La sobreoferta global y las prácticas de competencia desleal golpean con fuerza a la industria del acero en la región. En Colombia, la menor demanda y el alza del gas natural amenazan 50.000 empleos del sector.
La industria del acero en América Latina atraviesa una coyuntura desafiante. Con China produciendo el 56 % del acero mundial y exportando parte de su exceso de capacidad a precios artificialmente bajos, las siderúrgicas de la región enfrentan una competencia feroz que está afectando su sostenibilidad.
Según la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero), las importaciones de acero terminado y semi-elaborado desde China hacia América Latina aumentaron 233 % en los últimos 15 años, pasando de cuatro millones de toneladas en 2010 a más de 14 millones en 2024.
Este flujo masivo de productos subsidiados ha desplazado la producción local, debilitando las cadenas industriales y poniendo en riesgo cerca de 1,4 millones de empleos directos e indirectos en la región.
Ezequiel Tavernelli, director ejecutivo de Alacero, advierte que lo que está en juego no es solo la competitividad de las empresas, sino el futuro industrial del continente.
“Defender la industria es asegurar empleo, movilidad social y desarrollo económico para nuestra región”, señaló durante la cumbre Alacero Summit 2025, donde insistió en la necesidad de una estrategia común que priorice la innovación y la sostenibilidad como ventaja competitiva.
Colombia refleja con claridad esta tensión. Según la Cámara Colombiana de Productores de Acero de la Andi, el país enfrenta una doble presión: el aumento de las importaciones en condiciones desleales y la caída de la demanda interna, golpeada por el freno de la construcción. La combinación de ambos factores amenaza la viabilidad de las empresas y pone en riesgo más de 50.000 empleos en la cadena siderúrgica nacional.
“El entorno actual, marcado por prácticas desleales de comercio internacional y una baja demanda interna, pone bajo presión la sostenibilidad de nuestra industria”, explica Daniel Rey, director ejecutivo del gremio.
A esto se suma un nuevo obstáculo: el alza en los precios del gas natural, cuyo valor pasará de 10 a 22 dólares por millón de BTU desde diciembre, duplicando los costos energéticos y reduciendo los márgenes operativos.
En el país, PazdelRío logró cerrar con éxito su Proceso de Recuperación Empresarial (PRE) ante la Cámara de Comercio de Bogotá, con el respaldo unánime del sector financiero. La compañía, que interpreta este apoyo como una señal de confianza en su gestión y en el compromiso de sus accionistas, asegura que la salida del proceso le permitirá operar bajo condiciones más sostenibles y avanzar en su meta de consolidarse como una empresa centenaria al servicio del desarrollo nacional.
Este resultado llega en un momento especialmente desafiante para la industria del acero, afectada por la baja demanda interna y la presión de las importaciones en condiciones de competencia desleal.
El contexto internacional agrava el panorama. En agosto, Estados Unidos impuso aranceles del 50 % a varios productos de acero y aluminio, afectando a países como México, Brasil y Canadá.
Las siderúrgicas latinoamericanas han planteado la necesidad de una alianza hemisférica para enfrentar las distorsiones del mercado provocadas por China.
“Es urgente fortalecer nuestra coordinación regional y promover políticas industriales alineadas”, enfatizó Jorge Luiz Ribeiro, presidente de AcelorMittal Brasil. La región, coinciden los gremios, se juega hoy algo más que una cuota de mercado: su capacidad para sostener un futuro industrial propio.
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