El cofundador y CEO de Global66 contó a Forbes que la compañía es rentable desde hace más de un año y medio, tras registrar un crecimiento de 150% en volumen y más de US$5.000 millones transados.

Al hablar de Global66, el emprendedor chileno Tomás Bercovich lo hace con serenidad. En total, los clientes de la fintech han movido más de US$5.000 millones a través de su plataforma desde su creación.

“Estamos muy contentos porque hemos crecido mucho. Este año vamos creciendo más de 150% en volumen transaccionado”, dice, en entrevista con Forbes. “Solo en los últimos tres meses, más de US$1.000 millones”.

La fundó en 2018 en Santiago de Chile con la idea de construir una plataforma para mover dinero de manera simple entre países. Hoy opera en más de 70 mercados, ofrece cuentas multimoneda, transferencias internacionales y productos financieros tanto para personas como para empresas.

“Colombia, en particular, hoy día es nuestro segundo mercado más grande y está, yo creo, a seis u ocho meses de ser nuestro mercado más importante”, explica Bercovich. “Nuestros clientes en Colombia han transaccionado más de US$400 millones en lo que va del año”.

Las épocas en las que operaban en pérdidas para crecer, han quedado atrás, según cuenta.

“Somos rentables hace más de un año y medio”, afirma. “Eso nos da más dinero para invertir en nuevos productos, en mejor experiencia para el cliente y en nuevos mercados”.

De acuerdo con el CEO, adoptaron desde temprano una cultura de eficiencia que les permitió financiar su expansión con recursos propios durante casi cuatro años, sin recurrir a nueva deuda.

“Deuda no”, dice con claridad. “Capital podría ser, estamos justo en una conversación estratégica. Podríamos seguir probablemente sin levantar capital nunca más si quisiéramos. Pero también está la duda de si meterle capital y acelerar el crecimiento, el desarrollo de nuevos productos y la apertura de nuevos mercados”.

El paso de ser una empresa de remesas a una plataforma financiera integral ya se empieza a ver en sus números.

“Nuestro primer producto fue remesa, y hace tres años era más del 90% de la transaccionalidad. Hoy día las remesas están en torno al 50%”, expresa.

El otro 50% proviene del uso de cuentas globales en distintas divisas, con una propuesta que incluye rentabilidad sobre saldos. “Le ofrecemos a nuestros clientes un número de cuenta en Estados Unidos, un número de cuenta en Europa. La cuenta en dólares paga además hasta un 6% de interés anual”, explica.

En Colombia, la fintech compite con otros jugadores de rentabilidad sobre saldo como Bold, Pibank, Rappipay, Lulo y Nu, ofreciendo hasta 11% efectivo anual en cuentas en pesos colombianos.

La compañía ha invertido más de US$5 millones en su operación local, incluyendo US$3 millones en capital regulatorio, tras obtener una licencia local de Sociedad Especializada en Depósitos y Pagos Electrónicos (Sedpe) y expandir su oferta a pymes importadoras.

“Acabamos de invertir cinco millones de dólares en Colombia, tres millones solo en capital regulatorio más desarrollo y todo, para poder habilitar la plataforma Comex”, dice. “Hoy día las empresas pueden importar directamente en un ambiente digital donde se ingresan los numerales cambiarios y se hacen los informes al Banco de la República, todo de manera muy simple”.

A nivel operativo, Global66 se mueve con la velocidad de una infraestructura global que todavía depende de la modernización de los rieles financieros locales.

“El 70% de las transacciones que nuestros clientes hacen a través de Global66 se pagan en menos de cinco minutos en diferentes partes del mundo”, afirma. “Y ese 30% que no se paga instantáneamente es porque los rieles locales del país de destino no son instantáneos. Por ejemplo, Colombia sigue siendo ACH con cinco ciclos, entonces si una remesa llega a Colombia es prácticamente imposible pagarla de manera instantánea, a menos que vaya a una cuenta de Bancolombia, donde sí la pagamos prácticamente instantánea”.

