Adriana Aroulho, presidente de Sap para América Latina, explica cómo la compañía combina su base de datos empresariales, la adopción de nube y la integración de IA con Joule para diferenciarse en un mercado donde compite con compañías como Oracle, Microsoft y nuevos actores nativos de IA.

La presidenta de SAP para Latinoamérica, Adriana Aroulho, asegura que la región vive uno de los momentos más positivos para la compañía en tres décadas.

Con tres décadas de presencia en Colombia, SAP está acelerando su transición a la nube y fortaleciendo relaciones de largo plazo con clientes que, en muchos casos, están “renovando votos” al migrar sus sistemas tradicionales hacia SAP S/4HANA Cloud.

Su tesis es que la inteligencia artificial ya no es un complemento, sino un componente central del software empresarial.

“Nuestra visión es optimista, venimos en una trayectoria de crecimiento trimestre tras trimestre, con más clientes yendo a la nube y todos los nuevos naciendo en ella”, dijo Aroulho en entrevista con Forbes.

Lo hacen en un entorno competitivo que se ha vuelto más dinámico que nunca. Compañías como Oracle, Microsoft y Workday avanzan agresivamente en la nube, mientras compañías nativas de IA generativa introducen herramientas de automatización que presionan a los proveedores históricos de software.

La ejecutiva sostiene que SAP no aspira a competir en modelos de lenguaje ni en infraestructura, un frente liderado por los hyperscalers, sino en lo que considera su mayor activo, que son los datos.

Según SAP, más del 85% de las transacciones globales pasan por sus sistemas, generando información con contexto empresarial que alimenta su Business Data Cloud. Para Aroulho, sin datos de calidad, la IA no produce resultados transformadores.

El impulso en inteligencia artificial también se refleja en la operación interna de SAP en Latinoamérica. El equipo regional ya utiliza Joule para configurar objetivos, documentar evaluaciones de desempeño y automatizar procesos de gestión del talento.

En paralelo, la compañía lanzó un programa educativo para universidades aliadas, con acceso a su plataforma de capacitación, ante lo que identifica como la mayor preocupación de sus clientes: la escasez global de profesionales capacitados en tecnologías de IA.

La segunda gran inquietud, dice, es el temor a que la automatización reemplace funciones humanas, unida a dudas sobre seguridad en la nube. SAP afirma estar cubriendo ese frente con inversiones avanzadas en ciberseguridad y un comité de ética que sigue los 10 principios de la Unesco sobre inteligencia artificial.

El discurso coincide con un trimestre fuerte en números. SAP cerró el tercer trimestre de 2025 con 5.290 millones de euros en ingresos de nube, un crecimiento del 22%, impulsado por la alta demanda de soluciones ERP en la nube, que alcanzaron 4.586 millones de euros tras crecer 26%.

La utilidad bruta del negocio de nube llegó a 3.972 millones de euros, con un margen del 75,1%, reflejando el efecto de escala. El backlog nube subió 23% hasta 18.839 millones de euros, mostrando que los compromisos futuros siguen en expansión. En total, SAP sumó 9.076 millones de euros en ingresos, un aumento del 7%, mientras la utilidad operativa no IFRS llegó a 2.566 millones de euros, un crecimiento del 14%. La utilidad por acción subió 29%.

Latinoamérica hace parte de esa curva ascendente: en la región Américas, los ingresos cloud crecieron 13% en el trimestre. Aroulho destaca que el optimismo local en torno a la IA supera incluso el promedio regional.

En una encuesta de SAP realizada en Brasil, Argentina, Chile, México y Colombia, el 63% de las empresas afirma que la IA será un motor de eficiencia y crecimiento; en Colombia ese porcentaje sube al 69%.

La ejecutiva añade que, mientras los clientes evalúan qué procesos automatizar y qué sistemas reemplazar, SAP está trabajando con empresas del país en un torneo de innovación con IA.

De cara al cierre del año, SAP ajustó su perspectiva financiera y espera terminar 2025 con ingresos nube entre 21.600 y 21.900 millones de euros, y con una utilidad operativa en el rango alto de su guía, entre 10.300 y 10.600 millones de euros.

Para Aroulho, la IA no compite con SAP, sino que “acelera la adopción de su software”.

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