Cali dio el primer paso hacia la movilidad digital en Colombia al permitir que los pasajeros del MIO paguen con tarjetas o dispositivos sin contacto, en un modelo de pagos abiertos que busca reducir el uso de efectivo, fomentar la inclusión financiera y acercar al país a los estándares internacionales de transporte inteligente.

Cali se convirtió en la primera ciudad del país en permitir que los pasajeros del sistema MIO paguen su pasaje con tarjetas débito, crédito o dispositivos móviles, en un modelo de pagos abiertos que marca un nuevo paso en la digitalización del transporte urbano en Colombia y América Latina.

La iniciativa, en la que participaron entidades del sector financiero y operadores del sistema, adopta estándares tecnológicos como EMV y pagos sin contacto, los mismos que se utilizan en comercios y plataformas digitales. Esto permite que tanto usuarios locales como visitantes extranjeros puedan validar su ingreso con cualquier tarjeta bancaria o billetera digital, sin necesidad de usar efectivo o recargar una tarjeta exclusiva del sistema.

Según Úrsula Borrero, vicepresidenta de aceptación de Mastercard, esta integración representa un avance hacia una experiencia de movilidad más práctica y segura: “lo que buscamos es que las personas puedan usar el mismo medio de pago en todo su día a día, desde tomar el transporte público hasta comprar un café o hacer mercado”.

El proyecto también busca cambiar la forma en que los ciudadanos se relacionan con el dinero. Aunque el 94% de los colombianos tiene acceso a un producto financiero, el uso del efectivo sigue siendo dominante representando el 78% de las transacciones. En ese contexto, el transporte masivo se plantea como un punto de entrada a la economía digital.

“Cuando una persona empieza a usar su tarjeta en el transporte masivo, incrementa su uso en otras categorías entre un 20% y un 25%. Es una forma de vivir los beneficios de la digitalización y reducir la dependencia del efectivo”, explicó Borrero.

Este cambio de hábito tiene efectos directos en la formalización de las economías locales y en la eficiencia de los sistemas de transporte, al disminuir la evasión y mejorar el control de los flujos transaccionales.

Detrás del nuevo sistema hay una infraestructura que combina la tecnología contactless con mecanismos de tokenización, lo que permite realizar pagos desde relojes inteligentes o teléfonos móviles sin exponer información sensible. Cada transacción pasa por validaciones que garantizan los mismos estándares de seguridad que en los pagos de comercios o plataformas digitales.

Además, el modelo ofrece ventajas para la planeación urbana: al digitalizar las operaciones, las autoridades y operadores pueden acceder a datos sobre movilidad, horarios de mayor demanda y patrones de viaje, información clave para diseñar estrategias de transporte más sostenibles y eficientes.

El caso de Cali se suma a una tendencia que ya se ha extendido por más de 20 ciudades latinoamericanas, entre ellas Buenos Aires y San José de Costa Rica, donde el transporte público opera bajo sistemas de pago interoperables.

Mastercard proyecta que el modelo se replique próximamente en otras capitales colombianas y en sistemas urbanos de la región. “Las principales ciudades del país ya tienen claro el potencial de esta tecnología. El reto es acelerar los tiempos de implementación para que la experiencia sea una realidad en más lugares”, indicó Borrero.

Con esta adopción, Colombia se integra a una red global de movilidad digital que promueve pagos más ágiles, seguros y conectados con los estándares internacionales del transporte moderno.

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