Para Bercovich, las criptomonedas estables, como USDC, que están siendo usadas por otras compañías en el caso de uso de remesas, no son una solución inmediata, aunque reconoce su potencial.

“La stablecoin te permite mover el dinero de stable a stable, pero al otro lado uno tiene que hacer el off-ramp, que es bajar ese dinero a fiat para gastarlo en el día a día. Lo que realmente cambiaría las reglas del juego sería que las infraestructuras de los países sean en tiempo real”, dice. “El mundo va hacia eso, a que todos los países tengan infraestructura en tiempo real”.

El crecimiento de Global66 no ha implicado cambiar su visión original.

“Antes de fundar Global hicimos el plan de negocios y la estrategia, y hoy día la revisamos todos los años. Le hemos hecho cambios muy menores. Lo único que ha ido cambiando es el orden en que vamos desarrollando productos, pero en esencia la estrategia es exactamente la misma que cuando partimos”, apunta.

Desde la Serie A de 2021, en la que levantaron US$12 millones liderados por Quona Capital junto a Magma Partners, Clocktower y Venrex, la compañía es “siete veces más grande en ingresos” que entonces.

“Tenemos licencias hoy día en prácticamente todos los países en que operamos, cuando en ese minuto todavía no teníamos ninguna”, complementa. “Hoy nuestro producto está diversificado, nuestro revenue está diversificado, nuestros países de operación están diversificados”.

Para medir su desempeño, Global66 evita desviarse entre las métricas vanidosas.

“Nos guiamos por lo que llamamos nuestro North Star Metric, y ese hoy día son los monthly transactional users, o sea, los clientes que transaccionaron en el mes”, explica Bercovich. “No nos gustan estos vanity metrics como cuando dices ‘¿cuántos clientes tienes?’. Yo podría decir que tenemos más de tres millones de clientes, pero la realidad es que no todos están activos. Entonces seguimos cuántos clientes efectivamente transaccionan cada mes en la plataforma”.

El crecimiento también se sostiene en cultura organizacional.

“Global no es una familia, es un equipo de alta competencia”, asegura. “Lo pasamos muy bien juntos, muchos somos amigos, hacemos deporte juntos, pero nuestra familia está en la casa. En Global estamos para realmente cambiar la industria financiera y hacerle la vida más fácil a las personas y a las empresas”.

Cada año, la empresa reconoce a tres colaboradores como nuevos “cofundadores”, un gesto simbólico hacia quienes han tenido un impacto profundo en el producto y la cultura. “El construir Global66 es un esfuerzo de muchas personas. Varias de ellas llevan años poniendo todo de sí y creemos que hay que reconocer eso”, anota.

Hoy, la compañía cuenta con cerca de 360 empleados distribuidos en oficinas en Santiago, Lima, Buenos Aires y Bogotá.

“Tenemos más de 100 cargos abiertos hoy día y el país donde más estamos contratando talento es Colombia”, dice Bercovich. En los próximos meses abrirán operaciones en cinco nuevos países de Latinoamérica y establecerán presencia empresarial en Europa.

En el día a día, el CEO mantiene una disciplina metódica.

“Tratamos de planificar nuestras semanas y tenemos una planilla que se llama ‘Prioridades de impacto’. En esa planilla cada uno tiene que llenar las una, dos, tres, cuatro cosas que quiere lograr esa semana, las que realmente cree que van a mover la aguja”, recalca. “Entre Cristóbal y yo conocemos a todas las personas que van a entrar a Global66, aunque sea 15 minutos, porque creemos que es fundamental para mantener la cultura”.

Ahora, la fintech que opera con flujo positivo, tiene un modelo que privilegia la eficiencia sobre la velocidad. Bercovich, con tono de convicción, dice que si quisieran, pudieran “seguir probablemente sin levantar capital nunca más”.

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