Colombia acelera la transición hacia pagos abiertos en su transporte público que apuntan a menos efectivo y mayor trazabilidad.

Colombia atraviesa un momento de cambio en sus sistemas de recaudo y varios municipios analizan el paso hacia modelos de pago abiertos, un esquema que permite validar viajes con tarjetas bancarias, billeteras digitales o códigos QR.

Ciudades como Bogotá, Medellín, Ibagué y Santa Marta ya estudian o adelantan procesos para actualizar sus sistemas de recaudo, mientras que Cali es un caso de éxito de referencia, tras haber habilitado pagos sin contacto en su sistema masivo en una transformación liderada por la empresa UTRyT.

Una regulación de pagos abiertos puede contrarrestar la fragmentación actual, las filas para recargar tarjetas y la dependencia del efectivo que siguen afectando la experiencia de viaje. Además, el actual sistema genera costos operativos elevados para operadores y autoridades.

En Bogotá aún no se ha adjudicado ningún modelo de pagos abiertos, pero algunos actores de la industria ya abren el debate sobre los pagos abiertos en sistemas como el Transmilenio, el principal transporte masivo de la capital. UTRyT, quien ya implementó en Cali y O-City están contribuyendo a esta conversación.

En un evento en Bogotá, O-City sostuvo que su infraestructura podría integrarse de forma progresiva a los proyectos locales. El modelo Account-Based Ticketing traslada la administración de saldos a cuentas digitales seguras en lugar de tarjetas cerradas, lo que, según la compañía, facilita integrar diferentes medios de pago y aplicar políticas tarifarias más amplias.

Santiago Molina, director regional de O-City para América Latina, explicó que en Bogotá tiene el potencial de evolucionar desde el modelo basado en la tarjeta TuLlave hacia pagos abiertos, un cambio impulsado principalmente por la demanda de los usuarios.

Molina expuso que la tecnología bancaria aplicada al transporte permitiría reducir costos asociados al manejo del efectivo y habilitar descuentos por transbordos, horarios o perfiles de usuario sin afectar la tarifa final. También afirmó que los operadores podrían beneficiarse de una mayor trazabilidad y menor fraude, aspectos que, según su experiencia, han demostrado reducciones significativas en otras ciudades de la región.

Para Úrsula Borrero, vicepresidenta de aceptación de Mastercard Colombia, el transporte puede funcionar como un punto de entrada a la digitalización. “Cuando una persona empieza a usar su tarjeta en el transporte masivo, incrementa su uso en otras categorías entre un 20% y un 25%. Es una forma de vivir los beneficios de la digitalización y reducir la dependencia del efectivo”.

El debate de los pagos abiertos en le transporte público incluye inquietudes sobre costos para los usuarios, implementación en buses intermunicipales y posibles resistencias de gremios transportadores. Sin embargo, el modelo de otras ciudades no traslada cobros adicionales a los pasajeros, y además puede mejorar la relación entre bancos y operadores al dar mayor claridad sobre ingresos, lo que en algunos casos permite acceder a mejores condiciones de crédito para renovación de flota o mantenimiento.

El país reúne condiciones para adoptar sistemas interoperables que integren transporte masivo, buses zonales, parqueaderos, peajes y servicios urbanos. Además, la digitalización del recaudo puede convertirse en un impulsor de inclusión financiera en ciudades con alta dependencia del efectivo y donde un número considerable de ciudadanos utiliza a diario el transporte público.

Nota del editor: En una primera versión de esta historia, faltó especificar que en Bogotá aún no ha adjudicado ni contratado ningún modelo de pagos abiertos y se omitió que el caso de éxito en el MIO de Cali, fue implementado por UTRyT. Estos cambios se han hecho para dar más claridad a la audiencia.

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