El Emisor sigue dividido: cuatro miembros votaron por mantener la tasa de intervención en 9,25% y tres por bajarla. La inflación estancada, el déficit y el salario mínimo, los factores que siguen pesando.
La Junta Directiva del Banco de la República mantuvo por cuarta vez consecutiva su tasa de intervención en 9,25%, reflejando una postura de cautela ante un escenario en el que los riesgos internos superan los vientos externos favorables.
Aunque la normalización de la política monetaria de la Reserva Federal amplía el diferencial de tasas y refuerza la apreciación del peso, el Emisor priorizó las presiones locales: una inflación y expectativas aún elevadas, un deterioro fiscal creciente y la incertidumbre sobre el salario mínimo de 2026, todo en medio de una actividad económica más resiliente de lo previsto.
Tal como ya venía ocurriendo en sesiones anteriores, cuatro directores (el gerente Leonardo Villar, Mauricio Villamizar, Bibiana Taboada y Olga Lucía Acosta) votaron a favor de la decisión adoptada, dos por una reducción de 50 pbs y uno por un recorte de 25 pbs.
Las minutas reveladas a comienzos de octubre muestran que el bloque mayoritario que ha votado por mantener la tasa en 9,25% argumenta que persisten riesgos inflacionarios y que las condiciones actuales no justifican mayores recortes.
Señalan que la inflación se ha estancado por encima del 5% y que la inflación básica sin alimentos ni regulados se mantiene alrededor de 4,8% desde hace seis meses. Según el grupo, el proceso de desinflación sigue siendo incierto, pues depende de la evolución de los precios de alimentos y de los regulados, afectados por las tensiones en el sistema energético.
Además, los miembros más conservadores alertaron sobre factores internos que podrían presionar la demanda y los precios, como el mayor déficit fiscal, el riesgo de un incremento excesivo del salario mínimo para 2026 y el aumento de las expectativas de inflación para los próximos años, que podrían reforzar la inercia inflacionaria.
Por su parte, los tres directores que han votado por reducciones entre 25 y 50 puntos básicos en la tasa de interés consideran que la postura del grupo mayoritario es “demasiado cautelosa”, dado que en lo corrido del año solo se ha recortado en 25 puntos.
A su juicio, mantener una política tan restrictiva dificulta la reactivación del crecimiento y no acompaña el esfuerzo nacional por consolidar la recuperación económica.
