El repunte de precios en el tercer trimestre, impulsado por alimentos y costos laborales, llevó al equipo técnico a ajustar sus previsiones de inflación, aunque espera que el proceso de desinflación continúe hacia 2026.
El equipo técnico del Banco de la República revisó al alza sus pronósticos de inflación para 2025 y 2026, tras constatar que los precios aumentaron más de lo esperado durante el tercer trimestre de este año.
En su Informe de Política Monetaria, el Emisor estima ahora que la inflación se ubicará en 5,1 % al cierre de 2025 (en vez de 4,7%) y en 3,6 % en diciembre de 2026 (en vez de 3,2%), cifras que reflejan una convergencia más lenta hacia la meta del 3 %.
En septiembre, la inflación anual se situó en 5,2 %, impulsada por los incrementos en los precios de los alimentos —en especial los perecederos— y de los bienes. La inflación básica, que excluye los componentes más volátiles, permaneció estable alrededor del 4,8 %, lo que sugiere presiones persistentes en la demanda y los costos laborales, pese a un dólar más bajo de lo previsto.

El Banco explicó que las sorpresas al alza se concentraron en los alimentos y algunos servicios, en un contexto de mayor consumo de los hogares, una recuperación de la inversión y una mejora del empleo urbano, que ha elevado el ingreso disponible. Las remesas, los buenos precios del café y una mayor confianza del consumidor también han sostenido el gasto privado.
Aunque el equipo técnico mantiene su expectativa de que la inflación converja gradualmente a la meta, advierte que el proceso será más lento debido a las presiones de oferta y a una serie de riesgos al alza: el aumento del salario mínimo en 2026, la volatilidad del tipo de cambio, los ajustes en tarifas de energía y gas, y el impacto de los conflictos geopolíticos.
En paralelo, el Banco prevé que la economía crezca 2,6% en 2025 y 2,9% en 2026, apoyada por la inversión en maquinaria e infraestructura y por unas tasas de interés que se reducirían gradualmente a medida que la inflación ceda. No obstante, reconoce que la incertidumbre fiscal y política podría limitar el ritmo de recuperación.
