El decreto modifica el Arancel de Aduanas e impone un gravamen uniforme del 35 % a trece subpartidas del sector siderúrgico, con el fin de frenar el ingreso de productos a precios más bajos que los nacionales.
El Gobierno publicó un decreto que aumenta los aranceles de importación para una amplia gama de productos siderúrgicos con el propósito de proteger la industria nacional frente al ingreso de acero a precios inferiores a los del mercado local.
Así lo establece un nuevo decreto presidencial que modifica el Decreto 1881 de 2021, por medio del cual se adoptó el actual Arancel de Aduanas para aquellos países con los que Colombia no tiene TLCs.
De acuerdo con el texto, el gravamen arancelario se fija en un 35 % para trece subpartidas, entre ellas las correspondientes a barras y perfiles de acero, tubos, clavos, tornillos y estructuras metálicas.
La medida fue recomendada por el Comité de Asuntos Aduaneros, Arancelarios y de Comercio Exterior en su sesión del 7 de noviembre, tras constatar que los productos importados ingresaban al país a precios significativamente menores que los ofrecidos por los productores locales, debilitando su competitividad.
El decreto —suscrito por el ministro de Hacienda, Germán Ávila Plazas, y la ministra de Comercio, Diana Marcela Morales— busca “promover la competitividad nacional y el empleo” y entrará en vigencia quince días después de su publicación en el Diario Oficial.
Según el Ministerio de Comercio, la decisión se enmarca en las facultades constitucionales que permiten al Ejecutivo modificar aranceles para regular el comercio exterior y proteger sectores estratégicos de la economía.
El documento advierte, además, que la falta de una norma que establezca criterios claros para la aplicación de los llamados “aranceles inteligentes” había generado dificultades para controlar el ingreso de productos con precios artificialmente bajos. Por ello, el incremento unificado al 35 % busca dar certeza técnica y coherencia regulatoria al proceso de nacionalización de estos bienes.
La medida llega en medio de una coyuntura desafiante para la industria del acero. En Colombia, el sector enfrenta una caída en la demanda interna —particularmente por el freno de la construcción— y un fuerte incremento en los costos energéticos. A nivel regional, la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero) ha advertido sobre el impacto del avance chino, que hoy concentra el 56 % de la producción mundial y exporta parte de su sobreoferta a precios subsidiados.
