Emprendedor tecnológico. Contribuyó a la creación de tres unicornios (Niantic, Moovit, Synchronoss).

Una nota personal: vi de cerca el plan saudí de gaming desde Riad

Cuando Arabia Saudita adquirió recientemente Electronic Arts (EA) por US$55.000 millones, en la compra apalancada más grande de la historia, la operación significó mucho más que una simple adquisición de videojuegos. Representó la expresión más clara hasta ahora de una estrategia soberana para poseer y redefinir el futuro del deporte, los medios y el entretenimiento global. Yo vi esa estrategia desarrollarse de cerca.

A finales del año pasado pasé cuatro meses en Riad liderando el lanzamiento de Pokémon GO y trabajando estrechamente con Savvy y el Fondo de Inversión Pública del Reino Saudí (PIF), justo antes de la venta de Niantic. Lo que comenzó como un simple lanzamiento de un producto rápidamente se transformó en algo mucho más grande: un esfuerzo coordinado para integrar el entretenimiento interactivo en la vida cívica, el turismo e intersectar la hoja de ruta de la “Visión 2030 de Arabia Saudita”.

Recuerdo el calor que emanaba del asfalto mientras pasábamos frente a lo que debían ser mil grúas en Qiddiya. Recuerdo las reuniones nocturnas con ministros y la energía de una ciudad que no solo estaba construyendo rascacielos, sino una narrativa. Riad estaba viva de ambición, y yo tuve un asiento de primera fila para ver cómo el Reino opera en la intersección entre capital, tecnología y estrategia cultural.

Así que cuando vi el titular “PIF adquiere Electronic Arts por 55 mil millones en la mayor compra apalancada de la historia”, no me sorprendió. Ya había visto “el juego detrás del juego” de cerca, y pocos lo juegan mejor que Arabia Saudita.

Arabia Saudita no sólo compró un estudio de videojuegos. Aseguró la infraestructura para un futuro en el que los eventos en vivo, las plataformas de gaming y las experiencias de los fans formen parte de un mismo mundo inmersivo. Esta es la “convergencia entre los átomos y los bits”, no en teoría, sino en la práctica.

Esto no se trata de videojuegos. Se trata de poseer el escenario global del entretenimiento

Electronic Arts no es un editor cualquiera. Se encuentra en la cima de las franquicias deportivas más icónicas del mundo: EA FC (antes llamado FIFA), Madden, F1, UFC, y llega a más de 265 millones de jugadores. EA ya es el hogar virtual del fandom deportivo moderno.

PIF no solo compró un gran creador de videojuegos. Aseguró el escenario donde la próxima era del deporte será jugada, vista y monetizada, todo dentro de un mismo ecosistema.

Así podría verse el futuro cuando los “átomos y los bits” realmente convergen. Imaginate los siguientes escenarios:

Estás marcando un gol en el último minuto en EA FC con Cristiano en el Estadio King Fahd, y la experiencia se siente casi indistinguible de la realidad.

Estás viendo la Copa Mundial 2034 en DAZN (en parte propiedad de PIF), y sin perder un segundo, entras a ver un “highlight” jugable desde tu teléfono. O activas el modo de realidad aumentada (AR) y ves hologramas de tamaño real en tu sala.

Estás físicamente presente en Riad durante ese mismo torneo, compitiendo en un ranking de fans impulsado por la infraestructura de EA. Y, solo por diversión, Pokémon GO, parte de la adquisición de Niantic, te permite vestir a Pikachu con la camiseta de tu selección y enfrentarte a rivales en modo AR en las zonas de fanáticos de la FIFA fuera de los estadios.

Llámalo convergencia. Llámalo inmersión. Llámalo la santísima trinidad de la propiedad intelectual, la infraestructura y la interactividad. Pero no lo llames casualidad. Esto es una estrategia soberana que Arabia Saudí viene trabajando desde hace mucho tiempo.

