Bre-B ya opera en Colombia con pagos entre personas y comercios, pero pronto se desplegarán nuevas soluciones como el desembolso de créditos, recaudo de impuestos, pagos de nómina y más, todo con un costo $0 durante tres años.

“Es una jugada maestra que busca acelerar la competencia, la innovación y la inclusión”, dice en entrevista con Forbes Sonia Gómez, directora senior de Consultoría de Soluciones de ACI Worldwide, la compañía encargada de proveer la infraestructura tecnológica de Bre-B, que entró a operar este lunes 6 de octubre.

El Banco de la República lleva más de tres años desarrollando el Sistema de Pagos Inmediatos (SPI), que promete transformar la forma en que los colombianos se relacionan con el dinero. En este proceso, ACI Worldwide se sumó al ecosistema en 2022, cuando participó en la licitación del proyecto, y fue seleccionada en 2023 como proveedor tecnológico del banco central.

Aunque Colombia ya contaba con jugadores relevantes en el segmento de pagos -como Credibanco, Redeban y ACH Colombia-, el Banco de la República optó por un actor global con experiencia comprobada. ACI Worldwide tiene 11 infraestructuras centrales y opera 26 sistemas de pagos nacionales y regionales en todo el mundo. Con 50 años de trayectoria en la industria y más de una década gestionando SPIs, similares a Bre-B, su papel busca garantizar la interoperabilidad y estabilidad del nuevo sistema.

Además de gestionar la infraestructura general, ACI provee la tecnología de Drixi, el único riel público dentro de Bre-B. Según Gómez, este componente permitirá habilitar la mayor cantidad de casos de uso posibles, incluso aquellos que no resulten atractivos o rentables para los jugadores privados. Entre ellos, menciona operaciones que involucran al Estado, como el recaudo de impuestos o el desembolso de subsidios.

Drixi también es el riel para integrar a todas las entidades del sistema financiero y aumentar la competitividad. “Si alguien está pensando en costos y es más barato en Drixi, ¿por qué no hacerlo allí?”, señala la ejecutiva.

También sobre los costos explicó que Bre-B contará con un periodo de gratuidad de tres años. Posteriormente, el Banco de la República aplicará un cobro de 6,26 pesos por transacción asociado al directorio federado, donde se almacenan las ‘llaves’. Este esquema se mantendrá durante 15 años, tras los cuales las reglas podrían cambiar.

“Dependerá de cada banco cómo transfiere ese costo a la industria”, añadió Gómez. “Ahora vemos ofertas para atraer usuarios; si eso continúa, es posible que en los casos de pagos entre personas no se trasladen los costos al usuario final”.

De otro lado, la ejecutiva destacó que entre los casos de uso que estudia el Banco de la República figuran el pago de servicios, peajes, transporte público, nómina, dispersión de fondos, pagos automáticos (como los de las plataformas streaming), además del desembolso y recaudo de créditos. ACI también ha compartido su experiencia global en otras aplicaciones, como los pagos transfronterizos (cross-border) y los pagos con líneas de crédito aprobadas, que permitirían a las entidades financieras monetizar el ecosistema a través de intereses. Finalmente, Gómez resalta una de las innovaciones que prepara el banco central: el “request to pay”, una función para enviar solicitudes de cobro.

En general, el SPI en Colombia busca generar liquidez, especialmente para los microcomercios que viven de las ventas del día, incluir a todos los actores de la industria financiera -solo del sector cooperativo se han sumando 131 entidades- y ayudar a la reducción del efectivo llevando a miles de colombianos a mejores oportunidades financieras.

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