En Oracle AI World, Ellison planteó un futuro en el que los modelos multimodales aprovechan los datos privados de las empresas, mientras Oracle construye la infraestructura, desde plantas eléctricas hasta bases de datos, para hacerlo posible.
El momento de la IA para Oracle, una de las compañías que más se ha beneficiado recientemente del auge de esta tecnología, tiene tanto de visión como de escala.
A sus 81 años, aún apareciendo sentando en un sofá, la de Larry Ellison sigue siendo la presentación más esperada del Oracle AI World (antes Oracle Open World), la conferencia insignia anual de la compañía, de la que es cofundador y director de tecnología.
En la edición de este año, en Las Vegas (Estados Unidos) afirmó el martes que la primera fase de la inteligencia artificial, la de entrenar enormes modelos multimodales, ha encendido “el negocio más grande y de crecimiento más rápido en la historia humana”.
El verdadero premio, dijo, será la segunda fase: usar esos “cerebros electrónicos extraordinarios” para resolver problemas complejos en salud, finanzas, seguridad pública y más.
“La IA lo cambia todo”, apuntó Ellison, que en cálculos de Forbes tiene una fortuna de US$359.000 millones. “La oportunidad mucho más grande es lo que comenzamos a resolver con estos cerebros”.
La propuesta de Ellison, se basa la simple idea de que los modelos entrenados con datos abiertos solo se vuelven realmente valiosos cuando pueden razonar sobre datos privados de alto valor, de forma segura.
“La mayoría de los datos de alto valor del mundo ya están en una base de datos Oracle”, señaló, añadiendo que la compañía ha rediseñado su producto insignia en una “base de datos con IA” que puede vectorizar datos empresariales y conectarlos, mediante generación aumentada por recuperación (RAG), con el modelo que el usuario elija (Grok, ChatGPT, Gemini, Llama, etc.).
La nueva Oracle AI Data Platform formaliza ese enfoque, con grandes integradores que, según la compañía, han comprometido más de US$1.500 millones para desarrollar casos de uso.
Esa visión llega acompañada de una ola de acuerdos multimillonarios y expectativas que han convertido a Oracle en una de las grandes historias bursátiles de 2025.
En septiembre, OpenAI reveló una alianza “que supera los US$300.000 millones” a cinco años, con capacidad que comenzará a aumentar en 2027, una noticia que impulsó las acciones de Oracle cerca de un 35% ese mismo día.
La empresa también dijo a sus inversionistas que sus ingresos en la nube impulsados por IA podrían alcanzar los US$144.000 millones para el año fiscal 2030.
Los anuncios recientes evidencian la carrera por el cómputo. Esta semana, Oracle informó que desplegará decenas de miles de chips de IA MI450 de nueva generación de AMD a partir de 2026, ampliando su estrategia de GPU más allá de Nvidia.
Los ejemplos de Ellison en el escenario fueron deliberadamente concretos. Predijo que los robots guiados por IA superarán a los cirujanos porque su “visión es microscópica” y sus “manos” más precisas. Mostró un agente de IA que ayuda a los médicos a encontrar “la mejor atención posible totalmente reembolsable”, cruzando en tiempo real literatura médica, datos de pacientes y reglas de seguros.
También describió sensores metagenómicos capaces de detectar patógenos y cánceres en etapa temprana a partir de una sola muestra de sangre, drones que detectan incendios forestales e incluso invernaderos construidos por robots para producir alimentos más frescos con menos agua.
El factor común de todo esto es conectar los modelos con los datos y flujos de trabajo del mundo real para eliminar fricciones a escala de ecosistema.
La diferenciación de Oracle, argumentó Ellison, es hacer ambas partes del stack de IA: “infraestructura de IA a escala” y las aplicaciones empresariales que corren sobre ella, especialmente en industrias reguladas como la salud.
“Somos la única nube que hace eso”, indicó.
Los mercados han tomado toda esta visión con mucho entusiasmo. En las últimas semanas, Ellison ha escalado al puesto número 2 del ranking global de riqueza en medio del auge de Oracle por la IA. La compañía tiene ahora una capitalización bursátil cercana a los US$853.000 millones, que la ubica entre las compañías más valiosas del mundo.
Los riesgos son latentes por los gastos de capital gigantescos, limitaciones energéticas y el desafío técnico de permitir que los modelos razonen sobre datos privados sin filtrarlos.
Pero el mensaje de Ellison fue consistente: los ganadores de la IA no solo entrenarán modelos, los industrializarán. Como él mismo lo expresó: “Nunca hemos construido una herramienta como esta”.
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