Un análisis de AmCham revela que el 72 % de los productos colombianos queda exento del arancel recíproco y redefine las oportunidades sectoriales, con alivios directos en petróleo, café, oro, frutas, plásticos técnicos y productos de alto valor.
La reciente orden ejecutiva del presidente Donald Trump elimina el recargo recíproco del 10% para una lista ampliada de productos que Estados Unidos no produce o produce de forma insuficiente, y ajusta el tratamiento de otros bienes que se benefician de acuerdos de comercio y seguridad.
Para Colombia, esto se traduce en un salto de 21 puntos porcentuales en la parte de la canasta exportadora protegida frente a ese recargo.
Según un análisis técnico de AmCham Colombia, el decreto estadounidense elimina el arancel recíproco del 10 % para el 72 % de la canasta exportadora del país, frente al 51 % previo, lo que amplía de manera sustancial el universo de productos con acceso preferencial al mercado estadounidense.
El impacto no es menor: de acuerdo con el estudio, el 94 % de la canasta exportadora colombiana tiene oportunidades medias o altas de crecimiento, siempre que las empresas logren alinear su clasificación arancelaria, estándares técnicos y logística a las nuevas exigencias del sistema estadounidense.
Esto significa que casi todo lo que Colombia vende a Estados Unidos —desde petróleo, café y frutas hasta plásticos técnicos, maquinaria, químicos orgánicos y cacao— puede escalar participación si se adapta a los nichos de valor del mercado.
Según el Dane, entre enero y septiembre de 2025 las exportaciones de Colombia hacia Estados Unidos crecieron 3,1% frente al mismo periodo de 2024, al alcanzar US$11.141 millones. El dinamismo estuvo impulsado por las ventas no minero energéticas, que aumentaron 14,1 %, y dentro de estas por el sector agropecuario, que creció 30 % en ese periodo.
“Estamos hablando de sectores que generan alrededor de cinco millones de empleos en todo el país. Por eso es estratégico reforzar la diplomacia económica, la cooperación con Estados Unidos y la seguridad jurídica interna. Ese es el triángulo que preserva la confianza de los empresarios y atrae nueva inversión”, subrayó Lacouture.
La ampliación de la exención beneficia principalmente a sectores como petróleo, oro, café, frutas, material eléctrico, plásticos técnicos, preparaciones alimenticias y cacao. Todos ellos mantienen o adquieren ventajas competitivas frente a competidores asiáticos y latinoamericanos, aunque su potencial dependerá de la capacidad de demostrar trazabilidad, sostenibilidad y cumplimiento regulatorio, elementos cada vez más determinantes para los importadores estadounidenses.
El informe advierte que la nueva estructura no garantiza crecimientos automáticos. En varios sectores, la ventaja arancelaria es solo parcial y exige precisión técnica: el beneficio depende de la subpartida exacta en el sistema estadounidense (HTSUS), por lo que cada exportador debe verificar línea por línea si su producto queda cobijado por la exención. Además, la oportunidad se mide tanto por el alivio directo como por la posibilidad real de competir bajo estándares más estrictos.
Aun así, el diagnóstico es optimista: con una canasta diversificada y una creciente demanda de proveedores confiables en Estados Unidos, Colombia tiene espacio para consolidar nuevas posiciones en cadenas de suministro estratégicas. El reto será convertir el alivio arancelario en contratos, volúmenes y sofisticación exportadora.