El motor: Savvy, EA, DAZN, Qiddiya y la Visión 2030

La mejor forma de describir lo que han logrado los saudíes es una “estrategia de infraestructura”. Ellos han convertido este enfoque de capas estratégicas en una ventaja competitiva nacional.

A través de PIF y Savvy, el Reino ha construido un ecosistema coherente que abarca desde el streaming global hasta los esports y los juegos móviles, y ahora los videojuegos deportivos. ESL FACEIT, Scopely, DAZN, EA: nombres que a primera vista pueden parecer desconectados son, en realidad, piezas de un mismo rompecabezas estratégico.

Y no se trata solo de lo digital. Recuerdo haber conducido más allá de Riad hasta Qiddiya, uno de los megaproyectos ligados a la Visión 2030. Mitad obra en construcción, mitad ciencia ficción. Comercializado como la futura capital mundial del deporte y el entretenimiento, Qiddiya contará con el primer distrito de gaming y esports del mundo. Ahora imagina ese distrito impulsado por la propiedad intelectual y los motores de EA, la infraestructura de ESL, las integraciones de streaming de DAZN y la ambición de Savvy de convertir a los fans en exploradores, como hicimos en Niantic, con Qiddiya como su destino en el mundo real.

Esto no es una diapositiva perdida en una presentación de PowerPoint. He visto el sitio con mis propios ojos. El concreto ya se está vertiendo.

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Llevar EA al ámbito privado no fue solo ingeniería financiera. Fue una compra de tiempo.

Tiempo para construir. Tiempo para localizar el contenido al árabe y servir a 280 millones de jugadores de habla árabe. Tiempo para crear nuevas propiedades intelectuales sin la presión de los resultados trimestrales. Con 20 mil millones en deuda y 36 mil millones en capital, esto no es una jugada de corto plazo. Es la Visión 2030 de Arabia Saudita: convertir al Reino en el epicentro mundial del gaming.

Y para quienes se preguntan si el PIF interviene en la gestión de sus empresas, no lo hizo en Niantic. Tampoco en Scopely. Respaldan equipos audaces. Te dejan liderar.

Una apuesta arriesgada por el futuro del fandom

Dejémoslo claro: esto no es una victoria asegurada para PIF. El múltiplo reportado de 23 veces el EBITDA de los últimos doce meses es una prima considerable frente a otras transacciones recientes en gaming. Algunos dirían que EA enfrenta fuertes vientos en contra: fragmentación de plataformas, competencia creciente y un debilitamiento de su halo de marca. Darle la vuelta a eso mientras se alinea con DAZN, Savvy y Qiddiya no es tarea fácil. La experiencia en private equity de Silver Lake será esencial para lograrlo.

La sinergia entre EA FC y la Copa Mundial 2034 sin duda es fascinante, pero hasta que las experiencias de fanáticos de clase mundial sean una realidad, sigue siendo solo una promesa. Y claro, más allá de FC, la sinergia entre el resto del portafolio de EA es menos evidente.

Pero esto es “el juego detrás del juego”: no se trata solo de adquirir propiedad intelectual o acumular activos, sino de reconfigurar toda la cadena de valor del deporte, los medios y la cultura de una manera que solo un ecosistema respaldado por un Estado soberano puede hacerlo.

Aun así, si alguien tiene el capital, la convicción y la ambición a largo plazo para intentarlo, es PIF. No buscan retornos trimestrales. Están construyendo infraestructura nacional. A estas alturas, debería quedar claro que este acuerdo no trata solo de monetizar los juegos de EA, sino de redefinir dónde y cómo cobrará vida el futuro del deporte, el entretenimiento y la cultura.

A lo que solo puedo decir: ¡Vamos! O mejor dicho: ¡Yalla! يلا

*El autor es un emprendedor y ejecutivo tecnológico que ha ayudado a construir tres empresas valuadas en más de mil millones de dólares: Niantic, Moovit y Synchronoss. En Niantic, lideró el crecimiento global y formó parte del equipo ejecutivo que supervisó la venta de la compañía a Savvy y PIF en 2025. Puedes seguirlo en X como @ohtellez.

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