Tatiana Arcila, junto a sus hermanos Andrés y Esteban, convirtieron crisis de la familia en el motor para fundar SOS Asistencia, una compañía que hoy ofrece más de 300 servicios para hogares y empresas, operando en Colombia, Chile y Estados Unidos.

El día que un tubo roto inunda la sala de una casa, lo que sigue es angustia, cancelaciones de reuniones, arreglos improvisados y sobre todo, lidiar con la incertidumbre.

Ese tipo de momentos son la razón de SOS Asistencia, una compañía fundada en Cali por los hermanos Tatiana, Andrés y Esteban Arcila, que ofrece una red de “médicos del hogar” que atienden desde plomería y electricidad hasta vidriería, cerrajería, desinfección profesional, instalaciones y obra civil.

Lo hacen todos los días, con técnicos propios, en 14 ciudades de Colombia, siete regiones de Chile y, más recientemente, cinco ciudades del sur de Florida. La promesa es resolver emergencias en menos de 60 minutos.

Tatiana Arcila recuerda con precisión un quiebre que marcó la historia familiar. Su padre enfermó y, en medio de la incertidumbre, los tres hermanos se encontraron alrededor de la necesidad de sostener lo construido. Fue el momento de decidir: seguir carreras corporativas seguras o jugársela por un emprendimiento propio. Tatiana ya tenía una trayectoria en Bogotá, Andrés trabajaba en Australia y Esteban en Cali había levantado una pequeña constructora para proyectos menores. La apuesta fue lanzarse juntos.

“Somos tres hermanos, socios, pero somos muy diferentes en cómo actuamos y nos complementamos muy bien en la compañía”, dice Tatiana, quien lo define como un pacto vital: “Ha sido la mejor invitación que me han hecho en mi vida”.

El momento decisivo llegó cuando Armar Espacios, el primer emprendimiento de Esteban, firmó un contrato de exclusividad que se convirtió en camisa de fuerza. La caída fue dura: de 130 colaboradores pasaron a siete en cuestión de meses. Pero en lugar de desaparecer, los Arcila convirtieron la crisis en punto de partida.

Fue así como Nació SOS Asistencia buscando profesionalizar un sector plagado de informalidad y crear un modelo que pudiera escalar más allá de una ciudad o un país.

Ese modelo se apoya en dos rieles. El primero es la operación: técnicos contratados directamente, con dotación completa y protocolos de calidad. No son oficios improvisados, son cuadrillas que llegan a tiempo y entregan trazabilidad. “En Colombia nosotros suplimos las emergencias en 60 minutos”, afirma Tatiana. En cerraduras de acceso, la meta es 45 minutos.

El segundo riel es la tecnología. Durante años alquilaron sistemas de terceros, hasta que decidieron construir el suyo: Coral, una plataforma que conecta al cliente con el técnico, traza rutas, asigna recursos, captura evidencia y cierra órdenes en tiempo real. “Nuestro corazón es tecnológico. Todo el servicio es manejado con tecnología”, explica.

La apuesta no es solo logística. También es cultural. “Estamos transformando un empleo y un gremio informal y estamos llevando a que tenga valor”, dice Tatiana.

En un sector donde el rebusque era la norma, SOS ofrece estabilidad: seguridad social, planes de carrera, formación constante. Los entrenamientos incluyen manuales y microlecciones digitales, desde cómo instalar un televisor hasta protocolos de gas o plomería.

“Hoy formamos a nuestros equipos y gran parte de las capacitaciones de formación son online. Nosotros se los montamos, ellos las hacen, hacen quizzes y quedan con una certificación nuestra de cada uno de esos servicios”, cuenta.

La data amplifica el modelo. Con más de 700.000 servicios ejecutados, SOS puede predecir dónde se dispararán las emergencias. Tubos que revientan en ciertas épocas, cortos eléctricos en barrios con infraestructura antigua, vidrios quebrados durante temporadas de calor. El objetivo es anticiparse, ajustar inventarios y programar mantenimientos preventivos. La inteligencia artificial ya se integra a los entrenamientos y pronto permitirá detectar patrones de falla con semanas de anticipación.

En Estados Unidos, el sur de Florida es la apuesta ahora. Andrés vive en Miami desde hace casi dos años para liderar la expansión. La densidad residencial, la alta rotación de arrendamientos y los daños por lluvias son caldo de cultivo para un servicio que vende tiempo y tranquilidad. Hoy ya operan en cinco ciudades.

La validación internacional llegó en 2018, cuando fueron seleccionados en Milán como parte de la red Endeavor. Desde entonces, la comunidad de mentores les ayudó a estructurar la junta directiva, ajustar métricas y perfeccionar su narrativa. Para un negocio que podía confundirse con una bolsa de oficios, fue clave posicionarse como lo que realmente es: una empresa de servicios con base tecnológica.

El mayor desafío ahora no es la operación sino la cultura. Tatiana lo reconoce: contratar con rigor, formar sin pausa y corregir rápido cuando alguien no encaja. Pero la convicción es firme: estabilidad, dignificación del oficio y una propuesta de valor que cierra el círculo con clientes y técnicos.

SOS Asistencia dice competir en confianza, trazabilidad y continuidad. Si Coral logra cumplir la promesa de predicción, el futuro será menos apagar incendios y más evitarlos. Como dice Tatiana: “Nuestro corazón es tecnológico”.

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