La fintech colombiana, que procesa pagos debitando directamente cuentas bancarias y ya conecta más de 10.000 entidades financieras y mil millones de cuentas en cuatro países, usará la ronda semilla liderada por Global PayTech Ventures para expandirse a 30 mercados europeos en 2026.
Druo, una fintech colombiana, fundada por Alejandro Pinzón y Simón Pinilla, cerró una ronda de inversión semilla liderada por Global PayTech Ventures (GPT), el fondo creado por Javier Pérez, ex presidente de Mastercard para Europa y América Latina.
El monto de la transacción no fue revelado, pero si se filtró que la compañía quedó valuada en US$22 millones. La compañía dijo que el nuevo capital impulsará la expansión de la compañía hacia los 30 países de la Unión Europea en 2026 y reforzará su operación en Estados Unidos, México, Perú y Colombia.
Druo se especializa en un modelo que, en lugar de pasar por las redes de tarjetas, carga directamente las cuentas bancarias de los clientes. Su red propia de débito permite a las empresas cobrar pagos recurrentes o puntuales de personas y compañías, reduciendo el número de intermediarios y bajando las comisiones a alrededor de 0,5%, frente al 3%–5% típico de los sistemas tradicionales. La empresa asegura además que su infraestructura reduce hasta 25 veces el riesgo de fraude.
“Estamos dándole al mundo una forma radicalmente mejor para que las empresas acepten pagos”, explicó Alejandro Pinzón, CEO de Druo, en una entrevista con Forbes. “Eliminamos casi una docena de intermediarios y construimos una nueva infraestructura que reemplaza un sistema obsoleto”.
Según el directivo, “con Druo, los comercios acceden a algo que nunca tuvieron: pagos directos, seguros y prácticamente sin costo.”
La compañía nació de una inconformidad compartida. Antes de fundar Druo, Pinzón y Pinilla coincidieron en SumUp, una empresa europea de pagos donde lideraron expansión en mercados como Colombia, Perú, Australia y Estados Unidos. Ahí chocaron de frente con los límites de la infraestructura actual: ACH, tarjetas y SWIFT, sistemas diseñados hace más de medio siglo.
“Decidimos no mejorar el sistema de pagos tradicional, sino construir uno completamente nuevo, diseñado como debería ser desde cero”, explica Pinzón.
Su socio lo resume con una metáfora: “Como lo dijo Henry Ford, si él hubiera preguntado a las personas qué querían en su momento, habrían dicho un caballo más rápido, cuando en realidad la solución era un automóvil”, recuerda Simón Pinilla.
Para los fundadores, el problema no es solo técnico, sino social. Pinilla describe un andamiaje de pagos donde pueden intervenir más de 12 actores por cada transacción, encareciendo el proceso y elevando la barrera de entrada. “En otras palabras, el sistema actual castiga al que cobra y excluye al que quiere pagar. Eso es profundamente injusto”, señala.
En América Latina, donde solo cerca del 30% de las personas tiene tarjeta de crédito, eso significa que siete de cada diez quedan fuera de muchos servicios globales de educación, salud y entretenimiento.
Druo afirma estar construyendo “la primera red global de débito directo” a cuentas bancarias y otros vehículos de valor. Hoy la plataforma está conectada a unas 10.000 instituciones financieras y permite cobrar a más de 1.000 millones de cuentas bancarias.
Desde 2022 ha procesado alrededor de US$294 millones, y solo en el tercer trimestre de 2025 movió US$57,8 millones, un crecimiento interanual de 188 %. En total suma 3,2 millones de transacciones, atiende casi un millón de usuarios finales y opera en más de 13 industrias, desde SaaS y servicios financieros hasta educación, seguros, telecomunicaciones y salud, con márgenes operativos superiores al 60 %, según cifras de la compañía.
El modelo de negocio se apalanca en esa conexión directa con los bancos. Al eliminar intermediarios, Druo cobra tarifas que, según sus fundadores, permiten a los clientes ahorrar hasta diez veces frente a sus costos actuales de procesamiento, manteniendo al mismo tiempo altos márgenes.
“Druo demuestra que sí se puede construir una red de pagos global que sea rentable, eficiente y verdaderamente justa para quienes mueven la economía”, sostiene Pinzón.
La distribución del producto combina venta directa y alianzas. La fintech capta clientes vía prospectos que llegan a druo.com, equipos comerciales outbound y el boca a boca: muchos comercios descubren la herramienta como usuarios finales en otros negocios que ya la usan.
Además, ha firmado acuerdos con bancos y pasarelas de pago, incluyendo BBVA y Kushki, y se integra a plataformas de facturación y suscripciones, lo que le da alcance en empresas con alto volumen de recaudo mensual.
En la estrategia de capital, los fundadores se definen menos como buscadores de cheques y más como cazadores de socios estratégicos.
“Al ser una compañía que no es intensiva en capital con un modelo híper rentable, nuestra filosofía es clara: no buscamos capital, buscamos aliados”, dice Pinilla.
Eso explica el encaje con Global PayTech Ventures, focalizado en tecnología de pagos.
“La red de débito directo de Druo crea una nueva categoría en los pagos globales”, señaló Javier Pérez al anunciar la inversión. “La brillantez de Druo radica en su absoluta simplicidad: acceso directo y seguro a la fuente de los fondos.”
Cambiar una industria que lleva medio siglo funcionando con la misma lógica no ha sido sencillo.
“Ha sido un reto convencer a bancos a adoptar un modelo nuevo, construir infraestructura desde cero y mantener simplicidad en un sistema tan técnico”, admite Pinzón.
Al mismo tiempo, cree que el tamaño juega a su favor.
“Somos lo suficientemente pequeños para movernos rápido y lo suficientemente ambiciosos para cambiar el mundo”, anota.
Con un equipo de apenas 15 personas, la empresa dice procesar millones de transacciones y crecer a doble dígito mensual, apoyada en una cultura de automatización y procesos globales.
El plan ahora es convertir esa infraestructura en una red verdaderamente global.
“Queremos que cualquier empresa del mundo pueda cobrar desde cualquier cuenta del mundo. Y que cualquier persona, con solo tener una cuenta bancaria, pueda acceder a los servicios globales que hoy están reservados para unos pocos”, concreta Pinzón.
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