Mientras Estados Unidos y Europa flexibilizan sus políticas sostenibles, otras regiones están redoblando las apuestas. Los Emiratos Árabes Unidos financiarán US$260.000 millones a 2030 en proyectos verdes, mientras buscan fortalecer el trabajo en equipo con países como Colombia que está liderando las finanzas sostenibles en América Latina.
En pleno verano, Dubai alcanza temperaturas de hasta 50°C, con sensaciones térmicas cercanas a los 60. Según el Gobierno local, las precipitaciones han aumentado en las últimas décadas hasta un promedio de 87,3 milímetros al año, concentradas en unos 10 a 15 días de lluvias intensas durante el invierno. Pese a ser un territorio donde domina el desierto y la vegetación es escasa, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) se han consolidado como una potencia en finanzas sostenibles.
Los Emiratos se constituyeron en la década de 1970, impulsados por la riqueza derivada de la explotación y exportación de petróleo. Aunque esa fue la industria que los puso en el mapa, medio siglo después representa menos del 20% del Producto Interno Bruto (PIB). Hoy, sectores como el turismo, la construcción, los bienes raíces y la manufactura ganan protagonismo en la economía emiratí.
“La diversificación ha estado siempre en el ADN de los EAU. Cuando hablas de diversificación aquí, la gente lo entiende muy bien: llevamos generaciones haciéndolo”, afirma Vijay Singh Bains, Chief Sustainability Officer de Emirates NBD, el banco más grande de Dubai y uno de los más importantes de la región MENAT (Medio Oriente, Norte de África y Turquía). Singh atiende una entrevista con Forbes a través de videoconferencia, mientras bromea sobre cómo los 39°C de septiembre se sienten frescos para la temporada.
Singh hace parte del comité directivo de un banco que asume la sostenibilidad como prioridad. Emirates NBD está alineado con el compromiso anunciado por los EAU en la COP28 de movilizar 1 billón de dirhams -unos US$260.000 millones- hacia 2030. La entidad tiene el mayor número de sucursales con certificación LEED Platinum en el mundo y fue pionera en desarrollar un modelo que integra la sostenibilidad en los balances financieros.
“Una semana después compartí el modelo completo con 180 bancos. Me preguntaban: ‘¿Qué estás haciendo?’. Y yo respondía: ‘quiero que avancemos más rápido’”, recuerda Singh.
Gracias a ese ADN diversificador, una economía vibrante y aquella sensación de vivir al límite climático, los Emiratos se convirtieron en un referente en sostenibilidad. La región aprovecha el abrasador sol para para transformarlo en energía, cuenta con una de las plantas solares y de conversión de residuos más grandes del planeta, y opera sistemas de desalinización que garantizan que el 99% del agua potable provenga del mar; además, se suman los rascacielos sostenibles que conforman la vista panorámica de Dubai y Abu Dhabi. Todo ello ha acelerado la emisión de bonos verdes y azules en el país.
Al otro lado del mismo planeta
Otra es la situación a miles de kilómetros de distancia. Latinoamérica es una región abundante en recursos naturales: alberga el pulmón del mundo y concentra una gran diversidad de ecosistemas. Colombia, por ejemplo, es el país más biodiverso del planeta por metro cuadrado, con climas variados y precipitaciones que oscilan entre 2.000 y 3.000 milímetros anuales. Un verdadero paraíso natural donde la agenda política oscila entre extremos y las empresas aún buscan la fórmula para conciliar sostenibilidad y rentabilidad.
Aun así, en esta región el sector financiero también ha asumido un papel protagónico. “En los últimos 12 meses el mundo ha dado un paso atrás en materia de sostenibilidad. Pero Colombia no: el sistema financiero colombiano no está en greenhushing, está redoblando las apuestas”, aseguró Jonathan Malagón, presidente de la Asociación Bancaria de Colombia, durante el 7° Congreso de Finanzas para la Equidad, Sostenibilidad y Transformación.
Colombia ha marcado hitos en la región: en 2021 emitió el primer bono verde de deuda soberana, en 2022 presentó la primera taxonomía verde de América y más recientemente fue sede de la COP16. Hoy, su cartera sostenible asciende a $134 billones -unos US$34.000 millones-, cifra que supera el PIB de Paraguay o de varios países de Centroamérica.
“Colombia es líder regional en Finanzas Sostenibles. Según Sustainable Banking and Finance Network, la banca colombiana alcanzó en 2024 el mayor nivel de madurez ASG en América Latina”, dijo Malagón a Forbes.
Sin embargo, la banca no puede avanzar sola. “Colombia está haciendo muchos esfuerzos por estandarizar la regulación financiera sostenible, pero aún no está del todo consolidada. Eso genera dudas entre los inversionistas para comprometer capital”, advierte Alexander Lempka, fundador y CEO de Connect Earth, con sede en Dubai y alumni de Forbes 30 Under 30 Europa en la categoría de Impacto Social.
“Esto tiene que ser impulsado por el gobierno: el sector público debe fijar los estándares, y así el sector privado tendrá la motivación para generar rentabilidad para el cliente ofreciéndole mejores tasas en los préstamos”, enfatiza Lempka, quien ha trabajado junto a los líderes de sostenibilidad de entidades como Davivienda, Bancolombia y Grupo Aval.
Lempka explicó a Forbes que dejó Europa para establecerse en Medio Oriente porque es probablemente la mejor región del mundo para hacer su trabajo. Connect Earth ayuda a las empresas a diseñar, medir y cumplir sus objetivos de sostenibilidad, con el reto principal de garantizar rápidamente el retorno de inversión. Los árabes entienden muy bien que un proyecto sostenible es duradero en el tiempo y, por lo tanto, más valioso.
En ambos extremos del planeta, los líderes coinciden en que la sostenibilidad es un esfuerzo conjunto. Los Emiratos cuentan con una hoja de ruta clara, estrategias probadas y una trayectoria sólida en la transición verde. Colombia, por su parte, avanza en la dirección correcta y dispone de abundantes recursos naturales, pero podría acelerar el paso aprovechando las lecciones de Medio Oriente.
Ambas regiones están decididas a impulsar la agenda de sostenibilidad, en un contexto en el que países como Estados Unidos y varios europeos flexibilizan sus políticas verdes. No obstante, salvar el planeta requiere más que el esfuerzo de unos pocos: el mundo debe actuar en equipo y tomar decisiones ahora, antes de que sea demasiado tarde.
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#NuestraRevista Este es un artículo de nuestra edición de la revista Forbes Colombia de octubre. Si desea recibir esta información de primera mano en nuestra revista física, ingrese a https://forbesdigital.publica.la/library para suscribirse.
