El 73 % de los colombianos tiene una billetera digital y el 30 % ya la usa para pagar o comprar, consolidando un cambio estructural en la relación con el dinero.
Colombia está viviendo una transformación silenciosa en la forma en que sus ciudadanos manejan el dinero, impulsada por la expansión de productos digitales y una creciente confianza en el sistema. En solo cinco años, el país avanzó siete puntos en inclusión financiera —de 38 en 2021 a 45,4 en 2025—, según la quinta edición del Índice de Inclusión Financiera (IIF) del Banco de Ideas de Credicorp.
El informe, que evalúa acceso, uso y calidad percibida del sistema financiero en ocho países latinoamericanos, muestra que los colombianos confían cada vez más en los canales digitales, si bien el uso del efectivo sigue siendo mayoritario, con más de un 70% de las transacciones.
Hoy, el 73 % de la población tiene una billetera digital, una de las cifras más altas de la región, solo detrás de Argentina (77 %). Estas herramientas se convirtieron en la puerta de entrada más común al sistema financiero, superando a las cuentas de ahorro (38 %) y a las tarjetas de crédito (13 %). Además, tres de cada diez personas ya las usan para comprar o pagar, mientras que el 71 % realiza transferencias a través de ellas, dejando atrás al internet banking y las apps bancarias.
Actualmente, el 20 % de los colombianos se encuentra en el nivel Alcanzado de inclusión financiera —cinco puntos más que en 2021—, mientras que la proporción en el nivel Bajo cayó del 50 % al 33 %. Es un salto que revela no solo mayor acceso, sino también una reducción significativa en las brechas del sistema.
La formalización de los ingresos también avanza: el 46 % de los ciudadanos ya recibe pagos en cuentas propias (antes era 30 %), lo que refleja una menor dependencia del efectivo y una relación más activa con el sistema financiero. De hecho, la frecuencia de uso mensual de productos financieros subió de 3,7 a 5,2 veces en el mismo periodo.
“Hace cinco años nació el Índice de Inclusión Financiera como una herramienta para diagnosticar y monitorear las brechas. Este análisis permite orientar políticas públicas y estimular la innovación privada”, explicó Gianfranco Ferrari, CEO de Credicorp.
