, reiteró tras la última junta del Banco de la República que la política oficial seguirá siendo garantizar incrementos por encima de la inflación: “Vamos a mantener la tendencia de los últimos tres años, con aumentos reales del salario mínimo”.
De acuerdo con Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, en los últimos cuatro gobiernos el mayor aumento real del salario mínimo siempre se ha registrado en el último año del mandato. Si se repite el patrón, el ajuste podría superar el 12%, lo que significaría un incremento real cercano al 7%, un nivel no visto en cuatro décadas.
“Existe una alta probabilidad de un aumento desbordado del SMLV, apuntándole a $1,6 millones en 2026, consistente con un ajuste de +12,4%”, señala el reporte del banco.
Impactos económicos y laborales
Un aumento de esta magnitud elevaría temporalmente el ingreso de los trabajadores formales, pero también traería costos. Según el mismo informe, un ajuste real de 7 puntos podría frustrar la meta inflacionaria del Banco de la República por sexto año consecutivo.
Mauricio Guzmán, estratega de inversiones en Sura Investments, advierte que un escenario con salario mínimo creciendo al 10% y una inflación en torno al 5% bloquea la política monetaria: “Posiblemente no haya más recortes de tasas este año”, señaló. Eso prolongaría el costo financiero para hogares endeudados y empresas.
Desde la academia, David Pérez-Reyna, profesor de la Universidad de los Andes, cuestiona la sostenibilidad de incrementos tan altos: “Si es más caro contratar, las empresas van a emplear menos trabajadores y muchos terminarán en la informalidad. Una medida diseñada para beneficiar a los más pobres puede terminar afectándolos”.
Alcance real del ajuste
En Colombia, apenas unos tres millones de trabajadores ganan el salario mínimo, mientras que la mayoría recibe menos o se encuentra en la informalidad. Por eso, aunque el aumento beneficia a un grupo reducido, sus efectos se extienden a toda la economía: eleva costos de contratación, presiona la inflación y debilita el empleo formal, según los analistas.
La Corte Constitucional exige que el ajuste cubra, como mínimo, la inflación, y la productividad se utiliza como referencia adicional. Sin embargo, en un año electoral, la presión política por decretar un aumento significativo será determinante.
Los expertos coinciden en que un alza de doble dígito en 2026 consolidaría un incremento histórico, pero también dejaría un panorama de tensiones inflacionarias, menor dinamismo del empleo formal y un margen de maniobra reducido para la política monetaria, justo en un momento en el que el país requiere señales de estabilidad.
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